El escrache es una herramienta que tomaron los movimientos feministas ante la falta de justicia, pero puede convertirse en un arma de doble filo. El abogado penalista Lucas Fortete explica las cuestiones legales a tener en cuenta antes de realizarlo.

El escrache es un método no ortodoxo para alcanzar justicia en un sistema judicial patriarcal y funciona además para alertar sobre la presencia de posibles violentos. Los escraches no son gratuitos para nadie, pero -sobre todo- son un riesgo para lxs mismas pibxs que denuncian.

S está enfrentando una denuncia por calumnias e injurias por haber escrachado en las redes sociales a su abusador, un ex docente que la violentó cuando ella todavía era adolescente. La comunicadora que posteriormente levantó su escrache también fue denunciada con la misma figura penal.

En la Universidad Nacional de las Artes (UNA), parte de la comisión MuLeTT (mujeres, lesbianas, trans y travestis) de esta casa de estudios recordó cómo, hace dos años, “se empezaron a armar denuncias en un blog anónimo sobre casos de acoso” de un docente a cargo de una materia troncal de cátedra única. A raíz de estos escraches, varias alumnas terminaron recibiendo cartas documento. M reconoce que por ese entonces no transcurría el mismo contexto que ahora: la trayectoria de lucha de las compañeras y su organización les dio más armas para enfrentar mejor “a los machos abusadores”, y comenzaron a asesorarse con abogadxs feministas para estar más preparadxs a la hora de enfrentar nuevas situaciones de escraches y contra-denuncias.

Las alumnas de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) también recibieron denuncias cuando colgaron carteles en las paredes de la institución para visibilizar los abusos que sufrieron por parte de sus docentes. Ellos las atacaron alegando que no habían hecho ninguna demanda penal. Con este antecedente, cuando las compañeras del instituto Iset XVIII de esa misma ciudad hicieron sus propios escraches, decidieron exponer carteles en los pasillos solamente por un día y enseguida los sacaron, como una forma de protegerse de posibles contraataques.

Un paso más allá fueron las ex alumnas del colegio Nacional Buenos Aires: antes de visibilizar con nombre y apellido las situaciones de abuso que habían vivido durante sus años de estudiantes en una carta que se volvió viral el mes pasado, decidieron consultar con abogados. ¿Qué opinan ellos?

Foto: Rocío Tursi

Consejos para un “escrache seguro”

Lucas Fortete fue uno de los especialistas en Derecho Penal consultados por las alumnas del Nacional Buenos Aires. Para él, “la suplantación del escrache por un proceso penal se da por un proceso jurídico que se suele denominar ‘retroversión de la soberanía de los pueblos’”. Dado que “el Estado no acciona” con el poder de sus instituciones, el pueblo termina haciéndose cargo del poder delegado en éstas con las herramientas que tiene a su alcance.

“Si lo pensamos, los escraches a los dictadores se empiezan a hacer porque había una Justicia cómplice de la dictadura. Si hay falta de justicia, entonces existe la necesidad de visibilizar y hoy, a través de Internet, este accionar puede ser más abarcativo”, señala O, una abogada feminista de la consejería de la mujer La Mateada.

-¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de hacer un escrache?

O: Lo más recomendable es que se tenga hecha la denuncia judicial en una comisaría u organismo para respaldar que lo que estás contando es verdad. Pero nadie puede obligar a una mujer a denunciar, sobre todo en este contexto patriarcal, donde estos hechos son muy difíciles de probar porque implican delitos que ocurren en la intimidad.

Fortete: La importancia de la denuncia es esencial. Si bien nadie es culpable hasta serlo declarado en un proceso con debidas garantías constitucionales, ya hay un instrumento para exigir y ver de qué modo se va a intervenir con esa persona.

-¿Cuáles son las contra demandas más comunes?

Fortete: Lo más frecuente son las causas judiciales por daños y perjuicios, civiles y laborales, y también daños en la imagen y el honor. Hay hartos casos de juicios ganados por abusadores contra quienes han practicado escraches en su contra sin los debidos recaudos.

O: Si alguien hace una visibilización y cuenta que hizo una denuncia a esa persona, entonces no se está calumniando, porque se entiende que lo que se está diciendo es verdad. Por más que manden carta documento, uno puede decir que los hechos están asentados en un expediente, y hay una causa que está en proceso. En ese contexto, mandar una carta documento por calumnias e injurias no estaría justificado.

-¿Qué pasa si no hay denuncia?

Fortete: La situación se torna más compleja. Es que sin duda puede dar lugar al delito de calumnias y de injurias dependiendo qué sea lo que se endilga.

-De todas formas, aunque haya denuncia, nada garantiza que se elimine la posibilidad de una contra-demanda. Entonces, ¿cuál es la mejor forma de redactar un escrache?

O: Recomendamos no usar verbos condenatorios que tengan que ver con delitos si se trata de un abuso. Por ejemplo: no decir “XXX es un abusador”, porque la única que puede determinar esto es la Justicia a través de la instancia judicial. Lo ideal es poner por escrito lo que sucedió, decir “en tal circunstancia tal persona hizo tal cosa”. Haciendo esto, la gente que lo lee ya entiende de qué se trata, y no hace falta aclarar.

Fortete: Decir “Carlitos fue denunciado y consta en la Justicia una investigación en su contra. De manera cautelar queremos alertar…”. También usar el potencial: “nos han llegado relatos de muchas personas que indicaron que habrían sido abusadas por…”.

-¿Qué piensan de los escraches anónimos?

O: Como feminista, a la mujer que denuncia se le cree. Es muy lógico haya denuncias anónimas, teniendo en cuenta el poder que tienen algunos varones en ciertos ámbitos, y el miedo a las represalias que tienen las mujeres. Que sea anónimo no quiere decir que no exista.

F: Si las denuncias se hacen de forma anónima hay que ver de qué forma queda eso resguardado, porque a veces pueden encontrar tu IP e imputarte.

-¿Qué otras recomendaciones pueden aportar?

Fortete: Hacer intervenciones directas si el caso fue en un organismo público. También recurrir lo antes posible a un abogado si se recibe una carta a documento. Asimismo, se puede buscar un punto medio, dando datos que ayuden a prevenir pero sin dar nombres. Por ejemplo, decir “en el área de ginecología de tal hospital nos han llegado denuncias de abuso…”.

“Todo esto sin dudas puede parecer tibio”, recapitula Fortete, pero recalca: “el escrache es una herramienta muy peligrosa y que sin dudas debe hacerse con recaudos para que el abusador que se esconde en la privacidad de un consultorio, una casa o una escuela no salga siendo la víctima para la Justicia”.

Foto: Nadia Petrizzo