El secretario general de la Federación Gráfica Bonaerense y uno de los hombres clave dentro del armado sindical combativo, Héctor "Gringo" Amichetti, habló con El Grito del Sur en la previa del paro de mañana.

En 2016, Héctor “Gringo” Amichetti, secretario general de la Federación Gráfica Bonaerense, fue uno de los dirigentes que mayor impulso le imprimió al nacimiento de la Corriente Federal, que se plantó como el sector más combativo de una CGT tironeada a dos puntas entre las bases y el Gobierno. La CF fue el puntapié de dos agrupamientos posteriores: el sector 21F, de la mano del moyanismo, y el Frente Patriótico, lanzado en Ferro este mes y que supo incorporar nuevos sectores alejados del dialoguismo. Ligado al kirchnerismo, aunque bregando por una unidad peronista, ese espacio llega al paro general de mañana como un actor de presión y decidió además volver a movilizar hoy, en la previa, junto a ambas CTA. “El pueblo en la calle va a ser el ordenador de la oposición” de cara al 2019, opina Amichetti en diálogo con El Grito del Sur.

-¿La marcha de hoy busca darle movilidad en la calle al sector sindical ante el paro pasivo convocado por la CGT?

-Para nosotros como frente sindical es importante anticiparnos al paro de mañana, que va a ser muy fuerte y contundente, adhiriendo a la movilización de las CTA para marcar una vez más la presencia de los trabajadores en la calle ante la política del Gobierno. El paro es fundamental, pero consideramos además necesario no sólo marchar en la previa sino además seguir en calle con algunas acciones posteriores: el día que se trate el presupuesto en el Congreso vamos a movilizar, lo mismo con la movilización a Luján el 20 de octubre, una convocatoria mucho más amplia en la que esperamos confluir todos los sectores del pueblo que por distintas reivindicaciones se vienen movilizando contra el plan de ajuste del Gobierno dictado por el FMI.

-Los ministros de Producción, Dante Sica, y del Interior, Rogelio Frigerio, dijeron ayer que “no es un momento oportuno” para una medida de fuerza. 

-La situación se agravó en todo sentido respecto de hace unos meses. El propio Gobierno reconoce que la recesión se va a extender por lo menos hasta abril del año que viene, por lo que los sectores de la población que venían aguantando en una economía deprimida van a estar aún peor. Esto en un contexto de dos dígitos de desocupación. El presupuesto, además, va a generar aún más desempleo, ajuste y recesión. Por eso este paro no es sólo oportuno, sino necesario.

-No toda la CGT, sin embargo, apuesta a profundizar la confrontación con el Gobierno. 

-Hay varios sectores que, a medida que se profundizaba el ajuste y la entrega, fueron acercándose a los planteos que la Corriente Federal en su momento venía haciendo: decíamos que este modelo neoliberal iba en contra de los planteos humanísticos históricos del campo nacional y popular y del peronismo, y que iba a llevar a la quiebra al país. Por eso pudimos lanzar en Ferro el Frente Patriótico. Sin embargo, en la CGT y el peronismo todavía conviven dos visiones de la situación: una, en la que nos ubicamos nosotros, que creemos en la presencia en la calle de los trabajadores para enfrentar este modelo; y otro, en el que se alistan algunos gobernadores y dirigentes gremiales, que consideran que no hay que confrontar para evitar un estallido social, no sin hacerle determinadas concesiones al Gobierno y hasta logrando acuerdos que los benefician personalmente, está claro.

Vanesa Siley (SitraJu), Walter Correa (curtidores) y el Gringo Amichetti (gráficos) junto a CFK 

-Varios dirigentes del Frente Patriótico dijeron públicamente que el espacio busca ser un “ordenador” del peronismo. ¿Se puede ordenar con Cristina de por medio? 

-El ordenador a este desastre que estamos viviendo es el pueblo. Los dirigentes debemos ser un reflejo político de los problemas de los trabajadores y los representados, ese es el rol de la oposición y esa hasta ahora ha sido la actitud de los diputados de nuestro espacio (Hugo Yasky, Vanesa Siley y Walter Correa). La Corriente Federal no es la pata sindical de Unidad Ciudadana, aunque sí hemos tenido coincidencias que son evidentes: desde la ley que retrotraía las tarifas a 2016, hasta el rechazo al ajuste previsional de diciembre pasado. Y se volverá a ver con nuestra postura sobre el presupuesto, que creemos debe ser rechazado por lo que implica para el pueblo y es hoy nuestra reivindicación más urgente.

-¿La candidatura posible de Cristina no sigue partiendo aguas?

-La figura de Cristina como dirigente me merece el mayor de los respetos, pero no creo que sea el momento de plantear quién debe ser el candidato. Creo que hoy la tarea es unir a todos los sectores que quieren una alternativa real a este Gobierno, sin concesiones, en un gran frente. Tarea que no va a ser sencilla. Quiero decir además que CFK está siendo además acusada como muchos dirigentes por el poder judicial y mediático, tal como pasa con Lula en Brasil; es un contexto delicado el que vamos a enfrentar en 2019, no tengo dudas. En ese marco, creo que hoy se equivocan quienes plantean la unidad desde la base de exclusiones: el camino es el inverso, hay que buscar puntos de acuerdo en base a 6 o 7 puntos fundamentales de lo que tiene que ser el próximo Gobierno si es nacional y popular. Parte de eso se propuso en Ferro.

-¿Puede que la postura frente al presupuesto vuelva a abrir posiciones contradictorias en el peronismo que afecten la unidad?

-Totalmente. Es uno de los puntos que puede partir aguas, como lo fue la sesión del pago a los buitres. Para el Gobierno nosotros somos la oposición irracional, cuando somos los que en realidad estamos enfrentando una política irracional, a la que creemos no hay que darle ningún oxígeno. En la oposición siguen latentes dos conductas distintas, y habrá que ver cuál de las dos logra representar a mayores sectores del pueblo.