Madres de Gatillo Fácil

«Peleamos contra todo este sistema»

Fotos: Virginia Robles

Las madres del gatillo fácil le responden a Patricia Bullrich y explican: "Tal vez nosotras no veamos el cambio que queremos, pero los hijos que nos quedan sí. Eso es importante: que tengan otro país mejor".

Roxana Cainzos y Carolina Vila nos reciben en el comedor que llevan adelante en el barrio porteño de La Boca. Las dos tienen historias muy diferentes, pero se encuentran en un mismo punto: la impunidad y la desidia de la violencia institucional. Roxana es la madre de Nehuén Rodríguez, atropellado por un patrullero que circulaba a alta velocidad, sin luces y en contramano. Caro es la madre de Lucas Cabello, el joven «trapito» de La Boca que recibió una serie de balazos en su cuerpo mientras salía de su casa.

También está invitada Ivonne Kukoc, la madre de Juan Pablo, el pibe asesinado por Chocobar, pero esta vez no llegará. «Está guardada, esperando para mudarse a Lanús. Su otro hijo está con problemas de consumo, y la Policía lo tiene fichado. La otra vez lo pusieron de rodillas mientras lo requisaban», comentan.

El decreto que habilita a la policía a disparar a los policías en caso de actitud sospechosa encendió todas las alarmas. «Este decreto nuevo genera mucha bronca e impotencia, pero de todas maneras es pasar al papel lo que ya estaba implementado hace rato. Pusieron en papeles una política que vemos todos los días», explica Roxana.

Carolina Vila afirma que «como no pueden dar educación y salud quieren meter miedo, pero el miedo en un momento se va. Hacen esto para tener la libertad de reprimirnos, que no hagamos marchas, que no ocupemos las calles, pero nosotras vamos a seguir la lucha por nuestros hijos y por los hijos de todas. Nosotras también éramos mamás comunes que nos pasó esto y no nos queda otra que salir a las calles».

¿Qué reacción les generó la marcha multitudinaria contra el gatillo fácil que se realizó este año?

CV: Fue la primer marcha que fui y es muy movilizante. Ver tantos casos, tantas familias, casos de este año y de dieciseis años atrás, todos exigiendo justicia. Hay muchas familias destrozadas por el gatillo fácil y la verdad es muy doloroso.

¿Cómo nació la idea de montar un merendero en La Boca?

RC: Cuando terminó el juicio de Nehuén me quedé con un vacío que me llamaba a hacer algo por el barrio. La gente me pedía abogados, o asesoría. Con Caro ya nos conocíamos y le propuse hacer algo. Después se sumó Ivonne, que fue a la marcha y ahí nos dimos cuenta de la inmensidad de casos de gatillo fácil, que a veces no tomás conciencia. Arrancamos con un merendero porque no tenemos muchos recursos y quisimos hacerlo autónomo, aunque siempre contamos con el apoyo de todas las organizaciones del barrio. Empezamos de a poquito: servimos merienda, tenemos teléfonos de abogados, granjas de rehabilitación y buscamos ayudar en lo que podamos. En La Boca hay mucha droga y la policía sabe donde está, pero no los toca porque es la forma de dominar a los pibes. Nos encantaría tener un club, donde podamos sacar a los pibes por medio del deporte, que aprendan a cuidar su cuerpo. Pero con este gobierno, que cierra espacios culturales y escuelas, se vuelve muy difícil.

El caso de Lucas llega a juicio después de 3 años de lucha. Mientras tanto, se absolvió a los imputados por la muerte de Nehuén. ¿Es posible creer en la Justicia?

CV: Nosotros tenemos fecha de juicio para el 12/2. Hay varios testigos porque pasó en el horario de la salida del colegio, había mucha gente en la calle y muchos vecinos que se ofrecieron a declarar. Pero el policía llega libre, esperando el juicio en su casa, aunque está imputado por intento de homicidio agravado por ser funcionario policial. Esperamos que sea una condena ejemplar porque si no hay condenas ejemplares no vamos a poder frenar esto.

RC: Yo tengo el peor balance del funcionamiento de la Justicia, no espero demasiado, pero creo que es importante dar la lucha y llegar a los juicios orales. Fui a muchos juicios en que los policías fueron absueltos, y otros en los que hemos tenido condenas, como con los chicos de la 21-24, por torturas. Creo que la lucha sirve, que hay que seguir peleándola, como las Madres de Plaza de Mayo, que llevan 41 años. Tal vez nosotras no veamos el cambio que queremos pero los hijos que nos quedan sí, y eso es importante: que tengan otro país mejor.

CV: Y también está la justicia social: publicar la foto del asesino y que todos lo vean. En el caso de Chocobar, en que el tipo sigue trabajando y está en la calle con un arma, por lo menos conocerle la cara y que se enteren los vecinos, los amigos, la gente del barrio.

Roxana explica que el caso de Nehuén será apelado en Casación. De todas maneras, el policía Soria Barba, el acompañante del patrullero que atropelló al joven y el principal testigo que argumentó haber prendido la sirena, cayó preso por robar 17 panes de droga que debían quemarse.

RC: «Se creen que son inimputables. Es triste pero peleamos contra todo este sistema. Lo que nos saca adelante a nosotras es seguir luchando, seguir peleando para los casos que vienen y por los familiares que pasaron por la misma situación. Para mí la lucha va a ser de por vida».

¿Qué consejo le darían a una madre que atraviesa una situación de violencia institucional?

RC: Que no baje los brazos y que busque madres que ya la vivimos y tenemos un camino recorrido. Cuando te pasa, al principio, salís a pegar carteles y te da miedo la represalia, la persecución. Yo entonces comencé a recorrer las organizaciones del barrio y a contar mi historia, para que me conocieran y supieran del caso. Por si el día de mañana me desaparecían, que por lo menos alguien supiera lo que pasó. Una vez que te apoyan las organizaciones perdés el miedo.

CV: Yo les recomiendo unirse, porque la lucha de uno solo no lleva a nada. Hay que hacerse escuchar, unirse y organizarse.