Finalmente no hubo consenso en torno al dictamen que se llevará a votación el próximo 8 de agosto. En un escenario incierto y mucha tensión puertas adentro, los senadores no pudieron definir la interpretación del reglamento del Senado. Recién el próximo miércoles se sabrá si se vota el proyecto de ley original o si retorna a Cámara de Diputados con modificaciones.

En la esquina de Callao y Rivadavia un camión traslada una pantalla gigante, los miles de pìxeles proyectados forman la imagen de un embrión. El cigoto gira sobre su eje desprovisto de cordón umbilical. Alrededor del camión, hombres y mujeres con pañuelos celeste se agitan al ritmo de “no te abortaron” que un joven canta a través de un megáfono. En algunas mesitas se juntan firmas y se reparten volantes con el hashtag #RechazoTotal. Los jóvenes seguían siendo la minoría. Apenas treinta metros más allá, sobre la avenida Entre Ríos, sonaban bombos y abundaban brillos. Un pequeño escenario nuclea a aquellas que nunca se habían ido. Muchas de las que ahora bailan frescas, revoleando piernas y brazos, pernoctaron en Congreso luego de celebrar el último “martes verde”. Desde el escenario se transmiten las novedades que llegan de adentro y en los intervalos, para quitarle densidad a la espera, se canta “Vení Raquel” en versión feminista. Al cansancio se lo combate con mate, café y sororidad, un término que parecía impronunciable y ahora se estampa orgulloso en toda remera y se escribe con aerosol en las paredes.

El primero de agosto era el día pautado por la Cámara de Senadores para dar dictamen final al proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo. Luego de tres semanas de exposiciones con invitados a favor y en contra, se esperaba que este miércoles los miembros de la Cámara Alta definieran el texto a votar la semana entrante.

El grupo de senadores en contra de la despenalización y legalización de la interrupción voluntaria del embarazo decidió no presentar dictamen. El bloque a favor quedó en la duda y osciló entre presentar el dictamen tal cual salió desde la Cámara Baja o hacerle modificaciones para negociar votos a favor entre los indecisos.

Luego de la sesion del 31 de julio el bloque a favor de la ley se reunió y, en la voz de Miguel Ángel Pichetto, comunicó que habían decidido ceder un dictamen con modificaciones.

Las modificaciones que se iban a realizar fueron propuestas por un grupo de senadores cordobeses y consistían en reducir el tiempo límite para realizar la intervención de la semana 14 a la semana 12; quitar las penas y suspensiones a los profesionales que se nieguen, obstaculicen o impidan la realización de la intervención; y destinar una partida presupuestaria específica con el objetivo de cubrir los insumos necesarios para realizar la práctica. Si bien según Pichetto estas modificaciones no cambian la estructura del proyecto sustancialmente, es importante resaltar que la objeción de conciencia institucional puede significar la negación de un aborto para aquellos cuerpos gestantes con acceso al sistema de salud o que se encuentran muy cercanos a la fecha límite hasta la cual se puede realizar el procedimiento.

Sin embargo, el dictamen no salió. Si bien se lograron 26 firmas a favor del dictamen con modificaciones en la sesión del 1 de agosto -9 en la comisión de Salud, 8 en la de Justicia y 9 en la de Asuntos Constitucionales- los sectores antiderechos encabezados por Marcelo Fiad (miembro de Cambiemos – Jujuy y titular de la Comisión de Salud) plantearon un debate acerca de la interpretación del reglamento del Senado.

Se juega la final de las pibas

El bloque a favor de la legalización apeló al artículo 180, donde el criterio para llegar al quórum de firmas se debe contar en base al total de firmas del conjunto de las comisiones; pero el grupo de senadores antiderechos apelaron al artículo 105 que establece que la mayoría de las firmas debe conseguirse en cada una de las comisiones -lo cual no sucedió en dos de las tres-. Sin embargo, la interpretación de las normas del Senado no puede definirse sin la totalidad de miembros reunidos, por lo cual deberá esperarse hasta el 8 para que el conjunto de la Cámara decida cómo se aplicaría la norma.

En esta situación todo el panorama deberįa definirse el 8 de agosto. En esta sesión histórica primero deberá darse la discusión acerca de la interpretación de la norma para definir si los senadores deberán votar el texto del proyecto de ley original -tal cual vino de la Cámara de Diputados- o aquel que ha tenido modificaciones en la Cámara Alta. En ese caso la fecha estimativa para la sesión en donde se discutiría es el 26 de agosto. En caso de tratar el texto original se votaría en esa misma sesión. Si se aceptan las modificaciones, el texto deberá volver a la Cámara de Diputados y obtener una mayoría simple para volver al Senado con modificaciones y una mayoría doble para insistir en devolver a la Cámara Alta el proyecto original.

Aunque no hay ninguna certeza, según Economía Femini(s)ta por ahora serían 37 los senadores en contra y 27 a favor, más 9 indecisos y 2 ausentes. En caso de que se vote el proyecto original el 8 y se llegue un empate deberá decidir la presidenta de la Cámara, Gabriela Michetti, quien ya dejó en claro su posición en contra de la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo.

A partir de la media sanción de ley en Diputados hubo un fuerte recrudecimiento de los sectores conservadores y eclesiásticos. Los que se autodenominan “pro vida” amenazaron, atacaron y presionaron con más fuerza que nunca. En busca de aumentar el impacto social repitieron las marchas con “fetos wifi” -como los denominó Diana Maffia- y en este caso, se dirigieron directamente a la quinta presidencial. El discurso en contra del aborto se reorientó y  #ConAbortoNoTeVoto se convirtió en trending topic en las redes sociales. Una clara amenaza del electorado para que Mauricio Macri vete la ley en caso de que se apruebe en Senadores.

Mientras tanto, el movimiento de mujeres ya prevé un pernocte multitudinario para el 8, similar al que esperó el resultado de la votación en Diputados. La fiebre violeta y verde busca multiplicar el apoyo civil y espera una vigilia 2.0 con calles rociadas de brillos, cuerpos que no quieren irse a dormir sin sus derechos y jóvenes que guían y se dejan guiar por las que hicieron camino al andar.