Avanza el debate acerca del lenguaje inclusivo

La RAE y el lenguaje inclusivo: discusiones dentro de la Academia

Tras intensos meses de debate acerca del uso del lenguaje inclusivo, el director de la Real Academia Española aseguró que la prestigiosa academia “no está cerrada” a la idea modificar el lenguaje "cuando sea razonable".

Después de varios rechazos por parte de la Real Academia Española (RAE), su director general, Santiago Muñoz Machado, afirmó que no se “puede imponer una manera de hablar por decreto, ni por un acuerdo”, y subrayó que la Academia “no está cerrada” a las aperturas del lenguaje inclusivo para las mujeres “cuando sean razonables”.

Estas declaraciones fueron vertidas durante la apertura de “La organización territorial de los Estados: experiencias y problemas en América y Europa”, cuando los periodistas presentes preguntaron al director de la RAE sobre el pedido de la vicepresidenta española Carmen Calvo de reescribir la Constitución de este país con lenguaje inclusivo. Este planteo ya había generado revuelo cuando en agosto del 2018 el Premio Nobel de la Paz, Arturo Pérez Reverte, había amenazado con abandonar la RAE en caso de que la Constitución española sea reescrita.

“No hay dudas que el lenguaje, la lengua y el ejercicio del habla son un campo minado: mutilaron, en principio, la existencia de las mujeres y dejaron a les hablantes trampas por todos lados. El género gramatical masculino del español es considerado el género no marcado mientras que el femenino es el marcado. En la práctica esto implica que el género masculino posee un doble valor, específico y genérico, mientras que el femenino sólo puede usarse con un valor específico” explica Florencia Alcaráz en su “Manual de instrucciones para hablar con e”.

Muñoz Machado dijo que, “en la medida en la que vayan variando las modas, la Academia se convierte en notario, en fedatario de cómo se habla y va incorporando conceptos bien al Diccionario y bien a la gramática”. El jurista español explicó que “la academia no está cerrada a esas aperturas cuando sean razonables, que no lesionen el idioma y que mantengan su belleza y, sobre todo su economía, que no tengamos que decir muchas cosas para decir un solo concepto, para explicar una sola idea”.