A partir de una reunión entre representantes del CeSAC y del Ministerio de Salud del GCBA, se habría llegado a un acuerdo para iniciar la reconstrucción y evitar que una de las zonas mas postergadas de la Ciudad se quede sin atención primaria en salud.

Cuatro días después de que el Centro de Salud y Acción Comunitaria (CeSAC) Nº 14 de Villa Cildañez amaneciera totalmente destruido producto de un incendio, sus trabajadores reclaman “respuestas urgentes” a las autoridades del Ministerio de Salud del GCBA para poder seguir brindando el servicio en una de las zonas más postergadas de la Ciudad.

La preocupación de los médicos y las médicas tiene que ver con que, hasta la explosión, el CeSAC 14 cumplía una importante función social y sanitaria con vistas a satisfacer las necesidades de los grupos poblacionales con mayores índices de vulnerabilidad: allí funcionaban programas de tuberculosis, salud sexual y reproductiva, de diabetes y obesidad, de consumo problemático de sustancias, así como espacios de promoción y prevención de la salud, tales como la juegoteca de niños y el salón de lectura.

El lunes, la Asociación de Profesionales de Servicio Social acompañó la reunión llevada adelante entre Gabriel Battistella, subsecretario de Atención Primaria Ambulatoria y Comunitaria del Ministerio de Salud de CABA, y los trabajadores del CeSAC 14. Luego de hacer hincapié en la “gravedad” del hecho sucedido, el representante del Gobierno de la Ciudad se comprometió a “finalizar la obra del nuevo edificio del CeSAC 14 para el mes de diciembre, asumiendo el compromiso de que lxs trabajadorxs no sean disgregadxs”, de acuerdo con el testimonio de los representantes gremiales que se hicieron presentes en el encuentro. Hasta tanto eso ocurra, el Ministerio se comprometió a poner en funcionamiento una unidad sanitaria móvil donde se brinde atención a los usuarios.

Además de exigir que la obra se concrete “en el menor tiempo posible” y poder formar parte del seguimiento de la misma, los trabajadores y trabajadoras nucleados en APSS GCBA aseguran que “no fue un accidente, fue producto de la desidia estatal y de nuestra lucha depende que las promesas que hoy nos hacen, se cumplan”.

El edificio del CeSAC 14 quedó hecho cenizas tras el incendio.

EL INCENDIO

El incendio del edificio, ubicado en el límite entre Villa Lugano y Parque Avellaneda, no provocó víctimas fatales. Una de las hipótesis que se maneja es que existía un escape de gas, sumado al incendio que se detectó cuando se prendió fuego el colchón de una mujer que dormía dentro del lugar. Varias dotaciones de bomberos llegaron e intentaron apagar el fuego durante horas, además de evacuar la zona. “La construcción del CeSAC era sumamente precaria: de esta manera se explica que haya ardido tan rápidamente y que la destrucción sea total”, explicaron desde la Asociación de Profesionales de Servicio Social (APSS GCBA). Los trabajadores del lugar denunciaron que, como parte de los recortes y ajustes recientes en la Ciudad de Buenos Aires, se quitaron los cuidadores nocturnos de los centros de salud. Cabe destacar también que el CeSAC fue inaugurado durante la última dictadura cívico-militar y, de allí hasta esta parte, el edificio careció de reformas estructurales. El último siniestro había ocurrido en dicho sitio cinco años atrás. Dado que las alarmas de incendio no funcionaron, los bomberos no pudieron frenarlo a tiempo. Algo que podía suceder tarde o temprano no se logró evitar.

A comienzos de 2017, el gobierno porteño anunció que allí se construiría un CEMAR (Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias) con el objetivo de reformar el centro de salud existente. Al momento del incendio, esta obra se encontraba paralizada desde hacía más de un mes “por falta de presupuesto y de pago del GCBA a las empresas tercerizadas que la realizaban”.