Por tercer año consecutivo se realizará la semana de lucha contra la trata de personas. Con recitales, performance y obras de teatro, este festival busca visibilizar una de las temáticas de género más complejas.

Margarita Meira provee de comida caliente a 400 familias por día. En su casa-comedor también funciona un centro cultural y se realizan actividades para la gente del barrio de Constitución. Sin embargo, su historia distingue a éste de otros espacios. Margarita Meira tiene 64 años y su lucha se consolidó en 1991 cuando su hija Susana Becket -de tan sólo 17 años- desapareció y fue encontrada días después. Margarita se enteró de que la joven había estado en distintos cabaret, pero en ese entonces el delito de trata de personas aún no estaba contemplado en el Código Penal.

Margarita y Blanca se conocieron en el 2012 organizando un festejo del día del niño y a partir de ese momento siguieron trabajando juntas. Blanca Rizzo es coreógrafa, actriz y profesora en la Universidad Nacional de las Artes (UNA) y la Escuela Metropolitana de Arte Dramático (EMAD). Desde el año 2008, Rizzo realiza performances sobre la trata de personas. “Las primeras que se sienten empoderadas cuando hay una performance artística sobre una temática de la que nadie habla son las propias víctimas -cuenta-. Se ven reflejadas después de años de ninguneo en un grupo de personas que está haciendo algo para visibilizar su dolor”.

En 2014 Blanca formó “Mariposas A.U.Ge” (Acción Urbana de Género), un grupo de performance abierto para visibilizar el conflicto de la trata de personas.

Hasta el día de hoy las mariposas se juntan el tercer viernes de cada mes en Plaza de Mayo, vestidas íntegramente de rojo para caminar en silencio llevando las fotografías de las miles de chicas desaparecidas por el sistema prostituyente. Esta ronda de mujeres en silencio conserva algo de los rituales precolombinos, pero también trae consigo -más cercano en el tiempo- las cientas de rondas de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

“Durante la performance vas encarnando a la persona que tenés en el pecho. Vos decis ‘yo quiero que esta persona vea la luz aunque sea simbólicamente’. Quizás ya está muerta pero hacés que alguien le vea la cara”, cuenta Blanca.

En 2015, al calor de una gran performance por los diez años de la desaparición de Florencia Penacchi, 12 madres se unieron por una lucha en común y formaron la asociación de “Madres Víctimas de Trata”, que tiene su sede en la calle Santiago del Estero. Un año después, las Madres Víctimas de Trata -junto con las Mariposas- crearon la semana “Se trata de no más trata”. Este evento, que se realiza del 23 (Día internacional en contra del tráfico de mujeres, niñas y niños) al 30 de septiembre, reúne diferentes actividades que van desde recitales, performances y charlas en escuelas, hasta proyecciones de películas y obras de teatro. “Se trata de no más trata” tiene lugar esta semana por tercer año consecutivo y ha crecido exponencialmente desde su nacimiento, llegando a incluir actividades en Capital Federal, Gran Buenos Aires y otros países de Latinoamérica.

“Es sorprendente la llegada que tuvo, va a haber dos recitales de heavy metal, ¿Cuándo los varones del heavy metal se plantearon esto? Es inédito”, comenta entre risas la actriz.

En el 2018 la red “Se trata de no más trata” decidió cambiar su nombre por “Red abolicionista Susy Becket”, en honor a la hija de Margarita, asesinada en situación de prostitución. Blanca explica que la intención fue redoblar la apuesta en las políticas abolicionistas. “Nosotros no estamos en contra de las prostitutas, sino de la cultura prostituyente. La cultura prostituyente es un sistema que lo constituyen miles de personas: son los millones de hombres que consumen sexo pago, las mujeres que están contentas de que su marido lleve al hijo de putas para que se desvirgue, la sociedad que sostiene que hay una dicotomía entre la buena esposa y la puta. A nosotras nos tildan de moralistas, pero no estamos hablando de cuestiones morales, estamos hablando de crimen organizado y de delito”.

Aunque la ley argentina es abolicionista, desde Madres Víctimas de Trata calculan que existen 40 mil prostíbulos a lo largo y a lo ancho del país. Dentro de ellos las chicas son violadas incluso 30 veces por día, sufren maltratos, quemaduras y golpizas y aquellas que se rebelan son asesinadas y enterradas como NN. Según cuenta Blanca, la mayoría de las chicas entran al sistema prostituyente a través de hombres que las persuaden. “Los buscadores de chicas saben a dónde ir. Apuntan a personas con poca contención, de bajos recursos y de hogares problemáticos. Aunque la mayoría son de clase baja, también hay chicas de clase media que son secuestradas al azar. Nosotras estamos haciendo un protocolo para difundir las medidas a realizar en caso de desaparición, ya sea legal o socialmente. Las primeras 48 horas son claves; en general, la policía dice que esperes, que se fue con el novio, pero son los momentos en los que las trasladan de provincia o país. En nuestra experiencia los casos en los que las chicas regresan es porque hubo una lucha social fuerte”.