El "Foro Feminista contra el G20" reunió al movimiento de mujeres, trans y travestis en contra de la cumbre internacional. Mientras en el Centro Cultural Kirchner se realizaban las reuniones del Women20, el movimiento feminista dijo en la Plaza de los Dos Congresos "en nuestro nombre no".

Concluyó ayer en la Plaza de los Dos Congresos el “Foro Feminista contra el G20”. Las actividades se organizaron en paralelo a la cumbre del Women20/Mujeres20, grupo de afinidad del Grupo de los 20, que se reunió en el Centro Cultural Kirchner durante esos mismos días para definir la “agenda de las mujeres”.

El Foro Feminista contra el G20 es un espacio internacional, abierto y horizontal conformado por diversas organizaciones sociales y colectivos feministas para proponer respuestas y alternativas ante los programas del G20.

Foro feminista contra el G20

Las organizadoras del Foro Feminista contra el G20 explicaron que los ejes del W20 niegan y maquillan las causas estructurales de la desigualdad, exclusión y subordinación que reproducen sus sistemas neoliberales. También agregaron que desde el W20 se habla de la “inclusión laboral, financiera y digital” de las mujeres, pero no abordan las raíces estructurales de las desigualdades derivadas de las políticas de desregulación, precarización y flexibilización laboral que llevan adelante los gobiernos de los países que lo integran. Es importante recalcar que, si bien los países miembros del G20 representan el 85% del producto bruto global y el 75% del comercio internacional, se trata solamente del 10% de la población mundial decidiendo sobre las políticas del otro 90%. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), actualmente 42% de los y las trabajadores y trabajadoras ejercen sus tareas en condiciones precarias; sin embargo, los más afectados son los países con menor desarrollo, que no tienen lugar en la cumbre internacional.

En términos de desigualdad de género, se estima que el 55% de las mujeres de todo el mundo no tiene ingresos propios y que si ellas participaran de la economía de la misma manera que sus compañeros varones, aumentaría un 25% el PBI para 2025. Sin embargo, las políticas planteadas por el W20 no contemplan medidas reales que reviertan la situación de las más perjudicadas: mujeres, trans y travestis.

La primera jornada del “Foro Feminista contra el G20” dio lugar a la acción artística y performática “¿Qué llena una olla feminista?”, donde mujeres y disidencias llevaron sus ollas vacías para manifestarse por la emergencia alimentaria.  El segundo día se montó al rayo del sol de octubre una carpa blanca. Alrededor de ésta serpentearon los puestos de la feria donde artesanos, cooperativas y trabajadores populares ofrecieron sus productos. La Unión de Trabajadores de la Tierra realizó  un “verdurazo” ofreciendo paquetes de lechuga, apio y acelga a diez pesos. Dentro de la carpa se desarrollaron tres paneles: ‘Las luchas por una vida digna’, ‘Discutiendo los ejes del W20 en la profundización neoliberal’ y ‘Violencia económica, ajuste y deuda’.

Con foco en la agricultura y en la situación de las mujeres, travestis y trans migrantes, el primer panel de la jornada contó con la participación de seis oradoras moderadas por la educadora popular Claudia Korol. Zulma Molloja, de la Unión de Trabajadores de la Tierra, planteó la difícil situación que afrontan actualmente las mujeres en la agricultura y reclamó la necesidad de créditos blandos para dejar de alquilar las tierras que trabajan y de políticas públicas para el sector agropecuario. “Somos las que producimos lo que consume el país y el gobierno no nos consulta nada. ¿Y si dejamos de trabajar quién le va dar de comer al pueblo argentino?”, se preguntó Molloja.

“Las mujeres migrantes no somos objetos, somos sujetos de derechos y cabezas de familias. Somos las hormigas trabajadoras que llegamos a lugares donde a veces ni siquiera llega el Estado, y estamos ahí apoyando y acompañando, solidarizándonos entre nosotras”, exclamó en tono fuerte Natividad Obeso, de la organización AMUMRA. “Cuando llegué en el 2003 me decían: ¿quien te crees que sos para mandar en un país que no es el tuyo? Yo les dije vengo a pedirles lo que ustedes en puño y letra han escrito en su Constitución Nacional, que todo ciudadano que pise suelo argentino sea tratado como uno nacional”.

Por su parte, Paula Arraigada, militante de La Nelly Omar y miembro de la Mesa de Diversidad del PJ Buenos Aires, agregó: “Estamos en contra del G20 porque es sumamente excluyente, solamente las mujeres ricas están incluidas. Incluso las mujeres que están dentro del gobierno responden a un ideal patriarcal. Si tengo que hablar de mi colectivo, las travestis hemos sido perpetradas por un Estado que reniega de todos nuestros derechos. A seis años de sancionada la ley de Identidad de Género, se nos sigue negando el acceso al trabajo, a la educación y a la salud”.

En el segundo panel las invitadas se centraron en el acceso al trabajo y las alternativas al sistema laboral patriarcal. Silvana Mochi, integrante de ADA y delegada de género en la Junta Interna de ATE Trabajo, explicó algunas de las consecuencias que tienen para las mujeres, trans y travestis el paso de la figura del Ministerio de Trabajo a Secretaría. Gabi Nacht, integrante del Centro Cultural de la Cooperación, compartió su experiencia en el cooperativismo.

Durante toda la jornada se recordó -al ritmo de “Brenda no murió, se multiplicó”- a la activista hondureña Berta Cáceres. Cáceres -indígena, feminista y activista por el medio ambiente- fue asesinada por su lucha contra las empresas transnacionales. También reforzó el repudió al candidato a presidente brasileño Jair Bolsonaro, a quien el movimiento feminista carioca repudia bajo slogan “él no”.

El Foro culminó con una batucada que despejó el aire y contagió las piernas de ritmo. Al compás de los tambores, el movimiento feminista demostró una vez más que las políticas laborales deben tener una perspectiva de género transversal y proponer cambios reales. Hasta que esto suceda mujeres, trans y travestis seguirán diciendo “en nuestro nombre no”.