Tres especialistas opinan de la ola de abusos sexuales grupales

La cofradía de los Drugos

En la madrugada de año nuevo se sucedieron al menos tres violaciones en "manada" ¿Existen las particularidades de los abusos sexuales grupales? El Grito del Sur entretejió la voz de tres psicólogues feministas para analizar la situación.

En una de las escenas de “La Naranja Mecánica”, Alex y sus Drugos ingresan mediante un engaño al departamento de una pareja londinense. Llevando máscaras grotescas, la pandilla los intercepta violentamente irrumpiendo en el ambiente, rompe las pertenencias por mero placer, golpean a un burgués y violan a su mujer en grupo. Durante toda la secuencia, el protagonista no deja de cantar la banda sonora de “Cantando bajo la lluvia”. Alex y sus Drugos funcionan con la complicidad de una manada, un sistema donde todos los eslabones articulan para un fin pero al mismo tiempo dan la sensación de que compiten entre sí.

Durante la madrugada del primero de enero, se sucedieron al menos tres hechos de violencia sexual en nuestro país. Una joven de 14 años fue violada por un grupo de cinco varones de entre 21 y 23 años, en el camping “El Durazno” de Miramar; otra adolescente de 15 años denunció que fue atrapada por un grupo de siete encapuchados en el barrio La Fortaleza, Villa Elisa (La Plata); y en Las Lajitas, provincia de Salta, una chica de 14 años fue encontrada por su madre en el interior de una vivienda, totalmente desnuda, siendo atacada sexualmente por tres hombres luego de haber ido a saludar a sus vecinos por el comienzo de año. En cada ataque los grupos de varones, las cofradías de “drugos” espontáneas, recrean sobre el cuerpo de las mujeres y feminidades escenas escalofriantes de violencia y adoctrinamiento, que surgen como resultado de mínimos gestos cotidianos normalizados en el inconsciente colectivo

¿Existen particularidades de los abusos sexuales grupales? El Grito del Sur entretejió la voz de tres psicólogues feministas para analizar la situación: Alicia Stolkiner, profesora de Salud Publica y Salud Mental de la Facultad de Psicologia de la Universidad de Buenos Aires y una de las expositoras durante el debate por la interrupción legal del embarazo; Ana Larriel, psicologa, psicoanalista, paraguaya y activista de la diversidad corporal; y Enrique Stola, médico psiquiatra, psicólogo clínico y especialista en casos de violencia de género.

Los cinco acusados por el crimen en Miramar. Lucas Pitman (21), Roberto Costa (21), Mariano Díaz (23), Tomás Jaime (23) y Juan Villalba (23), todos Marplatenses, continúan detenidos en la unidad Penal 44 de Batán.

“Se trata de un fenómeno de vinculación entre varones, un pacto de medición de fuerzas o inclusive una exhibición de una forma particular de masculinidad en el cual la mujer es colocada como un objeto. Hay una forma de configurar grupos de varones que toman referente a la mujer como un intercambio entre ellos”, explica Stolkiner respecto de las violaciones en manada. “A mi de joven me pasaba- agrega- cuando me iba de vacaciones con mis amigas  los varones acercaban el auto a la banquina para darnos miedo, eso significa que hay muchas generaciones de hombres que se ríen del miedo de las mujeres. Este tipo de comportamiento siempre sucedía en grupo, era una libidinización entre varones”.

“La palabra manada resuena a algo primitivo, a-social, establece una  relación con la animalidad y recrea en los imaginarios a sus integrantes como sujetos monstruosos, que realizan sus acciones sin control y forman parte de esa barbarie que queda por fuera de la civilización”, aclara, por su parte, Larriel. “Sin embargo , los sujetos que llevan a cabo estas violaciones en grupo no son monstruos, no están caídos del contrato social y claramente no desconocen las normas con las que convivimos todos”, especifica.

El grupo “La manada” en España

Stola, que trabajó con las víctimas de abuso sexual infantil en el caso Grassi y participó en el Jury al juez Rossi, por el femicidio de Micaela García, comenta que “el machismo es una forma de ver el mundo que modela nuestro cerebro, dentro de esa estructura hay una inmensa cantidad de hombres que toma como prácticas sexuales el abusar y violar a las mujeres, feminidades y todo cuerpo que les resulte inferior desde la visión machista que tienen. Son personas a las excita ejercer poder sobre otros cuerpos y descalificarlos”.

“Estos grupos de violadores vienen a reafirmar con sus acciones de violencia sobre el cuerpo de sus víctimas, el orden de un sistema patriarcal que les confiere el derecho de disponer del cuerpo de quienes consideren carecen de este poder: mujeres, infancias, feminidades”, dice Larriel. “No todas las masculinidades está dispuesta a reproducir estas violencias, pero quienes lo estén encuentran en la grupalidad la habilitación y el empuje a realizarlo, encuentra entre ellos lo que la sociedad viene cuestionando, lo que las luchas están poniendo en movimiento, lo que está horadando las verdades y los saberes sobre los cuerpos que no serán nunca más dóciles”.