Perfil del funcionario a cargo de la Agencia de Deportes

Anchorena: la cara del ajuste en el deporte argentino

Diógenes de Urquiza Anchorena quedó al frente de la Agencia de Deportes Nacional. La familia terrateniente más conocida de Argentina suma un nuevo capítulo en la función pública.

El pasado 30 de enero, el presidente Mauricio Macri decidió dar lugar a través de un decreto a la creación de la Agencia de Deporte Nacional (ADN), provocando de esta forma la disolución de la antigua Secretaría de Deportes. El flamante organismo descentralizado, que debe planificar, coordinar y ejecutar las políticas deportivas, quedó a cargo de Diógenes de Urquiza Anchorena, quien había asumido en noviembre pasado en reemplazo de Carlos Mac Allister.

Diógenes no es el primer Anchorena -su apellido materno- en desempeñar labores dentro del Estado Nacional bajo la administración de Mauricio Macri. La antigua familia terrateniente instalada desde el siglo XVIII en el Río de la Plata ya contaba con un representante de lujo en la cartera de Producción y Trabajo, una de las más golpeadas por las medidas de ajuste: José Anchorena, quien días atrás renunció a su último cargo de titular de Estadísticas Laborales.

De Urquiza Anchorena es amigo personal del Presidente, con quien comparte la afinidad de pertenecer a una de las familias más ricas de Argentina. Diógenes, de 57 años en la actualidad, contrajo matrimonio en el año 1987 con Sonia Blaquier Benvenuto, dando lugar a un linaje familiar marcado por la riqueza económica y la ocupación del poder político en etapas más o menos oscuras de la historia argentina, tales como la última dictadura cívico-militar (1976-1983). Su esposa -sobrina de Carlos Pedro Blaquier, propietario de Ledesma- suele concurrir a eventos faranduleros junto al selecto grupo de mujeres integrantes de la oligarquía argentina. Su cuñado, Luis María Blaquier, es el ex titular del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES.

A Diógenes, ingeniero en producción agropecuaria y empresario de la industria de las marcas deportivas (tales como Signa, proveedora del Estado), le toca ser la nueva cara del ajuste en el deporte argentino. Ex coordinador del ENARD (Ente Nacional de Alto Rendimiento) y anteriormente presidente de la Asociación de Paddle, una de sus frases célebres es: “Lo que no puede ser es que el deporte sólo viva del Estado, es una locura. Hay muchas empresas que nos pueden ayudar. No puedo entender eso de ´vamos a pedirle al Estado`”. Con la metáfora “´Papá, dame plata`. No, anda a laburar. Ya tenés 21 años”, completó su concepto dw las políticas públicas la máxima autoridad del nuevo organismo encargado del deporte argentino.

La creación de la Agencia de Deporte Nacional suscitó la oposición de una gran cantidad de deportistas de élite en actividad y retirados. Uno de los más efusivos en el rechazo a esta medida es el referente del voleibol argentino en la década de 1990, Marcos Milinkovic, quien dejó en claro que dicho decreto abre la posibilidad de privatizar parte de los activos que estaban comprendidos dentro de la ex Secretaría: “Esto no pasa por defender a algún partido político. Estoy defendiendo el lugar del deportista y la casa del deporte como lo es el CENARD, porque sé lo que significa nuestro lugar de entrenamiento y un lugar con tanta historia para el deporte nacional”. Se estima que el valor de dichos terrenos ubicados en la Avenida Libertador están tasados en más de 1000 millones de dólares.

Otra de las consecuencias del surgimiento de la Agencia es que obtendrá un presupuesto significativamente menor al que venía recibiendo la Secretaría. Ciertas actividades pasarían a estar aranceladas y se deja abierta la puerta para la tercerización en las contrataciones y la flexibilización en las condiciones laborales de los empleados del área. En ese marco, deportistas, entrenadores, profesores, alumnos y vecinos convocan a toda la comunidad a un abrazo frente al CENARD (Av. Libertador y Miguel Sánchez) este jueves a las 19hs para decir “basta de negocios inmobiliarios”.