Tras la votación del proyecto de UNICABA en la Legislatura, el gobierno porteño busca trasladar el Cerámicas N° 1 a otro edificio. Desde la comunidad educativa permanecen en alerta y advierten que esta medida podría esconder el cierre de la institución.

La comunidad educativa de la Escuela de Cerámica N°1, ubicada en el barrio de Almagro, viene reclamando condiciones edilicias dignas desde hace años. Las políticas (anti)educativas tomadas por el macrismo y, en particular, la implementación de la Nueva Escuela Secundaria (NES) en 2015, hicieron que la escuela sufriera un colapso edilicio. La superposición y sobrecarga horaria son las principales detonantes de esta problemática. A partir de esto, las familias comenzaron a organizarse para pedir la compra del lote lindante a la escuela, lo que permitiría ampliar el predio de la institución y alcanzar la cantidad de aulas necesarias.

“Yo elegí esta escuela para que mi hija haga sus estudios pero desde que iniciamos este camino, año tras año, nos encontramos con los golpes de nuevas medidas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: la obligatoriedad de la NES, la inclusión de nuestra escuela como piloto en el proyecto de Escuela del Futuro, la falta de aulas y de comedor para que nuestros hijos se alimenten tras ocho horas diarias de jornada”, cuenta Cecilia Paul, madre de una estudiante de la escuela, en diálogo con El Grito del Sur.

El proyecto impulsado por las familias que busca expandir la escuela fue presentado en la Legislatura Porteña por Victoria Montenegro, legisladora de Unidad Ciudadana, pero el oficialismo no dio quórum en la sesión que debía debatirlo. El mismo día, en paralelo, sesionó a puertas cerradas y votó en soledad el proyecto de UNICABA.

Pero eso no fue todo. En los últimos días, la comunidad educativa tomó conocimiento que el Ejecutivo porteño decidió trasladar la escuela a otro barrio. Y no sólo eso: el edificio al que pretenden mudar el colegio ya fue asignado a otra institución educativa. Desde el Cerámicas denuncian que se trata del cierre encubierto de la institución, uno de los principales argumentos de las comunidades educativas y los profesorados para oponerse a la creación de la UNICABA.

Además, en el proyecto del oficialismo ni siquiera se contempla el traslado de la planta no docente hacia la nueva sede. “Una escuela no puede ser movida de una punta a la otra sólo porque se decidió detrás de un escritorio; en las escuelas hay personas que trabajan, que aprenden y que enseñan”, denuncia Paul.

En las últimas semanas del ciclo lectivo, cuando les estudiantes están pensando en rendir las materias pendientes o en lo que harán durante sus vacaciones, el gobierno de Larreta aprovechará para seguir achicando la escuela pública. Sumado a la intención de trasladar el Instituto Superior de Educación Física “Romero Brest” y cerrar el lactario del Hospital Ramos Mejía, el macrismo viene en una racha de clausura que no parece terminar aquí. Quedará por resolverse en las próximas semanas quiénes ganan esta contienda y si (como viene sucediendo) la que pierde, siempre, es la educación.