Crónica de la precarización laboral

Herbalife: el mito de la oportuncrisis y la estafa piramidal

La empresa piramidal Herbalife logró -a través del gris legal- que millones de personas en 95 países vendan sus batidos, investigados en España y en Colombia por sus efectos hepáticos y farmacológicos. Crónica del ingreso a un mundo idílico y piramidal.

En un departamento de Villa Crespo, Cristiano Ronaldo se cuelga mirando al norte de la ciudad. Está en el primer piso de un edificio antiguo de Scalabrini Ortiz al 300, en un departamento al que se llega por escalera después de tocar el botón que dice “Centro de bienestar”. Afuera, cuatro personas citadas a las siete de la tarde, esperan para entrar a la presentación de un negocio que les promete llevarlos al Caribe, ganar dinero usando Facebook y sin jefes, mientras pierden grasa y ganan tono muscular. Adentro, Cristiano Ronaldo, con toda la grasa perdida, todo el tono muscular ganado, todo el sol del Caribe en su piel ligeramente sudada y la camiseta de Herbalife Nutrition puesta, sigue mirando en dirección a la estación Malabia del subte. Unas 30 sillas plásticas empiezan a llenarse de hombres y mujeres que quieren un poco de eso que tiene el profeta de los batidos: más músculo, menos panza, llegar a fin de mes y un sudor distinto al que se produce en la hora pico del subte, volviendo de trabajar.
La imagen de Cristiano Ronaldo proyectada sobre la pantalla del bunker de Herbalife tiene un precio: la compañía estadounidense y con sede en las Islas Caimán, le pagó al jugador de fútbol unos 15 millones de dólares para que su cara fuera la primera en verse en cada “presentación de negocios”, pieza de folletería y flyer virtual. Los rostros de otros hombres adornan las paredes de este departamento de tres ambientes que tiene su modesta galería de notables: está el retrato de Mark Hughes -fundador de Herbalife en 1980- y el de Michael Johnson –CEO de la compañía entre 2003 y 2017, antes a cargo de los negocios de Disney durante casi dos décadas-. Detrás de la mesa donde cada participante registra su nombre y el de la persona que lo invitó, también levantan una copa de batido, como a punto de brindar, los miembros del “team herbalife”: la jugadora de hockey Carla Rebechi, el futbolista Maxi Rodriguez y el rugbier Felipe Contepomi.

A las siete de la tarde a Cristiano le toca disolverse y un cursor va y vuelve por el Escritorio de Windows para encontrar las diapositivas que explican cómo llegar a la Tierra prometida de Herbalife. Mariana -treinta años, los efectos de los batidos herbales comprobados en su cuerpo- es la encargada de guiarnos en esa misión. No hay mensajero entre nosotros y la compañía, dice, y por eso el margen de ganancia es tan alto: no somos el último eslabón en la cadena de comercialización de la empresa, sino asociados independientes. “Lo que no podemos dejar de hacer son dos cosas: tomar el producto y comercializarlo. Porque si no lo consumimos, ¿cómo lo vamos a recomendar?”. Con esas dos consignas, las formas de ganar dinero en Herbalife, según Mariana, se pueden resumir en tres: ventas directas, premios y regalías. Las primeras llegan en forma de efectivo, las demás pueden llegar en forma de viajes y otros beneficios.
“Quiero decir que, consiguiendo el primer cliente, ustedes pueden ganar 700 pesos hoy mismo. ¿A alguien le vienen bien 700 pesos?”, dice Mariana.

La tribuna aplaude, grita, silba, como si Mariana hubiera acercado el manto religioso de la Iglesia Universal del Reino de Dios, y los fieles estuvieran a punto de sanar. Mientras pasa las diapositivas con un clicker, los puntos entre las burbujitas que representa cada vendedor se conectan formando una red o una pirámide –de ahí que se conozca a negocios como Herbalife y Amway como “estafas piramidales”- y las cifras se multiplican de forma exponencial.

“Esto significa que si ustedes consiguen 10 asociados, y ellos a su vez consiguen otros diez asociados ustedes pueden ganar hasta 10.000 pesos. ¿A Alguien le molestaría tener 10.000 pesos extras?”, insiste Mariana.

César, en la última fila, mira la pantalla y anota. No aplaude, no grita, no silba y no es porque no le vengan bien los 10.000 pesos extras, pero todavía mira el negocio con escepticismo. Tiene 43 años y llegó hace 6 meses a Argentina. Oscila entre trabajos temporales y trabajos informales, y a veces consigue changas que combinan las dos características. Ahora trabaja en la cocina de un restaurante que vende comida por peso en microcentro, y está acá porque hace dos semanas vio un anuncio en Facebook que le ofrecía la posibilidad de administrar su tiempo y por fin cobrarle las deudas a la meritocracia.

