Mientras amplios sectores sociales y políticos rechazan el Presupuesto 2019 a nivel nacional, la Ciudad de Buenos Aires presenta un presupuesto "realista, cumplible y con déficit cero". Esto implica un estancamiento en el gasto público que se traducirá en la postergación de nuevas obras de infraestructura y, al mismo tiempo, en el crecimiento de la deuda pública.

Dado el fuerte ajuste que implica en áreas sensibles de la economía, el proyecto de Presupuesto 2019 enviado por el Poder Ejecutivo Nacional fue calificado como “a pedido del FMI”. La Ciudad de Buenos Aires también decidió acoplarse a un presupuesto formulado con las mismas variables macroeconómicas proyectadas por el gobierno nacional, lo cual implica una “fuerte racionalidad en el gasto público de los diferentes niveles gubernamentales”. En este sentido, se destaca la continuidad de la política de endeudamiento y la decisión de no iniciar obras nuevas, aunque sí continuar con las iniciadas en años anteriores.

“Un presupuesto financieramente equilibrado, con superávit económico y primario”, que contempla una caída de la actividad económica de 0,5%, una inflación del orden del 23% y un tipo de cambio promedio de $40,1. El oficialismo porteño explicó que la prioridad es continuar “con las medidas adoptadas tendientes a ordenar la macroeconomía, en línea con la eliminación de distorsiones que afectan la productividad de la economía”. En una ciudad donde el PBI per cápita alcanzó en 2017 el equivalente a 14.475 dólares, el desempleo no baja de los dos dígitos y se ubicó en el segundo trimestre de este año en 10,3%.

¿Cómo se traduce en los hechos este nuevo presupuesto con déficit cero? Se contemplan $51.640 millones, un 16% del total presupuestado, para la continuidad de las obras iniciadas en años anteriores. Sin embargo, no se contempla el inicio de nuevas obras de inversión a lo largo de 2019. “No estamos pensando en iniciar obras nuevas, pero sí garantizar fondos para obras en marcha”, aseguró Martín Mura, ministro de Economía y Finanzas del Gobierno de la Ciudad. Una de las principales banderas de esta primera gestión de Horacio Rodríguez Larreta es continuar con las obras de urbanización de la villa 31, a la que se otorgarán el año que viene $5.150 millones con el objetivo de abrir calles, instalar luminarias, cloacas, asfalto de calles y construir el nuevo Ministerio de Educación, algo que ya estaba contemplado en esquemas previos.

La continuidad de esta política pública y de otras obras de infraestructura urbana van acompañadas de una “prudente y programada política de endeudamiento” para sostener esta práctica. Ejemplo de ello son los préstamos con el Banco Europeo de Inversiones (BEI), que financiará parte del proyecto de modernización de la Línea D del subte, y con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con destino al desarrollo comunitario de la villa 31. En 2008, casi en los comienzos de la gestión de Macri como jefe de Gobierno, la deuda pública con organismos internacionales de crédito era de 191,2 millones de dólares, mientras que diez años más tarde se ubica en 369,2 millones de dólares. El gobierno porteño explica que “la evolución de la deuda con organismos internacionales obedece por un lado a las cancelaciones de los préstamos que fueron teniendo lugar de acuerdo a las condiciones financieras de cada uno de ellos, como así también a los incrementos en función de la ejecución del préstamo tomado con el Export-Import Bank of China, para construcción y provisión de 105 coches para la línea A de subterráneos, del préstamo tomado con el BIRF en el marco del programa de gestión de riesgo hídrico para el Arroyo Vega, y del préstamo en el marco del Programa de Transformación del Área Metropolitana de Bs.As. Caba – Barrios 31 y 31 bis”. Sin embargo, el oficialismo también habla de un escenario de “sostenibilidad” de las políticas públicas, dado que los servicios de deuda pública poseen un peso relativo dentro del total de gastos estimado para el 2019 del 8%.

Mientras tanto, a nivel nacional se estima que 2018 cerrará con valores negativos de los principales componentes de la economía, consolidando una disminución del PBI de al menos 2,4%. La Ciudad no está exenta de lo que suceda a nivel país. Los recursos totales estimados para el año 2019 ascienden en este distrito a $321.457 millones, lo cual representa un incremento del 26% con respecto al período actual. Esta propuesta cumple, no obstante, con los límites cuantitativos respecto al crecimiento del gasto corriente y al marco macrofiscal previsto en el proyecto de Presupuesto Nacional 2019.