El legislador porteño por el Frente de Izquierda, Gabriel Solano, opina en esta entrevista con El Grito del Sur sobre la frustrada legalización del aborto, la infraestructura edilicia escolar en la Ciudad y los cuadernos de las coimas. Además, analiza los últimos movimientos políticos dentro del kirchnerismo y la actualidad del FIT.

Antes de convertirse en legislador de la Ciudad de Buenos Aires el año pasado, Gabriel Solano militó varios años en la Unión de Juventudes por el Socialismo (UJS) y en la dirigencia nacional del Partido Obrero (PO). Porteño por adopción, Solano recibió en su despacho de la Legislatura a El Grito del Sur para hablar sobre la agitada coyuntura nacional marcada por la discusión del aborto, las denuncias de corrupción y las especulaciones electorales a tan sólo 1 año de la realización de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) en Argentina.

Luego del rechazo en el Senado de la legalización del aborto, vos fuiste uno de los legisladores que propuso una consulta popular para decidir sobre este asunto. ¿Qué consecuencias tendría una medida de este tipo?

La propuesta es muy simple. El Senado ya votó y nos pareció que, habiendo un movimiento en la calle de alrededor de dos millones de personas el 8 de agosto que reclamaban este derecho tan elemental y que 38 senadores se arrogan el derecho de decirle que no, es la muestra de un régimen antidemocrático. Queremos que decida el pueblo y que un derecho popular no sea resuelto por un pequeño grupo de diputados o senadores. Por eso hicimos esta propuesta, que la estamos discutiendo con el movimiento popular. Junto con esto, nos parece importante que el Estado deje de financiar a la Iglesia Católica porque ésta utiliza dicho financiamiento para hacer sus campañas políticas.

Algunas posturas dentro del movimiento feminista sostienen que, en esta eventual consulta popular, deberían votar solamente mujeres. ¿Cuál debería ser el procedimiento para llevarla a cabo?

Entiendo el punto de vista y tiene su mérito. La lógica es que las mujeres, en tanto son las implicadas directas en la cuestión del derecho al aborto, tienen que decidir ellas y no otros. El problema es que la ley no habilita esa posibilidad y sólo permite las consultas populares vinculantes o no vinculantes. Nosotros pensamos que puede haber una campaña exitosa que conquiste el sí, incluso con la votación de los hombres. Sin querer polemizar con las argumentaciones que están planteadas en ese precepto, nos parece que no es viable hoy en los términos que está establecido en el régimen político argentino.

Recientemente las peores miserias de la infraestructura edilicia escolar se vieron en la provincia de Buenos Aires con la explosión en el colegio de Moreno. ¿Puede suceder lo mismo en la Ciudad?

La situación es de enorme precariedad. Nosotros hemos lanzado un mapa de la crisis edilicia escolar en la Ciudad, donde ya tenemos más de 100 denuncias. Existe la necesidad de declarar la emergencia edilicia, de reparaciones y de construcción de nuevas escuelas. Hay una crisis edilicia muy fuerte como consecuencia de una fuerte desinversión del Estado en materia de educación pública en la ciudad de Buenos Aires.   

En las últimas tres semanas estuvo muy presente en los grandes medios de comunicación el tema de los cuadernos de las coimas. ¿Cuál es su posición al respecto?

No cabe la menor duda que hubo corrupción en el gobierno anterior con la obra pública. Hasta el propio ex jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, confesó directamente que recibía bolsos. A confesión de partes, relevo de pruebas. La corrupción del gobierno anterior fue estructural. Acá hay un hecho de entrelazamiento entre la patria contratista y el Estado, que inficionó de corrupción a todo ese gobierno. Tampoco tengo duda que hay una manipulación de la causa. Una cosa no quita la otra. La oportunidad en que surge la denuncia, o el modo que delata la mano de los servicios de inteligencia o el hecho de que aparece cuando se agudiza la crisis económica, da cuenta que hay corrupción y manipulación. De fondo, lo que está habiendo es una gran guerra de buitres por quedarse con la obra pública argentina. Lo hemos visto en Brasil, donde hay grandes intereses económicos internacionales que pretenden monopolizar algunas cosas que estaban en manos de empresarios nacionales.

