Corsos libres de acoso

El carnaval de las pibas

La organización Seamos Libres lanzó la campaña "Por un corso libre de acoso", donde se realizan capacitaciones con perspectiva de género para los y las encargadas de la prevención en los corsos porteños. Sonia Lombardo habló con El Grito del Sur sobre cómo empezar a hacer del corso una fiesta para todes.

Luego de un año marcado por las luchas feministas y los pañuelos verdes, la llegada de los corsos y el período de carnaval también están atravesados por cuestiones de género. Desde la organización política Seamos Libres lanzaron la campaña “Por un corso libre de acoso”,  donde realizan formaciones con perspectiva de género para los y las encargadas de prevención de los propios corsos. Por ahora, la campaña ya se aplicó en Boedo, Almagro, La Paternal y Mataderos con proyección a seguir ampliando su llegada al circuito oficial y no oficial. Sonia Lombardo, referente de esta agrupación, habló con El Grito del Sur sobre cómo empezar a hacer del corso una fiesta para todes.

¿Cómo surge la campaña?

La campaña surge en Boedo, donde estamos desde hace muchos años y vivimos los corsos de cerca. También tenemos muchos compañeros y compañeras murgueres. Cuando se acercaba la fecha estuvimos reflexionando acerca de la situación de que las pibas no van o van temprano, porque sienten inseguridad. Siendo un evento a la noche y masivo, hay situaciones de acoso de todo tipo: desde”apoyadas” o persecución, hasta que te insistan para bailar, y eso lo veíamos. Nos interesaba trabajar en el corso porque lo entendemos como un evento de llegada pública y de arraigo territorial, el momento en el que las familias van a la esquina de la casa y se encuentran con los vecinos, circula mucha gente.

¿En qué consiste la campaña?

La campaña tiene dos partes: la capacitación con perspectiva de género para les encargades de prevención propios de los corsos, donde les compartimos nociones básicas sobre situaciones de acoso, charlamos sobre qué es el acoso, cómo identificarlo. La segunda consiste en volantear materiales que tengan una información básica sobre qué es el acoso, cómo cuidarse y hacer énfasis en brindar ayuda si somos testigos de una situación.

¿Cómo reaccionan las personas que participan en la capacitación?

La gente tiene predisposición y se queda en las charlas, igual es un primer acercamiento. La experiencia nos demostró que tenemos que volver a hacer un seguimiento, porque cuando se avanza también surgen otras dudas. Todavía nos cuesta introducir algunos temas, como el respeto a la diversidad sexual.

¿Y las personas que asisten?

A las mujeres les brillan los ojos cuando les das un volante, hay mucho agradecimiento. Nosotros no podemos asumir la responsabilidad de resolver todos los casos, pero sí queda la referencia de la organización y después si se acercan otras personas, se las acompaña y contiene desde el espacio de militancia.

¿Y con los agentes de seguridad del Gobierno? 

En algunos casos podemos incluirlos, tratamos de hablar, pero son contratados por el Gobierno y tienen competencias diferentes. Hicimos un spot con estas nociones y se lo acercamos a la organización de los corsos.

¿La campaña es también una manera de reivindicar el derecho al goce? Cuando hablamos de derecho al goce no es sólo en la cama: también tenemos que pensarlo en la calle, en la fiesta, en el corso.

Sí, la campaña tiene mucho que ver con el derecho al goce: no ponemos el eje en la murga, sino en reivindicar una fiesta popular en la que podamos disfrutar todes con tranquilidad y hablamos mucho de eso con los de seguridad. Por ejemplo, si se te acerca una mujer a contarte una situación de acoso, no preguntes de más, contenela, y fundamentalmente que se quede, que no se tenga que ir del corso por lo que vivió, porque eso también es ir ganando la batalla. Que las que no van por miedo vayan, y que las que van se queden.

En Uruguay hubo una campaña por la poca participación de las mujeres en las murgas. ¿Acá ves diferencias de género en las murgas?

Hay una diferencia, no en cantidad sino en las funciones. Los que tocan los instrumentos son más bien hombres. Cambiar eso es un laburo que se tiene que dar dentro de las murgas. Es factible hacerlo, más porque las murgas surgen como algo contestatario, de protesta, que cuestiona el sistema. Por ahora con la campaña nosotres tuvimos buena recepción de los y las murgueres, de hecho se han contactado varias murgas para replicar la campaña.

¿Van a llevar al Estado esta campaña?

Estamos pensándolo. Partimos de la base que como organización lo hacemos porque no lo hace el Gobierno, pero estamos evaluando para el año que viene llevar una propuesta más formal para incorporar este tipo de capacitaciones al corso luego de hacer el balance de esta primera experiencia.