Cora Gamarnik es coordinadora del Área de Estudios sobre Fotografía de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) y profesora de la Universidad Nacional General Sarmiento. Se especializó en historia del fotoperiodismo en Argentina y estudió los vínculos entre imagen, memoria e historia reciente. En diálogo con El Grito del Sur, explica el rol central que tuvo la imagen en la construcción de consenso social durante la dictadura cívico-eclesiástica-militar.

Cora Gamarnik tenía ocho años en 1976, cuando las Fuerzas Armadas tomaron el poder e impusieron un régimen de persecución, censura y muerte. Ningún medio masivo reflejaría la magnitud del hecho histórico que estaba sucediendo y, para el grueso de la población que no tenía vínculos con militantes, todo fue difícil de entender. Sin embargo, el impacto que tuvo la última dictadura argentina en la conciencia colectiva y en su historia personal la llevó a indagar, como docente de la Carrera de Comunicación de la UBA, en las relaciones entre fotoperiodismo, memoria e historia reciente, centrándose en investigar la manera de traducir en imágenes los lineamientos dictatoriales que tuvo la prensa masiva.

-¿Por qué empezaste a investigar las imágenes de los medios en la dictadura?

-Uno de mis intereses tenía que ver con la ausencia de reflexiones académicas respecto al rol de los medios de comunicación masivos y su llegada al grueso de la población. Mi idea era tratar de entender el presente que habitaban esas personas, cómo se conformaba el sentido común. Empecé así a estudiar las fotografías de la prensa masiva con dos premisas fundamentales: ¿Cómo se construía la imagen de lo que consideraban un “subversivo” y como la de los hacedores del golpe?

-¿Cuál fue tu objeto de estudio?

-Estudié los medios de tirada nacional, tanto diarios como revistas ilustradas, entre los últimos meses del ´75 hasta los primeros meses del ´76. La idea era identificar en las imágenes de la prensa las líneas de acción de la dictadura, sabiendo previamente la estrecha relación entre los dueños de medios y las Fuerzas Armadas. Así traté de entender la visión que una parte de la población tenía de lo que la prensa, el poder militar, y parte del poder político llamaba “la subversión” y cómo se crearon las condiciones para aceptar y apoyar la lucha anti-subversiva porque creía que eran un peligro social.

-¿Cómo fue la llegada de la dictadura en el discurso mediático?

-Yo había estudiado el golpe de Estado chileno. El caso chileno tuvo características muy distintas al argentino: fue de una violencia explícita, pública y absolutamente cruda. El bombardeo al Palacio de la Moneda fue en plena luz del día con fotógrafos y camarógrafos de Chile y otros lugares del mundo pudiendo captar imágenes. Las Fuerzas Armadas argentinas estudiaron eso y no repitieron los mismos errores. Por eso, en el golpe argentino no hubo violencia explícita ni en los medios ni en las calles. Ahora sabemos que hubo miles de desaparecidos, que hubo allanamientos el propio 24 de marzo y los días previos, pero en ese entonces no había idea de la dimensión del terrorismo de Estado.

-¿Cómo ilustraste la llegada de la dictadura al poder en los medios de comunicación masivos?

-En las primeras planas de los diarios no hubo un golpe de Estado, hubo un traspaso casi ordenado del poder. Hubo un desfile militar con tanques que no amedrentaban y soldados, pero con armas que no amenazaban. Si bien es verdad que había un desgobierno, porque Isabel no gobernaba, había otras opciones. Ninguno de los partidos mayoritarios pidió que se adelanten las elecciones de octubre del ´76, todos los actores centrales del país jugaron a favor del golpe de Estado.

-¿Cuál es la fotografía más significativa de este cambio de gobierno?

-Yo analizo mucho la foto de la primer revista Gente post golpe de Estado, donde hay un soldado dándole de comer a las palomas. Me parece que es la foto que mejor representa la imagen que la dictadura quiso -y logró- dar. La imagen muestra un soldado con un arma que no usa, dándole de comer a las palomas en la Plaza de Mayo. Estas fotos empiezan a salir frente a la construcción sistemática, los meses previos al golpe, de la idea de caos social, violencia desmedida y cuerpos muertos que aparecen sin explicación. Las Fuerzas Armadas terminaron elaborando un discurso según el cual le hacían el favor a la sociedad de tomar el poder para salvar a la Nación.

Revista “Gente” 19 de Abril de 1976

-¿Había imágenes de parte del campo popular y la militancia en ese momento?

-Entre el ´73 al ´76 suceden muchos acontecimientos históricos que hacen que los sectores militantes que habían elegido la lucha armada queden absolutamente aislados y sin posibilidad de comunicar sus razones y decisiones a la sociedad. Además, dentro de las organizaciones había enormes debates y fracciones diferentes. La acción de la Triple A, más decisiones propias, en muchos casos provocaron un auto aislamiento que implicó la imposibilidad de conversar con la sociedad a la que querían representar. En 1969, cuando fue el “Cordobazo”, se expropiaba un camión de leche para repartirlo en un barrio y la gente apoyaba esa medida. Cuando en 1975 se hacía una acción ya no había quien la explicara.

-¿Que implicancias de la imagen como creadora de discursos creés que perviven hoy en día?

-Hoy también tenemos un problema. Veo que hoy en día hay una ausencia de autorepresentación de los movimientos sociales. No hay dentro de los movimientos sociales una vertiente importante que piense la imagen y la representación. Si tu única forma de mostrarte es la de medios de tirada nacional, que responden al Gobierno, eso se traduce en que vos no tenés comunicación directa. Tu imagen es editorializada por esos medios. No pasa sólo por romper el cerco mediático. Pasa por crear tu propia forma de visibilidad. Nosotros tenemos que estudiar tanto cómo se construyen las imágenes poderosas no sólo para saber cómo se impusieron, sino para darle herramientas a los movimientos sociales para que generan una contraimagen, o por lo menos que este tema empiece a estar en el debate de todos.

Guerrillero de la memoria

-¿En qué otros hechos de la historia argentina notás que fue fundamental el papel de las imágenes?  

-Encuentro dos grandes hallazgos respecto a la imagen en la historia argentina: una fueron lo que hicieron las Madres de Plaza de Mayo con las fotos de sus hijos. Caminando con pancartas con sus retratos lograron volver a instalar en la escena social a sus hijos vía la fotografía. Ellas vienen a decir que aquellos a quienes se consideraban “subversivos”, que podían ser aniquilados, eran jóvenes, hijos, hijas, padres, madres, que se reían, que festejaban. El solo mostrar la foto contradecía todo el discurso de la dictadura. El segundo caso, para ir a la actualidad, es el que tuvo el movimiento de mujeres. Antes las imágenes que vinculaban al aborto eran terribles, sanguinarias, cruentas. Ahí hubo una gran inteligencia del feminismo. Crearon un nuevo símbolo, el pañuelo verde. Las imágenes de las marchas se poblaron de vitalidad. De mujeres juntas, peleando por un derecho. Las fotos de vida y alegría se contrapusieron a la imagen sanguinaria que se mostraba entre los que siguen sosteniendo la ilegalidad del aborto. Las que estamos a favor de la vida somos nosotras. Eso dicen también las imágenes.