Repercusiones tras la represión

“Quieren privatizar el espacio público de San Telmo”

El Grito del Sur reunió a tres de los detenidos durante la represión en San Telmo para compartir impresiones y testimonios. Dos artesanos y un vecino de la zona denuncian el ataque contra el trabajo y la cultura popular.

Este domingo, las imágenes de la represión volvieron a ganar las redes sociales cuando se conoció que el Gobierno de la Ciudad había desalojado de manera violenta a los artesanos que intentaban trabajar en la feria de la calle Defensa, en el barrio porteño de San Telmo.

El conflicto inició el año pasado cuando el Gobierno de la Ciudad comenzó a desplazar a los artesanos de la zona con la intención de instalar una feria gastronómica de Food Trucks. Una vez realizada la licitación, los empresarios ganadores se convirtieron en los principales promotores del desalojo, en un esfuerzo conjunto con el ministerio de Espacio Público y el resto del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta.

Pipo – Artesano

La situación se intensificó a principios de año cuando la cooperativa “El Adoquín” logró un acuerdo con el GCBA: abandonar las cuadras del 800 al 1000 e instalar la feria sobre la calle Chile y en el 700 de Defensa, donde ya trabajaban otros feriantes. El arreglo entre la cooperativa y el gobierno porteño desató un conflicto interno entre los vendedores, que dividió a los feriantes entre quienes aceptaron el acuerdo y permanecieron organizados en el espacio y los que quedaron por fuera del mismo. Los que no arreglaron con el Ejecutivo de Rodríguez Larreta fueron desplazados a base de presencia policial y desde hace más de 9 semanas no podían trabajar en sus espacios habituales. En protesta, durante estos dos meses, los artesanos organizaron marchas, festivales y volanteadas en una calle Defensa militarizada.

Este domingo, tras mas de dos meses de protesta, los trabajadores decidieron instalar su producción en el suelo para visibilizar el trabajo manual y artesanal que realizan. “En la cuadra del 700 estábamos armando un taller para mostrar cómo trabajamos y hacemos los productos. (Los policías) Pensaron que estábamos vendiendo y nos quisieron decomisar las cosas”, dice Pipo, uno de los feriantes detenidos. “Que te saquen la mercadería no está bueno, pero la podés reponer. Ahora, en el taller había herramientas, que son caras y que si te las sacan, te morís”, comenta Pipo.

Lucas – Artesano

Hace 9 años que Pipo labura en la feria, que vio extenderse desde Plaza de Mayo hasta San Juan. Este domingo su imagen se viralizó en un video donde, con la cara molida a golpes, denunciaba la violencia de la policía contra los trabajadores. Como muchos de sus compañeros, Pipo, que realiza artesanías en cuero, era parte de la cooperativa El Adoquín. Sin embargo, hoy se muestra decepcionado con los dirigentes de la organización. “Me hubiera gustado pelearla desde adentro, pero Gabi Olguin y Beto Cortés nos traicionaron. Yo soy uno de los fundadores del Adoquín y la idea inicial estaba muy buena. Sin embargo, se comenzó a trabajar de forma muy vertical y por eso yo y otros compañeros nos alejamos”, explica.

Lucas vive en zona sur, tiene tres hijos y vende estatuillas de dragones que realiza con masilla. Es otro de los artesanos que terminó el domingo en un calabozo policial. “Espacio Público nos quiso llevar la mercadería de manera irregular, sin comprobante ni datos. Fue un arrebato. Yo estaba con un redoblante y me lo rompieron en la cara. Después, la policía empezó a actuar con violencia y agredieron a todo tipo de personas: ancianas, turistas, vecinos”, agrega Lucas.

Tomás – Vecino

Uno de estos vecinos es Tomás de 21 años, que vive a la vuelta de la feria. Pasó casi 24 horas detenido en la Comisaría 43 de Floresta y, como el resto de los detenidos, ahora enfrenta con una causa por resistencia a la autoridad, desacato y lesiones. “Para mí la feria es un patrimonio cultural. Siempre fue una fiesta: tambores, artesanos, turistas, es algo histórico para el barrio y jamás pensé que pudiera pasar algo así”. Este domingo, cuando se enteró por Twitter de la represión, decidió bajar a Defensa para solidarizarse con los trabajadores. Terminó detenido junto con otros artesanos, turistas y transeúntes.

“Ahora tenemos el temor de manifestarnos porque si volvemos a reincidir podemos quedar pegados un largo tiempo”, agrega Lucas. “De todas formas, vamos a hacer una asamblea general para decidir cómo continuar. La idea es que no haya más compañeros detenidos: la situación está bastante difícil y peor sería ir presos y dejar solas a nuestras familias. Vamos a armar un plan de lucha pacífico y estamos dispuestos a dialogar con el Gobierno de la Ciudad para poder encontrar una solución a este problema”, sentencia.

La respuesta oficial no tardó en aparecer y curiosamente dista mucho de la versión que cuentan los testigos. En el día de ayer, Diego Santilli, vicejefe de Gobierno de la Ciudad, declaró en Radio Continental que el conflicto inició cuando veinte personas atacaron a los artesanos con cuchillos. Santilli relativizó los excesos de violencia y explicó que todos los operativos que se realizan en la Ciudad se encuentran grabados. Sin embargo, son los artesanos quienes cuentan con todo tipo de pruebas de la agresividad del operativo: para graficarlo Pipo enseña un video donde se observa a un policía lanzar gas lacrimógeno en la cara de un turista de unos 70 años que protestaba contra la violencia del desalojo.

“Sabemos que el interés económico de ellos sobre el lugar es bastante grande. Están poniendo el ojo en un polo gastronómico, sin pensar que también afectaría a los comerciantes que tienen bares, restaurantes y cervecerías que van a a ser perjudicados por la competencia desleal de estos carritos”, concluye Lucas. “Detrás de todo esto hay negocios, una intención de privatizar el espacio público. Es una persecución a la cultura”, finaliza Tomas.