Perfiles evangelistas

“Vende más un religioso fundamentalista que un religioso progresista”

¿Existen los evangelistas progresistas? En el año del triunfo de Bolsonaro y del rechazo parlamentario a la ley de Aborto, El Grito del Sur entrevistó a uno de los referentes de la Pastoral Social Evangélica para conocer lo que sucede al interior de este campo.

Luis María Alman Bornes pertenece al Consejo Pastoral de una iglesia protestante y es miembro de la Pastoral Social Evangélica. Como parte de la Pastoral es uno de los encargados de organizar conversatorios con referentes sociales y políticos del campo popular. En un año en el que las iglesias evangelistas jugaron un rol activo en la política local (en el debate del aborto, por ejemplo) y regional (en la elección de Bolsonaro), El Grito del Sur se acercó para conocer si existen tensiones o disputas al interior del evangelismo.

¿Qué representa hacer conversatorios políticos y populares en un ámbito como el evangelismo?

Para nosotros es un gran desafío poder generar este tipo de espacios. Como Pastoral Social Evangélica realizamos cinco encuentros con diferentes referentes sociales: Víctor de Gennaro, el Gringo Castro, Juan Grabois, entre otros. Este conversatorio se construye desde el testimonio de fe de comunidades muy diversas, con diferentes tradiciones religiosas: menonitas, reformadas, pentecostales, metodistas. Y siempre lo realizamos con un dirigente o referente social que nos pueda contar su mirada de país o de la situación que estamos viviendo.

Desde el triunfo de Jair Bolsonaro en Brasil, hay una mirada de que las iglesias evangélicas y sus apuestas políticas aportan a la construcción de un ideario neoliberal.

Es una mirada un poco injusta. Es verdad que Bolsonaro se levantó el apoyo de un sector de las iglesias evangélicas y protestantes, lo que no significa que no exista otro sector que tenga un ideario de la fe, la justicia y la vida completamente diferente. Yo siempre hago esta comparación: en un continente mayoritariamente católico, no es lo mismo el Opus Dei que los sacerdotes del tercer mundo. Ahora, ambos son parte de la Iglesia Católica, de ese gran movimiento. ¿Cómo puede ser que la derecha recalcitrante pueda ser parte de un mismo espacio que los de la teología de la liberación? En el mundo evangélico sucede exactamente lo mismo: tenemos grupos muy conservadores, muy fundamentalistas, pero también hay comunidades, pastoras y pastores progresistas, vinculadas a los derechos humanos y a los movimientos de lucha de igualdad de genero. Pero los medios tratan de generalizar. En el mundo sindical, ¿todos los referentes sindicales son corruptos, se enriquecen? No. Quienes conocemos ese mundo sindical sabemos que existen dignísimas personas: Víctor de Gennaro, Cachorro Godoy o el Gringo Castro, que viven como el sector que representan. También están los delincuentes. Pero los medios ponen a los impresentables como los referentes del mundo sindical.

Esta operación mediática que nombrás, ¿se debe a una conveniencia política o sucede porque realmente los conservadores son el sector hegemónico en el evangelismo?

A rigor de verdad son el grupo más numeroso. Pero los medios los ponen porque vende más un religioso fundamentalista que un religioso progresista, moderado, con una visión más evangélica, de la palabra y del diálogo. Eso es práctica común en medios que son parte del circo mediático. La idea de la Pastoral Social Evangélica es mostrar que hay una mirada de entender el evangelio muy alejada de los grupos fundamentalistas.

¿Cómo se posicionan frente a las demandas del movimiento feminista y particularmente de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE)?

La Pastoral Social Evangélica es muy diversa respecto a ese tema. En mi opinión personal, la situación de la despenalizacion del embarazo es un tema que, desde nuestra mirada ética y nuestro compromiso con el más vulnerable, tenemos que acompañar. Hay un sector muy importante de iglesias evangélicas y protestantes que han acompañado y están a favor de la despenalizacion del aborto. Sobre todo desde una mirada pastoral y un acompañamiento frente a una situación compleja y difícil de abordar. Pero volvemos a lo mismo: lo presentan como que los pañuelos celestes fueran evangélicos, y no es así. De hecho, dentro de los pañuelos verdes, hay muchos que pertenecen a iglesias evangélicas. Incluso un sector importante de la Iglesia Católica también tiene una posición similar, pero como la jerarquía ha tomado una definición, otras voces oficiales no se pueden expresar. Yo, en lo personal, respeto las diferentes posiciones siempre que no caigamos en el fundamentalismo, en que grupos religiosos toman posiciones tan extremas como querer que una niña de 12 o 13 años, embarazada por un abuso, no pueda interrumpir el embarazo.