La Red Nacional de Visibilización Contra el Abuso Sexual a Niñas, Niños y Adolescentes organizó un festival en la Plaza de los Dos Congresos para poner de relieve una problemática que afecta a una de cada cinco chicas y a uno de cada trece chicos menores de 18 años.

El 19 de noviembre se conmemora mundialmente el Día contra el abuso pero, en Argentina esta fecha se utiliza para visibilizar los abusos sexuales en la infancia. La Red Nacional para la Visibilización Contra el Abuso Sexual a Niñas, Niños y Adolescentes está compuesta por diversas organizaciones sociales que trabajan la problemática y dan asesoramiento, tanto terapéutico como legal, a víctimas y familiares. Desde hace cinco años la red organiza cada 19 de noviembre un festival para instalar en la agenda de la ciudad esta temática.

Este año la jornada se realizó en la Plaza de los Dos Congresos. Sobre el escenario, montado a espaldas de Avenida Rivadavia, los miembros de la red leyeron los comunicados y adhesiones y diferentes artistas tocaron música en vivo. La atención se distribuyó entre juegos recreativos, actividades para niñes, rayuelas garabateadas sobre las baldosas, globos de colores y los acróbatas sobre zancos. El colectivo artístico ‘serigrafistas queer’ estampó parches y remeras y hubo una feria de libros feministas en la que participaron proyectos como la editorial ‘Chirimbote’ que se dedica a crear literatura infantil con perspectiva de género.

Durante el festival se presentó un nuevo símbolo de la lucha contra el abuso sexual infantil: un pañuelo rojo estampado con la frase ‘yo sí te creo’. “La frase es una señal de empatía hacia aquel que haya sufrido abuso, el color fue un decisión interna”, cuenta Andrea Mila, miembro de la Red Nacional para la Visibilización Contra el Abuso Sexual a Niñas, Niños y Adolescentes. “Es por el cuento de caperucita roja, en el relato el lobo engaña a la niña con mentiras. Nosotras lo tomamos para resignificarlo por que no nos comemos el cuento. Venimos a pelear por esas infancias”, agrega.

“Todavía cuesta instalar el tema en la agenda -continúa Andrea- hay un gran tabú y mucha desinformación. Sin embargo, cada vez hay más organizaciones que se están encontrando con casos de abuso infantil o con adultos que recién ahora están pudiendo hablarlo, por lo que surge también una necesidad de trabajarlo”, explica la integrante del colectivo. Los abusos sexuales en la infancia son mayormente invisibilizados e incluso se vulneran derechos por parte del Estado, la Justicia, las instituciones y la sociedad civil. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 13 niños sufren abuso sexual antes de los 18 años, y el 47% de las víctimas tiene entre 6 y 12 años de edad. Según este mismo estudio el 89% de los agresores son de género masculino y el 53% de los abusos se cometen en la casa de las propias víctimas, siendo en el 75% de los casos familiares o personas cercanas a la víctima y en el 40% sus propios padres.

Respecto a la llegada que tiene la Justicia argentina, según el doctor Carlos Rozanski, ex juez de la nación, sólo se denuncia un 10% de estos delitos y de este porcentaje se termina esclareciendo menos del 0,01% de los casos denunciados, lo que significa que en total, de cada 1000 casos denunciados sólo uno se esclarece con sentencia firme. Al respecto, Mila afirma: “La justicia no tiene un enfoque apropiado para la problemática, por más que haya protocolos no se aplican correctamente. Los niños y las niñas son re-victimizados. Se cree que la única instancia para saber lo que pasó es la ‘Cámara Gesell’ que equivale a sólo veinte minutos de charla con un desconocido. Es muy difícil que un chico expongan un abuso así, incluso cuando a veces no lo pueden verbalizar”.

También es importante referirse al síndrome de alienación parental. Este supuesto síntoma, acuñado por Richard Gardner en 1985, se daría cuando un progenitor -generalmente la madre- mediante distintas estrategias, transforma la conciencia de los niños para destruir sus vínculos con su otro progenitor -generalmente el padre-. Si bien esta figura no es reconocida por la Asociación Americana de Psicología, se utiliza legalmente en alegatos judiciales y es denunciada por agrupaciones feministas como uno de los argumentos más comunes para desestimar el testimonio de los niños y niñas abusados.

Muchas veces en los casos de abuso infantil el agresor obliga a la víctima a guardar silencio mediante a manipulaciones, logrando que estas situaciones se perpetúen durante años. Para prevenir y detectar el acoso sexual infantil es fundamental la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral desde el nivel inicial. Según el Ministerio de Educación de Santa Fe en este año ya se detectaron 368 casos de abuso sexual infantil gracias a los contenidos específicos tratados en las escuelas.