Esta mañana se realizó un pañuelazo frente a la CGT luego de que parte de sus dirigentes firmaran un documento que califica a la ILE como "parte de la cultura del descarte" y advirtieran sobre el "costo" que supuestamente tendría la práctica para las obras sociales.

Esta mañana se realizó un pañuelazo en la puerta de la sede Azopardo de la Confederación General de Trabajadores (CGT). Si bien la central obrera no tomó una postura oficial respecto a la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, varios de sus principales dirigentes -entre ellos, Pablo Moyano- declararon que, en caso de aprobarse, las obras sociales no podrían hacerse cargo de las intervenciones por falta de presupuesto. Si bien la CGT pide que se aumente el subsidio para las obras sociales de manera congruente con el costo de las intervenciones, estos dichos evidencian que algunos dirigentes de la CGT prefieren negar una intervención que puede salvar la vida de cientos de cuerpos gestantes (limitando los derechos de la mitad de la población argentina) antes de recortar en otros gastos existentes. Antes de la media sanción en Diputados, dirigentes sindicales como Hugo Moyano (Camioneros), Héctor Daer (Sanidad y triunviro de la CGT), Antonio Caló (metalúrgicos) y Julio Piumato (judiciales) firmaron un documento contra el aborto, al que calificaron como “la cultura del descarte”.

Esta mañana las organizaciones sindicales y políticas, cargadas de abrigo y canciones compuestas para la ocasión, acompañaron la “Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito” para manifestar que no hay Independencia si las mujeres y cuerpos gestantes no pueden decidir sobre su cuerpo.

Si el lenguaje cambia a pasos agigantados, el folklore de los cantos de marcha -híbrido entre la arenga futbolera y el himno peronista- le pasan el trapo en rapidez e ingenio incluso a lxs tweeterxs más seductores. Al ritmo de “Si el triunvirato fuera mujer/ el aborto sería ley” y “Las centrales obreras serán todas feministas”, la mañana del 10 de julio se compuso e incluso el sol acompañó por momentos el fuego inapagable de la ola verde. El feminismo continuó demostrando que el frío no lo repliega, como sucedió en las jornadas del 13 y 14 de junio.  A las 12:30 del mediodía delegadas de distintos sindicatos, la diputada Romina del Plá, Vilma Ripoll y otras integrantes de la Campaña (entre ellas, la icónica Nina Brú, pionera en la lucha por la autonomía de los cuerpos gestantes) ingresaron al edificio de la CGT, en Azopardo al 800, para tener una reunión con sus dirigentes. Dentro del recinto, donde no se dejó acceder a la prensa más que para sacar fotos, las compañeras leyeron un documento donde dejaron en claro lo siguiente:

“La legalización del aborto no sólo es un asunto de salud pública y de derechos humanos, sino también de justicia social. Su práctica debe ser una práctica más dentro del sistema de salud. Para quienes sostienen que el aborto no debe ser costeado por la salud pública y las obras sociales, respondemos que los derechos no deben ser considerados en términos de costo/ inversión. Aún dentro de esta lógica, costear una interrupción de embarazo desde el sistema de salud, tanto público como privado, podría implicar un costo significativamente menor al de tratar las actuales complicaciones por abortos inseguros que exigen a menudo internaciones e intervenciones por hemorragias e infecciones.  Las trabajadoras abortamos, aportamos a los sindicatos y luchamos para que sea ley. Exigimos al Senado que vote por nuestros derechos y a la CGT que las obras sociales que gestionan garanticen el acceso al Aborto Legal”.

Hoy fue un día fundamental para el movimiento de mujeres, trans, travestis y lesbianas en Argentina, ya que a las 14 horas comenzó el debate en comisiones dentro del Senado que definirá el dictamen final el próximo 1 de agosto para votar una semana después. En principio las comisiones contarán con la participación de 60 expositores a favor y en contra de la ley: algunos ya hablaron en la instancia de reuniones informativas en la Cámara de Diputados, como el actual ministro de Salud Adolfo Rubinstein y el ex ministro del gobierno kirchnerista en esta área, Ginés González García. Sin embargo, esta vez los argumentos deberían centrarse en el dictamen que ya ha conseguido la media sanción en la Cámara Baja.

A pesar de la intención de retrasar el curso del proyecto de ley por parte del sector más conservador de Cambiemos -con la vicepresidenta Gabriela Michetti a la cabeza- la fecha de votación está confirmada y la efervescencia no parece bajar. Entre los cantos escritos especialmente para la manifestación frente a la CGT, el movimiento de mujeres puso en palabras un indicio de lo que se viene presintiendo en los medios de comunicación, debatiendo en las organizaciones sociales y esperando en las calles: “Al gobierno se lo va a llevar la ola”.