Bachilleratos de la Villa 31 en peligro

¿Qué es esto de cerrar colegios por todos lados?

El plan de urbanización que lleva adelante el Gobierno de la Ciudad pone en peligro la continuidad de tres bachilleratos de la Villa 31. Se trata del Alberto Chejolán, el "Che" Guevara y la Casa Abierta, tres bachilleratos populares con mucha historia en el barrio.

Las políticas de recorte de Larreta se esparcen por igual a lo largo de todo el territorio porteño. El ajuste sobre la educación no diferencia del ámbito formal y no formal. Luego del cierre de catorce escuelas nocturnas, ahora el gobierno porteño pone en peligro la continuidad de tres bachilleratos populares de la Villa 31. Se trata del Alberto Chejolán, el “Che” Guevara y la Casa Abierta, tres bachilleratos populares con mucha historia en el barrio.

El bachillerato”Alberto Chejolán”funciona desde hace siete años en el Centro de Acción Familiar, un edificio dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, y recibe estudiantes que van de los 18 hasta los 70 años. El establecimiento cuenta con una gran demanda en el barrio y fue reconocido por el Gobierno de la Ciudad en 2015, aunque cabe destacar que el personal docente no percibe ningún tipo de salario, motivo por el que vienen elevando reclamos al Ejecutivo porteño.

Laura, docente del bachillerato, contó a El Grito del Sur que “debido al proyecto de urbanización y la reciente aprobación de la ley 3343, no están contemplados los espacios educativos y no somos beneficiarios de los planes de obras ya que no fuimos censados”. De acuerdo al plan del gobierno, sólo serán beneficiarios de los planes de obra aquellos que hayan sido censados entre 2016 y 2018, pero el problema se desata ahora justamente porque los espacios educativos, e incluso un numero grupo de vecinos y vecinas del barrio, no fueron censados y no cuentan con un lugar asegurado en el proyecto oficial de urbanización.

“Estamos en un contexto en el que hay un terrible ajuste sobre la educación y los más afectados son siempre los sectores más vulnerables”, denuncia. Tras reiterados reclamos, movilizaciones, denuncias, pedidos de censo y solicitudes de audiencias, aún no han obtenido una respuesta por parte de la Subsecretaría de Integración Social y Urbana, a cargo de la urbanización del barrio. “La existencia de los bachilleratos es producto de la lucha por sobrevivir al desfinanciamiento dentro de los barrios”, afirma la docente y destaca que la medida del oficialismo implica, además, la desaparición de un espacio que brinda “una condición de posibilidad para que las estudiantes puedan finalizar sus estudios asistiendo con sus hijes”, algo no contemplado en las escuelas tradicionales.

Los bachilleratos populares en las villas de la Ciudad vienen a suplir la ausencia de establecimientos educativos y a garantizar un amplio abanico de posibilidades que ni la educación formal, ni el Gobierno de la Ciudad asumen. Yanet es estudiante de segundo año del Chejolán y cuenta que para ella “el bachillerato es imprescindible”, aunque también aclará: “No solo para mi, sino también para mis compañeros y para los que vendrán. Mi experiencia en otras escuelas fue un fracaso, el bachi ofrece una contención distinta a la de otras instituciones”.

Asegura que, a diferencia de otras oportunidades en las que intentó finalizar sus estudios, fue en este bachillerato donde se sintío cómoda, escuchada, y hasta llegó a sentir que “encontré mi lugar en el mundo”. Relata el proceso de aprendizaje y contención que se vive dentro de la institución y resalta la predisposición de sus docentes, a quienes les agradece por estar a su lado, apoyarla y enseñarle.

Para ella, y muchas de sus compañeras, no es lo mismo estudiar en un bachillerato o en una escuela tradicional, afirma que este tipo de espacios “son muy necesarios, sobre todo para las madres, porque nos permite ir con nuestros hijos”. Yanet tiene 30 años, tiene un hijo de 5, y gracias a que el espacio se lo permite, puede asistir a clases con su hijo sin ningún problema y seguir formándose.

Con una mezcla de bronca y angustia recuerda las visitas del jefe de gobierno a la villa y apunta: “Que deje de hacerse el hipócrita y que no cierre el bachillerato. No tienen derecho a cerrarnos algo tan importante para nosotros y nosotras”.