El último acto de Unidad Ciudadana en Ensenada ratificó el liderazgo de CFK en la provincia de Buenos Aires. Teniendo en cuenta este contexto político con la avanzada de los sectores de derecha, ¿ustedes contemplan la posibilidad de sellar algún tipo de acuerdo electoral con el kirchnerismo en la ciudad de Buenos Aires?

No, de ningún modo. Ni en la ciudad de Buenos Aires ni en ningún lugar del país. Somos una fuerza de izquierda, socialista y transformadora, mientras que Cristina Kirchner y su grupo ha gobernado pagando 200 mil millones de deuda externa, con la burocracia sindical. No está dentro de nuestras previsiones. Si hiciésemos eso, tendríamos el rechazo de una parte muy importante del pueblo que condena a aquellos que gobernaron. Por algo perdieron las elecciones en el 2015 y en el 2017. Ellos son una fuerza del sistema. El hecho de que hayamos votado en contra algunas medidas junto a ellos en la Legislatura porteña no nos coloca de ninguna manera en el mismo plano. El pueblo argentino está sufriendo un fuerte ajuste y hoy el silencio de Cristina es funcional al ajuste macrista.

Es decir, volviendo a la Ciudad, tampoco saludan la flamante aparición del espacio “Avanza una nueva Marea Ciudadana”, que conforman sectores del kirchnerismo y la izquierda…

Son kirchneristas. Después va a haber una interna de todo eso, ya lo vimos en la elección del año pasado. El año pasado fue Moreno, Itaí Hagman y Filmus. Cada uno se está preparando para una interna, pero después van a ir todos juntos. Nosotros no tenemos nada que ver con esa fuerza política, son colaboradores del ajuste. Sino explicame cómo Macri aprobó todas las leyes que aprobó. Nosotros vamos a presentar una alternativa independiente y de izquierda.

¿Cuál es entonces la estrategia político-electoral del Frente de Izquierda?

Es prematuro para hablar de elecciones. Quien habla de elecciones, está diciendo que pase el ajuste de Macri. Nosotros queremos una inmediata respuesta de los sindicatos contra el ajuste. Ahora se anunció un nuevo recorte de 65 mil millones de pesos al gasto social. En la ciudad de Buenos Aires está cayendo diez puntos el salario docente. Nuestra mejor estrategia electoral es enfrentar el ajuste ahora. Además, si este ajuste pasa y el gobierno se sale con la suya, Macri va a estar en mejores condiciones para asegurar su reelección.

Hasta el momento el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, no parecería estar sufriendo una pérdida de imagen como Macri y Vidal. ¿Creés que la mayoría de los habitantes de la Ciudad continúa apoyando este modelo político-económico?

No me consta que no haya perdido imagen, es difícil saberlo. Muchas veces las encuestas son manipuladas porque las pagan. Por el contrario, yo creo que la Ciudad tiene una gran crisis social. Eso se manifestó cuando ganó Larreta: mientras todos suponían que tendría un triunfo muy holgado contra Lousteau, un improvisado, casi pierde. Eso fue el canal de repudio a lo que pasaba en la Ciudad. Yo creo que Larreta está siendo afectado por las políticas del gobierno nacional. Si hoy se votase en la Ciudad de Buenos Aires, el resultado no sería el mismo que el año pasado. El giro popular de oposición al gobierno es muy fuerte.

¿A qué nos conduce la nueva toma de deuda por parte del Gobierno de la Ciudad que se aprobó esta semana en la Legislatura?

La toma de deuda significa un incremento de 46% para intereses sobre el endeudamiento de la Ciudad, mientras el salario se ha aumentado sólo con partidas del 6%. Queda claro cuáles son las prioridades de Larreta. Hemos votado en contra en la Legislatura porque es un cheque en blanco. No se establece la moneda que se va a tomar, ni la tasa de interés ni los plazos. De este modo se avanza en una política de endeudamiento general que hipoteca el futuro de la Ciudad y se pretende utilizar esos dólares para el Banco Central destinados al pago de la deuda externa del país.

 

Ping Pong

CFK: La dirigente de un movimiento fracasado.

María Eugenia Vidal: La hipocresía personificada.

Luis Zamora: Un militante popular que pregona la desorganización y que ha rechazado la unidad de la izquierda.

Itaí Hagman: Un militante popular que abandonó sus planteos de luchador independiente y ha evolucionado hacia el kirchnerismo.

Nicolás del Caño: Es un dirigente del Frente de Izquierda que yo integro. La mejor.