Juan Grabois y Victoria Freire discutieron con les secundaries sobre cómo articular dos movimientos sociales emergentes: los feminismos y la economía popular.

“¿Vos sabés lo que es mansplaining?”, se escucha la voz grave desde el otro lado de la radio, “porque yo no sabía, me explicaron hace poco mis compañeras lo que estaba haciendo”. La locutora ríe y la tensión se relaja. Así, Juan Grabois sale una vez más ileso de las balas del feminismo.

Ahora no está en la radio, está rodeado de pibes y pibas, la mayoría del secundario, que lo escuchan, filman videos, comentan por lo bajo, anotan. A sala llena, en un local de Villa Crespo, cuenta nuevamente sobre cómo empezó a militar y su miedo a que, si Mauricio Macri no es destituido por el voto popular, se vuelva a aplicar el sistema de asamblea legislativa que en el 2002 ubicó a Duhalde al frente de nuestro país.

Pero lo sabroso de la charla no es eso. Semanas después del lanzamiento del nuevo “Frente Patria Grande”, liderado por el propio Grabois -referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP)-, la conjunción entre organizaciones progresistas, laicas y feministas y sectores de la economía popular, más apegados a las tradiciones cristianas, enciende las redes sociales y cuestiona a muchos militantes.

Juan Grabois en el lanzamiento del Frente Patria Grande
Foto: Fabián Gastiarena

Grabois ya tiene una gran cantidad de memes en su honor: lo cargaron por usar zapatillas Nike y la cuenta de Instagram “Feminismo y confusión” se regodea marcando su alianza con la cúpula de la Iglesia. Sin embargo, cuando lo interpelan los adolescentes, Juan no tiene vergüenza de decir que se autopercibe como cristiano. “El peronismo se fundó con trabajadores, milicos y curas; los zapatistas, los curas del tercer mundo, el obispo Angelilli, hay ramas de la Iglesia que siempre estuvieron con el pueblo, pero la Iglesia es una estructura muy grande”, explica el abogado. “La relación entre la expansión de la derecha en Latinoamérica y la religión no viene por el lado de la Iglesia Católica sino por el pentecostalismo anglicano, financiado por los Estados Unidos. Sino fijate por qué ahora La Nación y Clarín salen a criticar al Papa”.

Grabois considera que el auge del feminismo tiene algo de generacional: la “revolución de las hijas” lo interpela en su propia casa a través de su hija adolescente. Sin embargo, dice no sentirse interpelado por ciertos sectores del feminismo de clase media, que a su vez son los que más lo cuestionan.

“El Frente Patria Grande se hizo para juntar votos para Cristina: no el 35% que ya tiene, eso sería pescar peces en la pecera: hay que ir a buscar al sector que está en el medio, hay que convencer a la tía gorila de que no es tan mala”, explica Grabois.

El lema del frente Patria Grande es “Ella vuelve pero ellos no”. Ella, en referencia a la vuelta de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, apoyando su candidatura para el 2019. Ellos, en referencia a algunas figuras del Partido Justicialista, ligadas a la corrupción, los que avalaron las medidas macristas y que representan una política vieja y anquilosada. El reclamo es la vuelta de Cristina con un armado joven, renovado y feminista.

Si todos y todas los presentes coinciden en eso, dentro del salón las divergencias llegan cuando se toman casos puntuales, como fue la lucha por la interrupción legal del embarazo.

-Juan, yo soy militante de Mala Junta y necesito que digas explícitamente si estás a favor o no del aborto. Yo entiendo que este frente es para juntar votos, pero ¿después? Yo no puedo pensar un proyecto a largo plazo con alguien que no está a favor de la libre elección de nuestros cuerpos. Hay cosas que no se negocian-, dice una piba de menos de 18 años cruzada de piernas sobre el piso de baldosas.

El espíritu de la actividad es adolescente: el piso está plagado de mochilas, papas fritas marca DIA%, buzos que se traen por las dudas. También hay muchos pañuelos verdes y algunos naranjas que abogan por la separación de la Iglesia y el Estado. Grabois no contesta la pregunta, entre risas se excusa con que lo están filmando. Después aclara que, entre los sectores que no están a favor del aborto, también hay muchos votos que son necesarios para sacar a Mauricio Macri del poder. “Hay compañeras que levantan merenderos y se bancan la parada contra la policía y, sin embargo, tampoco se sintieron referenciadas cuando en el acto de apertura hablaron todos compañeros y compañeras de clase media. Y me pareció bien. En el Congreso los pobres no tienen representación, hay mujeres, pero pobres no”, sentencia el referente.

En el lanzamiento del Frente Patria Grande hablaron diferentes referentes del movimiento feminista como Elizabeth Gómez Alcorta (abogada de Milagro Sala), Victoria Freire (referente de Mala Junta) y la expresidenta del Centro de Estudiantes del colegio Carlos Pellegrini,  Ofelia Fernandez. “A Ofelia le cuestionan mucho porque siendo feminista está en el armado con un machirulo que banca al Papa”, ironiza Juan, “pero ella lo aclara muy bien: este es un frente electoral, la lucha por los derechos de las mujeres no la va a construir conmigo”.

“La realidad es que en los barrios la discusión del aborto no está totalmente cerrada”, dice Grabois e invita a intervenir a Mari, referenta de Vientos de libertad, asociación sin fines de lucro del Movimiento de Trabajadores Excluidos que se dedica a la contención, reeducación y rehabilitación de personas y familias que atraviesan situaciones problemáticas con las adicciones.

“Veo muchas pibas todos los días que consumen paco, quedan embarazadas, se realizan abortos en condiciones insalubres, pero que no están a favor de la ley. No sirve excluirlas ni ver en ellas un oponente. Segregándolas del feminismo, no las convencemos”, concluye Mari.

Grabois aplaude la intervención y usa sus últimos minutos para pedir a la militancia que lo apoye: “Muchas veces el que pone el pico no pone el cuero”, dice Juan y finaliza citando al Robi Santucho, referente histórico del PRT. Luego de una lluvia de aplausos, los pibes y pibas se quedan intercambiando opiniones y, tras los abrazos de cortesía, Juan Grabois sale del local de Villa Crespo con sus zapatillas Nike puestas.