La senadora Magdalena Odarda reflexiona sobre la posibilidad perdida en la sesión del miércoles de "convertir en ley una de las mejores políticas públicas en materia de salud pública y género de los últimos tiempos". Dice que varios senadores, además de "priorizar futuras candidaturas sobre el bien común", se comportaron de manera "machista" y "de espaldas al pueblo".

La senadora por Río Negro, Magdalena Odarda, tomó la palabra pasada la medianoche para argumentar su posición en favor de la media sanción de Diputados que legaliza la interrupción voluntaria del embarazo. Fue una de las pocas senadoras que ingresaron a la Cámara Alta con pañuelo verde y se animó, durante su discurso, a disparar contra la influencia de la Iglesia Católica en el resultado final, de la mano de Pino Solanas, su compañero de interbloque. Casi dos días después, desde Bariloche, le dijo a El Grito del Sur que lamenta que “el Senado como institución quedó lesionado de cara a la sociedad y al pueblo que salió a manifestarse en la calle”.

-¿Qué balance dejó la sesión?

-Mi sensación es que se generó un fenómeno maravilloso de participación ciudadana, sobre todo entre los jóvenes y las mujeres que creyeron en las instituciones, pero las instituciones no respondieron como ellos se merecían. Eso me angustia: por 6 o 7 senadores perdimos la oportunidad de convertir en ley la mejor política pública en materia de salud y género de los últimos años. Mientras algunos festejan, en algún lugar del país siguen muriendo mujeres por abortos clandestinos. Podríamos haber frenado, como lo hizo Uruguay, la principal causa de muerte materna que es el aborto clandestino. Por eso me da mucha impotencia que no se haya escuchado a esa inmensa mayoría.

-¿Cree que el rechazo a la media sanción que venía de Diputados dañó la imagen del Senado?

-Hubo discursos que parecían propios de un país confesional. Creo que sí, que el Senado como institución quedó lesionado de cara a la sociedad y al pueblo que salió a manifestarse en la calle. Muchos senadores se olvidaron que estamos en un país laico: uno los escuchaba y parecía que habíamos retrocedido hasta antes de la ley 1420. Y eso evidencia que lamentablemente hay provincias donde hay muchísima influencia de la Iglesia Católica, que lamentablemente no ha cumplido un rol de estar al lado del pueblo en este caso.

-¿Se le puede adjudicar entonces a la Iglesia toda la responsabilidad?

-Yo por lo pronto reivindiqué en mi discurso a un sector de la iglesia, como el Padre Mugica  o el monseñor Angelelli y tantos otros que han hecho una opción por los pobres, pero creo que la Iglesia jugó un rol diría hasta de falta de respeto institucional. Lo cual me preocupa porque muchos sectores de la Iglesia todavía no pidieron perdón ni se hicieron cargo de mirar hacia otro lado durante la última dictadura.

-¿Se puede intuir que muchos senadores y senadoras en el fuero íntimo están a favor de la legalización pero votaron con miedo o por especulación política?

-Muchos senadores hicieron especulación política. Mas allá de sus ideas o su pensamiento, pusieron por delante posibles próximas candidaturas. Es una falta de respeto hacia toda la sociedad y sobre todo hacia las mujeres que podrían haber conquistado un derecho que hace a la vida o la muerte. Priorizaron una razón individual por encima de una colectiva. Eso no es válido éticamente. Mientras esta ley se demora siguen muriendo mujeres.

-¿Comparte las críticas que recibió Gabriela Michetti por la forma de conducir la sesión?

-No comparto que Norita Cortiñas no haya podido participar. Es un símbolo de la democracia y los DDHH y el Senado es un ámbito democrático por excelencia, por lo que habría que haberle dado un lugar preferencial. El Senado parecía envuelto en una burbuja, por las vallas, no se escuchaba un solo ruido. Se debatió de espaldas al pueblo. Bullrich tuvo además el tupé de hablar de autoritarismo cuando muchas que estábamos a favor queríamos completar nuestra exposición. El machismo estuvo presente en la sesión también.

Foto: prensa Odarda

-¿Se especuló dentro del recinto con la posibilidad de que, ante la negativa, hubiera represión en la calle?

-No, en absoluto. En algún momento hubo un pedido para que Michetti aclare por qué quiso apurar el cierre de la sesión a las 22 horas y contestó que por una cuestión “de seguridad” había pensado en terminar temprano. Pero creo que el ejemplo, en este caso, no lo dio ella sino que lo dieron los jóvenes y las mujeres en la calle: a pesar del cachetazo que recibieron, no hubo ningún tipo de acción de violenta. Un ejemplo para todos.

-Durante el mes y medio que el proyecto se debatió en el Senado, ¿tuvo en algún momento esperanza que podría haber salido la ley?

-No. Desde que se empezó a decir que con el impulso de la media sanción de Diputados en el Senado iba a ser un trámite ya tenía dudas. Conociendo a los senadores, sobre todo a los que responden directamente a gobernadores de las provincias del norte, sabía que eso no iba a ser así y lamentablemente no me equivoqué. Hubo mucha presión.

-¿Macri pudo haber hecho más? 

-Si, claro. Todo Cambiemos. No comprendo, por ejemplo, a los senadores radicales. La UCR siempre levantó la bandera laica y reformista: ejemplo de ello es la reforma universitaria del 18. Macri podría haber influido como lo hizo con tantas otras leyes, sin ir más lejos como cuando bajó la orden de votar en contra de la ley que anulaba los tarifazos.

-Tras el rechazo, el Gobierno anunció que despenalizará la práctica en el nuevo código penal. ¿Alcanza?

-No alcanza porque la despenalización ya existe de hecho. Necesitamos parar las muertes de mujeres por aborto clandestino y el Senado podría haberlas evitado a futuro y no lo hizo. Seguimos con un Estado ausente, sin embargo.

-Mas allá de los argumentos racionales. ¿En qué medida influyó lo emocional y lo biográfico en su postura a favor de la ley?

-Yo siempre trabajé en la legislación a favor de los derechos de las mujeres. Pero me hizo temblar de emoción ver a las adolescentes y a las chicas y a los chicos que salieron a defender un derecho sin ningún tipo de miedo. A ellos los movía defender un derecho en la democracia, una lucha que fue pacífica y con alegría, y el miércoles incluso sabiendo que el Senado que les iba a dar la espalda.