Marcos Eduardo Ramos, nacido en Tucumán hace 42 años, es hijo de una militante del PRT desaparecida durante la última dictadura cívico-militar. Casi veinte años atrás, su hermano Ismael inició la búsqueda para conocer su paradero.

En las vísperas del festejo de su 40 aniversario, Abuelas de Plaza de Mayo realizó este mediodía una conferencia de prensa para anunciar la restitución de la identidad del nieto 128. Marcos Eduardo Ramos vivió durante 42 años con su identidad cambiada, pero ayer conoció que es hijo de militantes desaparecidos durante la última dictadura.

Hijo de Rosario del Carmen Ramos, Marcos nació en San Miguel de Tucumán y fue secuestrado con casi cinco meses de vida. Su madre era una activa militante del PRT y se había casado con Ismael Suleiman, con quien tuvo a sus dos primeros hijos: Ismael y Camilo. Luego de separarse de su marido, Rosario fue secuestrada a principios de 1976 en pleno embarazo luego de un operativo realizado por las fuerzas de seguridad en la zona del viejo cargadero de caña de la localidad de San José. Durante varias semanas estuvo cautiva hasta ser liberada. En noviembre de 1976, fuerzas de seguridad realizaron operativos ilegales en la capital tucumana y secuestraron a Rosario del Carmen, que partió con destino desconocido en un Ford Falcon blanco y nunca se la volvió a ver.

Marcos Eduardo Ramos nació el 9 de junio de 1976. Su hermano, Ismael, se acercó por primera vez a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) en el año 1999 para contar que en 1976 había sido secuestrado junto a su hermano y su madre y que nunca más había sabido de ellos, a pesar de que él logró escapar varias veces hasta que en una ocasión logró encontrar a su tío paterno. Tiempo más tarde, la Unidad Especializada para Casos de Apropiación de Niños durante el Terrorismo de Estado inició una investigación para profundizar los datos contenidos en la denuncia. Así se pudo encontrar a Marcos, quien accedió voluntariamente a realizarse los exámenes de ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos, luego de que el juez ordenara tomar las respectivas muestras.

De esta forma Marcos se convirtió en el segundo nieto restituido en la provincia de Tucumán. Desde Abuelas de Plaza de Mayo sostuvieron que “el caso de Marcos debería contribuir a acabar con el negacionismo, la justificación y el olvido que subsisten en parte de la sociedad y, en particular, en Tucumán. Es indispensable la ayuda de la sociedad: sólo así podremos saber dónde están nuestros nietos y nietas y qué pasó con nuestros hijos e hijas”.