Una ciudad para las inmobiliarias

La Ciudad ya cuenta con un nuevo Código Urbanístico y de Edificación

Microdepartamentos de 18 metros cuadrados, edificios de hasta 38 metros de altura y una normativa al servicio de las inmobiliarias. Con los votos del oficialismo, Cambiemos logró aprobar un nuevo Código Urbanístico y de Edificación en la Ciudad de Buenos Aires.

Con 34 votos a favor  (PRO + Coalición Cívica) y con el rechazo de toda la oposición, el bloque oficialista «Vamos Juntos» aprobó ayer un nuevo código Urbanístico y de Edificación para la Ciudad de Buenos Aires. La Legistlatura porteña refrendó el proyecto luego de una serie de audiencias públicas donde participaron alrededor de 350 expositores, la mayoría del ellos vecinos de la ciudad, con un fuerte tono de rechazo al proyecto.

Entre las críticas a la normativa destaca que el nuevo código toma como antecedente el Plan Urbano Ambiental (PUA), aprobado en 2009, y elaborado con un diagnóstico de los años ´90, con fuerte énfasis en la valorización del suelo. Desde el Observatorio por el Derecho a la Ciudad denunciaron que «tanto el Código Urbanístico como el de Edificación fueron formulados con y para los desarrolladores inmobiliarios, para su seguridad jurídica y para garantizar futuros negocios inmobiliarios».

La nueva reglamentación fija en 38 metros el tope de altura para la construcción de nuevos inmuebles y permite la instalación de micro-departamentos de 18 metros cuadrados. A su vez ya no existirán sectores residenciales o industriales en la ciudad, sino que este nuevo código permite una «mixtura de usos» para los suelos de los barrios. Como parte del objetivo de «reducir costos de edificación», el nuevo código dispone que la colocación de bidets o bañeras en los sanitarios principales de las viviendas sea de caracter opcional, sujeto a la decisión de la constructora. Entre los pocos avances que incorpora la normativa destaca que los bares y retaurantes podrán contar baños sin distinción de género e incorporar cambiadores de pañales en baños masculinos.

“Los códigos maximizan la posibilidad de los negocios inmobiliarios de los grandes desarrolladores y tenedores de tierras, a través del aumento de la explotación del suelo por medio del código urbanístico y el aprovechamiento de esos metros cuadrados en el código de Edificación, que reduce las medidas de habitabilidad y elimina exigencias para la accesibilidad de personas con discapacidad”, comentó el legislador porteño Javier Andrade en diálogo con El Grito del Sur. “Los primeros que se benefician con la sanción de los códigos son los grandes tenedores de tierra de la CABA. Reglamentada la ley, los Paolo Rocca, Marcelo Mindlin y otros amigos del presidente van a ser mucho más ricos porque sus tierras van a valer mucho más. »

Mientras la ciudad avanza en la diagramación de su estructura urbanística, al servicio del negocio inmobiliario, aún carece de un código ambiental que permita mitigar daños y salvaguardar las normativas básicas vinculadas al hábitat y el ambiente. Con esta nueva normativa se prevé que aumente el valor del suelo, de por sí alto en relación a otras capitales de la región, y pero no resuelve el problema de la regulación de los alquileres o el acceso a la vivienda.