La Navidad de los olvidados

“Chau Macri, quedate en tu country, este pueblo no te aguanta más”

Fotos: Luis Perrone

Con 1500 asistentes, la CTEP Capital festejó la nochebuena con una cena para personas en situación de calle frente al Congreso. Mesas servidas por militantes, sopa paraguaya, nada de alcohol pero mucha música y política: la Navidad de los que menos tienen, otra forma de manifestarse en oposición al neoliberalismo y su macrisis.

La mesa es larga, como la de los apóstoles. Encima hay vasitos descartables, aguas saborizadas, bowls con cubos de pan y centros de mesa alusivos: árboles triangulares se intercalan con estatuas angelitos. “Vos sos un Ángel también”, dice señalando el adorno uno de los comensales. El mantel de plástico rojo transpira la humedad de la noche calurosa. Por los parlantes se escucha a César, el cura rockero, que interpreta canciones de León Gieco y Fito Páez. Sólo le pido a Dios/ que el futuro no me sea indiferentecanta el misionero mientras toca el órgano. Al lado de los parlantes hay un altarcito improvisado. La figura de una virgen, algunas velas encendidas, fotos y rosarios acompañan las tres canastas de pan dulce para que se sirva el que quiera, cuando quiera, sin distinción. Es 24 de diciembre a la noche y en la plaza de los Dos Congresos está comenzando la cena de nochebuena para personas en situación de calle.

La Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), que nuclea a diferentes organizaciones políticas y sociales, comenzó a organizar el evento hace menos de un mes movilizados por el aumento de personas en situación de calle. La CTEP y el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) organiza ollas populares en Congreso todos los jueves y en Constitución los lunes, miércoles y jueves; a las primeras se acercan 170 personas; a las segundas, 200 cada vez.

“Esta noche se esperan casi 1500 entre gente en situación de calle y vecinos de los barrios que no tienen con quien pasar”, cuenta Clara, militante del MP La Dignidad y una de las encargadas de la cocina. El menú que armaron las compañeras de las cooperativas está completo: de entrada sopa paraguaya, berenjenas al escabeche, pickles, pizza y empanadas; después lechón, pollo y variedad de ensaladas: rusa, de remolacha o de lechuga y tomate. De postre ensalada de frutas, turrones y pan dulce. No va a haber alcohol esta noche para que no se desvirtúe el ánimo del evento, tal vez sólo algún vaso de sidra a las doce para brindar.

Silvina y Laura militan en “La Dignidad”, pero se mezclan con otros voluntarios autoconvocados que hoy vinieron a servir las mesas. Para ellas es importante poner el cuerpo y encontrarse en comunidad ‘para que no nos quiten la alegría, esa palabra que se quieren adueñar “ellos”, dicen mientras cabecean señalando al Congreso. Al lado suyo, en una bandera ondula, se inscribe con letras negras la consigna del evento “Navidad por Pan, Tierra y Trabajo”.

Según el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño, la cantidad de personas en situación de calle aumentó apenas un 26 por ciento entre el 2016 y el 2018. En julio de este año, dice el Ejecutivo, la cifra ya alcanzaba a 1091 personas. Los datos oficiales sostienen que un 78 por ciento son varones, 83 por ciento tienen entre 19 y 64 años y más de la mitad vive en las Comunas 1, 3 y 4. Sin embargo, las organizaciones sociales que realizaron en 2017 el “Censo Popular de Personas en Situación de Calle” hablan que este año esa cifra se multiplicó por siete. En 2017, el Censo Popular realizado por una treintena de organizaciones sociales durante una semana y en distintos horarios del día, barriendo cada calle porteña (de acuerdo a como indica la ley que el Ministerio que conduce Guadalupe Tagliaferri viola sistemáticamente), arrojó que eran 4394 personas en situación de calle en la Ciudad, y 21.478 en riesgo de estarlo. Como indicó El Grito del Sur a lo largo de este año, las organizaciones estiman que en 2018 esa cifra trepó a 7300, y a más de 20 mil en riesgo habitacional.

“El neoliberalismo construye individuos aislados; esto es lo contrario porque construye unidad, por eso estar aquí es un símbolo de esperanza, un acto de resistencia”, explica Rafael Klejzer, secretario general de CTEP Capital y referente del Movimiento Popular La Dignidad. “Cuando el Estado está ausente ese lugar lo toman las organizaciones sociales, por eso es importante abrazar este evento”, agrega Daniel Catalano, secretario general de ATE Capital.

Ni bien arranca la cena, los y las voluntarios/as -con delantales de jean y el logo de la CTEP- van y vienen llevando con bandejas de comida a las mesas. Sobre Callao, un grupo de artistas feministas montaron una carpa de tres paredes en forma de pesebre, adornada con tiras de luces. Allí se pueden dejar los deseos de Navidad escritos en plásticos de colores y atados con hilos dorados. “Necesito un techo”, se lee en uno; “Aborto legal, seguro y gratuito” en otro. “Hicimos esto porque concebimos la belleza como un derecho social, como parte de la canasta básica”, explican las autoras.

En Capital Federal funcionan 27 refugios oficiales para personas en situación de calle; sin embargo, el sistema no da abasto para contener las crecientes necesidades en una coyuntura donde los índices de pobreza llegaron a un 33,6%.

Gustavo Costilla es referente de “Vientos de Libertad”, la organización del MTE donde él mismo se rehabilitó de las adicciones. Como sabe que su familia va a estar bien, Gustavo ordena sus prioridades para estar el 24 de diciembre en Congreso con los pibes y pibas. “Yo soy así, milito tarde, noche y madrugada”, cuenta después de enumerar las próximas actividades que está organizando en enero. Después se acercará a los tablones que cortan en diagonal la explanada de Congreso y toma una de las preparaciones llenando la noche de olor a ajo.

Durante la cena tocan en vivo “Angelito y su grupo par”, una banda de cumbia de Lomas de Zamora y “Sin Sacrificio”, que hace tangos. A las doce de la noche se sueltan globos con los deseos de los presentes y Juan Grabois, referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos y del Frente Patria Grande, toma el micrófono: “Estamos siguiendo el mandato de todos nuestros revolucionarios, empezando por quien hoy cumple 2018 años, y todos los que vinieron después. Pedimos tener justicia en nuestra patria y ese deseo tiene un nombre y apellido, de alguien que el año que viene se tiene que ir de la Argentina. Chau Macri, quedate en tu country, este pueblo no te aguanta más”. A los gritos, las palabras de Grabois resuenan distorsionadas por la emoción y el acople del micrófono.

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Después, ya sin el eco de los parlantes, el dirigente de eternas bermudas dirá a El Grito del Sur: “Reivindicamos que la esperanza viene de los de abajo, de los más humildes. Esperamos que esto marque el fin de un año muy feo para nuestro pueblo y que el año que viene haya un gobierno que se preocupe un poco más por el sufrimiento de ese tercio de argentinos que está en la pobreza”.