En el Día Mundial en respuesta al VIH, El Grito del Sur habló con Mariana Iacono, fundadora de RAJAP (Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos) sobre el estigma, los recortes presupuestarios y las deudas del Estado con la población VIH positivo.

“Hola soy Mariana, nací en Buenos Aires, soy trabajadora social, me gusta nadar y si querés tener sexo conmigo o hay alguna posibilidad de que vos y yo terminemos revolcándonos te aviso que tengo VIH para que reveas ese deseo. ¿Necesitás una charla informativa? ¿Conserjería personalizada? ¿O que le dé un taller a tu grupo de amigos que van a poner el grito en el cielo cuando les cuentes que conociste o te acostaste con una mujer con VIH? Porque podría ayudarte a buscar una organización que haga intervenciones en grupos de amigos. ¿O quizás debería andar con una remera que en letras blancas sobre fondo negro diga: “AVISO IMPORTANTE” y, luego, aunque en mayúsculas rojas: ‘VIVO CON VIH’?”

Mariana Iacono publicó este párrafo hace cuatro años dentro de un artículo en la Revista Anfibia. Mariana es feminista, trabajadora social,  fundadora de Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos (RAJAP) y cofundadora de J+LAC, la “Red de jóvenes positivos de América Latina y el Caribe”. También forma parte de la comunidad internacional de mujeres con VIH y es hincha de Boca Juniors, como describe en su cuenta de Twitter. Mariana escribe sin tapujos sobre cómo vivir con VIH, se plantea la necesidad de informar o no a la hora de tener relaciones sexuales casuales y la posibilidad de decidir no usar preservativo con una pareja cerodiscordante.

En Argentina se estima que hay 129 mil personas con VIH. Según la Fundación Huésped, el 70% conoce su diagnóstico y dentro de este porcentaje el 80% realiza tratamiento. El VIH no tiene síntomas; por lo tanto, la única manera de saber si alguien lo contrajo es a través de un test. A pesar del estigma que sigue pesando sobre las personas con VIH positivo, si estas realizan el tratamiento adecuado se puede tener una carga viral indetectable que no sólo mejora su salud individual sino que prácticamente lleva a cero la posibilidad de transmitir la infección a un tercero, tal como explicó Pedro Cahn, el infectólogo de la Fundación Huésped.

La calidad de vida de la persona portadora del VIH está atravesada por la posibilidad de acceder y sostener en el tiempo el tratamiento. Esto, a su vez, depende de diversos factores, como la clase, edad y género. Según el ‘Boletín 2018 sobre VIH, Sida e ITS en la Argentina’ -elaborado por el Ministerio de Salud y Desarrollo Social-, el 34% de la población que porta el virus son mujeres trans, del 12 al 15% hombres que tienen sexo con otros hombres, del 4 al 7% usuarios de drogas inyectables y del 2 al 5% trabajadoras sexuales o personas en situación de prostitución. Según la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer, 9 de cada 10 mujeres que viven con VIH fueron víctimas de algún tipo de violencia a lo largo de su vida y 8 de cada 10 padecieron violencia antes de conocer su diagnóstico. Además es fundamental nombrar la situación de vulnerabilidad de muchas mujeres -jóvenes y no tanto- que quedan expuestas a que en relaciones heterosexuales los varones se nieguen a utilizar preservativo por desconocimiento o manipulación.

En nuestro país 7 de cada 10 personas que llevan a cabo el tratamiento -que implica el acceso a medicación crónica- lo hacen en el sistema público de salud. Sin embargo, el gobierno nacional recortó 1.700 millones de pesos de medicación de VIH en el Presupuesto 2019. Además, hasta octubre de este año el gobierno sólo había utilizado 40% de los fondos anuales asignados a programas contra el VIH.

En dialogo con El Grito del Sur,  Mariana Iacono habla del estigma social, los recortes presupuestarios y las deudas del Estado con la población VIH positiva.

