María Barrechea murió este sábado en la esquina de Rivadavia y Pueyrredón luego de ser embestida por un colectivo de la línea 31. Al momento del impacto cruzaba la calle corriendo para evitar que la policía le quitase su mercadería.

A las 5 de la tarde del sábado, el tránsito en Once era un caos. Una mancha grande de sangre se extendía sobre el asfalto en la intersección de las calles Rivadavia y Pueyrredón. El cuerpo de María Barrechea se encontraba tapado con una bolsa mientras los oficiales de turno tomaban testimonio a los vecinos y transeúntes. María era vendedora ambulante y había muerto unos minutos antes, luego de ser embestida por un colectivo de la línea 31 mientras huía de una persecución policial que buscaba quitarle su mercancía.

Barrechea, de origen peruano, estaba trabajando frente al supermercado Coto de la Avenida Rivadavia al 2800 cuando advirtió que efectivos de la Policía de la Ciudad intentaban secuestrarle sus pocas pertenencias. María ya había sufrido el decomiso de su mercadería anteriormente y había sido detenida por dedicarse al comercio ambulante. En un comunicado de la Asociación Vendedores Libres se repudió el hecho y se señaló que el año pasado, un joven de 19 años fue arrollado por el tren mientras escapaba del hostigamiento policial por el hecho de trabajar en la vía pública. El vendedor, único sostén de sus 6 hermanos menores, debió ser amputado en ambas piernas.

El comunicado, firmado por Omar Guaraz, señaló la responsabilidad del Estado y del jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta por la muerte de la trabajadora.