La Legislatura porteña aprobará el próximo 6 de diciembre la prórroga especial por 1 año de la concesión del subte a Metrovías. La empresa del Grupo Roggio compite contra dos estatales extranjeras para administrar el servicio por otros 15 años.

Las demoras en el nuevo proceso de licitación y adjudicación de la concesión del subterráneo de Buenos Aires favorecieron otra vez a Metrovías, que ganó el tiempo suficiente para asegurarse por otro año más la gestión del servicio. El jueves 6 de diciembre la Legislatura porteña sesionará con los votos de la coalición oficialista Vamos Juntos para extender por otro año más -hasta finales de 2019- el plazo de concesión de explotación del subte a la empresa del Grupo Roggio.

En la extensa carrera para definir al próximo operador del subte porteño, los sobres técnicos dieron como principales oferentes a Metrovías S.A. / Benito Roggio Transporte S.A. (en sociedad junto a Deutsche Bahn y Siemens), Keolis S.A. / Helport S.A. (del grupo Eurnekian) y RATP Dev Argentina S.A. Sin embargo, este año no habrá grandes definiciones: las ofertas económicas, que estaban previstas en un principio para octubre pasado, aún no se dieron a conocer y el Ejecutivo porteño confirmó que el próximo operador recién se oficializará en el primer semestre del año 2019, dado que prefieren evitar un traspaso brusco y a las apuradas. De esta forma, el presidente Mauricio Macri y el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta se darán el gusto de entregar en pleno calendario electoral la operación del subte a una empresa con participación de capitales extranjeros.

Candidatos para un negocio redondo

En agosto de 2017, la calificadora de riesgo Standard & Poor´s evaluó que la rentabilidad de Metrovías es “buena”, pero entre sus riesgos consideró la “fuerte dependencia de la capacidad de pago del gobierno (…) de compensaciones por mayores costos”. Precisamente, la empresa del Grupo Roggio recibió el año pasado por la operación del subte al menos 2.550 millones de pesos en concepto de subsidios del Estado porteño y logró aprobar una distribución de dividendos a sus accionistas por 22,9 millones de pesos.

En el marco de una denuncia que investiga si el Grupo Roggio se apropió de subsidios para el subte en forma arbitraria, el ex candidato a legislador por Unidad Porteña, Itai Hagman, esgrimió que “en el subte se da un caso paradigmático: se incrementan los subsidios otorgados a la empresa Metrovías S.A. y también se incrementaron las tarifas de los pasajeros, llevando el aumento desde que la Ciudad se hizo cargo del servicio a 582% (abril de 2018)”. Por esta razón, los interesados en obtener la nueva concesión del subte por un plazo de 12 años -prorrogable por otros 3- saben que se trata de un negocio redondo con todas las letras: las inversiones en obras de extensión y adquisición de material rodante seguirán a cargo del GCBA, con lo cual las cuantiosas ganancias de la concesionaria están garantizadas sobre la base de los subsidios que recibe del Estado.

Este año Metrovías sumó actores económicos de fuerte relevancia en su intención de renovar el contrato de explotación del subte. Deutsche Bahn y Siemens se asociaron a Benito Roggio Transporte (BRt) con el objetivo de fortalecer la propuesta en el tramo anterior de presentación de ofertas técnicas. La primera es la principal empresa ferroviaria de Alemania y opera como sociedad anónima, pero su accionista mayoritario es el Estado alemán. Esta firma transporta a unos 12 millones de usuarios por toda Europa, distribuidos en trenes o autobuses. La segunda posee un histórico vínculo con el subte -desde la fundación misma de la red- a partir de la entrega de coches y se ha encargado en el último tiempo, de proveer el señalamiento más moderno (el CBTC) tanto para la línea H como para la línea C.

Keolis es un operador privado franco-quebequense de transporte público que funciona como subsidiaria de la Sociedad Nacional de Químicos de Guerra Francesa (SNCF), la compañía ferroviaria estatal nacional de Francia. A nivel internacional, gestiona autobuses en Estocolmo, trenes de cercanías en Boston, la red de autobuses de Las Vegas y el tranvía de Melbourne, entre otros. Su intento de arribar al continente cuenta con un socio de fuerte peso a nivel local: el empresario Eduardo Eurnekian, dueño de la constructora argentina Helport (Corporación América). Además cuenta con el Metro de Londres como prenda de exhibición de lujo.

Por último, RATP Dev Argentina S.A es una sociedad controlada por la RATP, operadora estatal del transporte público de París. En la actualidad gestiona los servicios del metro de París, tranvía y autobús, con lo cual transporta alrededor de 3 mil millones de pasajeros por año. La compañía, que se convirtió en el quinto operador más grande del mundo en el sector del transporte público, se encuentra presente también en Estados Unidos.

Foto: Télam

Dos propuestas alternativas

Roberto “Beto” Pianelli dejó en claro que la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP) se opondrá a la extensión de la concesión a Metrovías, que tendrá lugar en la Legislatura porteña la semana entrante. “Seguimos planteando lo que dijimos siempre en relación al transporte, que debe ser estatal. No solamente el subte, sino también los colectivos y trenes. Tiene que haber una empresa única estatal con participación de los trabajadores y los usuarios, la Legislatura porteña y el gobierno de turno. No estamos de acuerdo con esta lógica de transporte privado porque no es una mercancía, es un derecho. Sea de afuera o de acá quien venga a gestionar el subte, el objetivo central va a ser el lucro. Eso va en desmedro del buen servicio del transporte”, aseguró el secretario general de la AGTSyP en diálogo con El Grito del Sur.

Frente a la intención del Ejecutivo porteño de volver a ceder la operación del subte a una empresa privada, se dieron a conocer esta semana dos proyectos para que el Estado vuelva a hacerse cargo de la red. El legislador porteño Carlos Tomada (Unidad Ciudadana) propuso que SBASE retome las riendas de la operación del subte, revirtiendo “el actual modelo de gestión privada, reemplazándolo por uno de tipo estatal”. Dicha iniciativa plantea una modificación en la composición del directorio de SBASE, dotándolo de nueve integrantes: cinco designados por el Ejecutivo, dos en representación de los trabajadores, uno en representación de los usuarios y uno designado por la Legislatura en nombre de la oposición. Este último aspecto resulta un guiño hacia la postura de los Metrodelegados.

La restante contrapropuesta salió desde otro sector de la oposición y está encabezada por los legisladores María Rosa Muiños (Bloque Peronista) y Sergio Abrevaya (GEN), que buscan entregar la concesión de la operación y el mantenimiento de la red a la empresa Autopistas Urbanas (AUSA), sociedad privada de propiedad accionaria de la Ciudad. Entre los principales argumentos esgrimidos por estos dos bloques, plantearon que, al tratarse de una sociedad anónima (y no de una sociedad del Estado, como es el caso de SBASE), los procedimientos administrativos serían más ágiles. Además se menciona que AUSA ya “opera las vías de acceso e interconexión, realiza obras por mandos del Poder Ejecutivo y exhibe cumplimiento de tiempos, plazos y características de las obras”.

Si bien existe una fragmentación de propuestas entre los opositores, Metrovías cosecha un rechazo unánime. Además de la “deficiente calidad del servicio brindado a los pasajeros”, cabe destacar que Metrovías quedó involucrada en la causa de los Cuadernos y el propio Aldo Roggio debió renunciar tres meses atrás a la presidencia del consorcio, donde fue sustituido por su hermana Graciela Roggio.