  • ¿Cómo afectan los recortes del macrismo a las personas con VIH?

Los recortes en términos presupuestarios tienen una proyección de un faltante de medicación para 15.000 personas con VIH en el 2019; por ende, también no sabemos si pueden ser más, porque hay muchas medicaciones que se compran a precio dólar y no sabemos hasta fin de este año o comienzos del que viene si puede llegar a aumentar el dólar y esto implique menos compras de medicación. Además del recorte en políticas públicas, hemos tenido faltantes de preservativos, faltantes de medicación y suponemos que todo va a empeorar.

  • ¿Sentís que socialmente hay una diferencia entre mujeres y hombres con VIH?

Depende qué hombres, si hombres gays o hombres heterosexuales. Sí, siento que hay diferencias, siento que hay una cuestión de estigma y discriminación mucho más fuerte sobre las mujeres. Todas las mujeres con VIH sufrimos violencia obstétrica porque somos juzgadas y criminalizadas a la hora de embarazarnos, y cuando vamos a parir tenemos menos posibilidad de elegir parto natural o cesárea porque muchas personas que trabajan en el sistema de salud deciden qué tiene que ser por cesárea y la verdad es que una mujer con VIH -con la carga viral indetectable- puede tener su hijo por parto vaginal. Sin embargo, en estos 15 años de activismo en el VIH hacen ver que el hombre heterosexual tiene mucho menos acceso al sistema de salud, tiene una negación mucho más fuerte que es menos visible con el tema del diagnóstico y por ende sufre menos estigma y discriminación. También hay una realidad que es que el 93% de las mujeres con VIH en Argentina se infectan con una pareja estable entonces hay datos que realmente nos perjudican.

  • ¿Socialmente sigue habiendo un estigma fuerte o es algo que cambió con el tiempo?

Claramente cambió: no son los años 80 o 90, pero no hubo un cambio tan radical. Antes tal vez a una persona con VIH ni se le ocurría decirlo, antes en nuestro país había 3, 4 o 5 personas visibles en los medios de comunicación diciendo abiertamente que tenían VIH, pero sigue habiendo estigma. Aumentó la información y la educación sexual sobre el tema, pero muchas veces tener la información no hace que la persona deje de discriminar. El estigma y discriminación existe y hace que las personas no vayan al servicio de salud, no tomen su medicación, interviene directamente en la adherencia al tratamiento y esto pone en riesgo nuestra salud. En Argentina actualmente se está realizando el índice de estigma y discriminación sobre la base de la ley argentina de jóvenes y adolescentes positivos, ahora veremos qué resultados da eso de aquí al año que viene.

  • ¿Cuáles son las principales reivindicaciones que se le exigen al Estado y al sistema de salud?

Se le exige que respeten la autonomía de los cuerpos. Si bien cuando uno tiene VIH comenzar el tratamiento es la mejor recomendación, hay muchas personas que deciden no hacerlo y eso también hay que respetarlo. No se puede expulsar a una persona del sistema de salud porque decide no tomar la medicación. Es eso, exigimos no tener sistemas que expulsen a los usuarios de sustancias, que las religiones de los profesionales de la salud no intervengan en sus recomendaciones. Al ser un virus que está totalmente ligado a la sexualidad esto hace una construcción de representaciones sociales negativas y se vuelven necesario sistemas de salud laicos. Se le exige al Estado que tenga la medicación en tiempo y forma pero no es solo con la medicación, necesitamos protección social para todas las personas con VIH y también necesitamos que se vuelva a tener una línea de trabajo desde el ex ministerio y actual Secretaria de Salud sobre acompañamiento y adherencia al tratamiento. Nada asegura que una persona con VIH que tenga su medicación la va a tomar. Se necesitan un montón de acciones de parte de la Secretaría de Salud.

*En Argentina el test de VIH es gratuito y confidencial en centros de salud públicos y privados, si sos menor no es obligatorio que vayas con un acompañante.