El arquitecto Julian Salvarredy, coordinador del Proyecto Habitar y defensor del Acuerdo por la Urbanización de las Villas, realiza fuertes cuestionamientos a la política “liberal” de urbanización que está implementando el gobierno porteño en la villa 31.

Julian Salvarredy es coordinador del Proyecto Habitar, una organización de arquitectos y urbanistas que desarrolla planes, programas, proyectos y políticas arquitectónicas y urbanas. Este equipo trabaja por el fortalecimiento de la justicia territorial y el derecho a la ciudad, junto a diferentes actores que promueven acciones en ese sentido, desde el territorio y la academia. Defensor del Acuerdo por la Urbanización de Villas, el arquitecto Salvarredy realiza fuertes cuestionamientos al modelo de urbanización que está llevando a cabo el Gobierno de la Ciudad en la villa 31.

Julian Salvarredy, coordinador del Proyecto Habitar

¿Por qué el gobierno porteño dejó atrás después de mucho tiempo la lógica de erradicar la villa 31 para concentrarse en un discurso integrador basado en la urbanización de esta zona?

Por un lado, el gobierno porteño dejó atrás la erradicación de la villa 31 por la resistencia de sus pobladores y organizaciones, pero además encontró la posibilidad de un proceso de transformación urbana asimilable a la urbanización que le permite dar continuidad a su política de desigualdad territorial en favor de los desarrolladores inmobiliarios, grandes empresarios y financistas. De las entre 40 y 60 villas y asentamientos porteños -según la fuente que se tome-, los cuatro casos que se han priorizado (Villa 20 y 31, Fraga, Rodrigo Bueno) son procesos asociados a desarrollos inmobiliarios y emprendimientos de marketing urbano vinculados al turismo. En este sentido, no debe entenderse la urbanización de villas como un proceso que únicamente implique avances en la resolución de los problemas habitacionales de sus pobladores.

Después del fuego, las cenizas

¿Qué puntos objetables tiene la urbanización de la 31?

La política liberal de urbanización, lejos de apoyar y fomentar la organización solidaria de los pobladores, promueve el desarrollo de los individuos como propietarios, que paguen sus impuestos, paguen por los servicios, etc. Esto tiene el elevado riesgo de viabilizar la reproducción del capital desplazando a la población actual. Este proceso empuja a la conveniencia de la diferencia monetaria que les ofrecen con la venta o por la imposibilidad del sostenimiento en las nuevas condiciones de reproducción de su vida cotidiana.

Por otra parte, una obra injustificable desde cualquier parámetro serio de la disciplina arquitectónica y urbana es el desplazamiento de la autopista Illia y la ejecución del parque elevado. No hay argumentos que permitan “mover” la autopista a una traza paralela, generando una obra millonaria para reconstruir una autopista. Se argumenta “no dividir a los vecinos de la 31 de los de la 31 bis” y se reproduce esta división entre el barrio 31 y el sector formal de la ciudad.

¿Qué intenciones encubiertas tiene este modelo de urbanización implementado por el GCBA y cuáles serán sus principales consecuencias para el entorno social y barrial de la villa 31?

La urbanización del barrio 31, producto de la lucha sostenida de sus pobladores y organizaciones, es utilizada por el gobierno porteño como modo de producir ganancias a favor de los beneficiarios de la producción urbana capitalista. Entre los riesgos que este movimiento acarrea, está la posibilidad de desplazar -ordenada y legalmente- a sus pobladores actuales, convertirlos en parte de un escenario turístico de marketing liberal.

El gobierno de la CABA resignó los aspectos que benefician a la población como el acceso a la infraestructura o el mejoramiento de los servicios urbanos o plazas barriales y, al mismo tiempo, viabiliza negocios de distintos planos. Genera argumentos que justifican operaciones de créditos con organismos internacionales, “justifican” obras millonarias innecesarias como la nueva autopista que son realizadas por grandes empresas constructoras, elevan el precio del suelo en la CABA en general y en estos sectores en particular, promoviendo implícitamente una ciudad para ricos.