Todo lo que pasa entre el primer contacto de un vendedor de Herbalife y el momento en el que por fin la persona compra algún tipo de membresía parece estar cronometrado. A César, por ejemplo, lo contactaron de la misma forma que a mí: el primer intercambio de mensajes fue en Facebook y después pasó a WhatsApp. Primero hubo que ver un video que explica que las viejas fórmulas laborales de la revolución industrial quedaron obsoletas; que el 88 por ciento de los trabajadores no son felices en sus puestos de trabajo, que solo el 10 por ciento de los negocios se sostienen después de 5 años y que todos los trabajos, incluyendo el mío, serán automatizados antes o después.

Luego vino un segundo video, esta vez acerca del funcionamiento específico de Herbalife y las formas en que su sistema puede multiplicar el pan. Esa es la instancia previa a ser invitado a una presentación de negocios y a poder escuchar sus bondades de boca de Mariana, que ahora calcula que si los asociados consiguen 10 clientes, y ellos a su vez otros 10, pero ahora en vez de argentinos son parientes en Estados Unidos, o contactos hechos a través de internet en uno de los 95 países donde opera Herbalife, la ganancia puede llegar en forma de moneda extranjera.


“¿A alguien acá le vendrían bien unos 10.000 dólares extras?”

El encargado de la proyección de esta tarde sube la música y un hit de hace dos veranos de Marama satura los parlantes. Se vienen los testimonios reales y en continuado de hombres y mujeres, hasta ahora sentados en el público, arengando los márgenes de ganancia de Mariana, vistiendo prendedores que afirman que aman Herbalife.

Soy Fernando. Siempre hice deporte, por la mala alimentación de mi familia no se me notaba. Gané 6 kilos de masa muscular, la verdad súper contento. El último mes hice más de 20 mil pesos.

Soy Mauricio. Contador público. Quebré en 2001, contacté a Herbalife, me siento fantástico ahora, resolví problemas personales y de salud. Gracias.

Hola, qué tal, mi nombre es Cecilia, soy licenciada en Sistemas, estaba con un peso que no me gustaba, no me sentía bien. Los primeros 4 meses bajé 12 kilos. Trabajo en Herbalife a tiempo parcial, gano extra 18 mil que está buenísimo para ahorrarlo y hacer un viaje.

Soy Dora. En la primera media hora gané 1058 pesos hace cuatro años, no me olvido más. Dije “acá hay un negocio super interesante”, no falté a ninguna participación y empecé a sumar clientes. ¡Gracias!

César escucha con atención el turno de la guía en esta travesía hacia la transformación de nuestras carreras laborales y Mariana, que hasta ahora no nos había develado nada sobre su experiencia como asociada independiente, cuenta que tiene 36 años, y que empezó hace uno y medio a vender los batidos. Le dijeron que para empezar tenía que tomar los batidos y le pareció lógico. Hasta ese momento tenía 5 trabajos, comía muy mal y subió mucho de peso porque comía cualquier cosa, dice. Pero además perdía pelo, tenía estreñimiento y fatiga crónica. A los tres días notó la energía increíble que le daba el producto, bajó 6 kilos el primer mes y en el primer día ganó 1500 pesos. Se acercó “por el negocio” y se quedó por todo el combo.

 

En Argentina no existe una legislación que prohíba ni regule la actividad de negocios como el de Herbalife. “Dentro del nuevo código civil y comercial está contemplada la venta directa, pero no hay nada sobre sistemas piramidales donde el negocio es reclutar nuevos ‘asociados’ y no comercializar productos”, explica Guillermo Zamora, abogado especializado en Derecho informático y estafas. Igual que en 2019, plataformas como Rappi y Glovo, encontraron el gris legal para poner a pedalear a miles de residentes de la Ciudad de Buenos Aires, hace casi 40 años que Herbalife encuentra, con comodidad, la forma de hacer que millones de personas en 95 países de todo el mundo consuman y profesen sus batidos, investigados en España y en Colombia por sus efectos hepáticos y farmacológicos.

Según Zamora, no hay jurisprudencia en Argentina que vaya contra Herbalife por delitos de estafa, a pesar del reconocimiento popular de la compañía como un sistema de negocios de dudosa transparencia. En Estados Unidos, en cambio, la empresa enfrentó denuncias públicas por abusar de la situación de vulnerabilidad de inmigrantes, que es uno de los targets que a la compañía le permitió consolidar su negocio, como puede verse en “Betting on zero”, el documental que muestra de qué manera Herbalife coopta miembros de la comunidad latina en Estados Unidos haciéndoles creer que ganarán entre 20 mil y 40 mil dólares en pocas semanas.

“Los ascensos siempre son para el amigo del jefe, ¿se dieron cuenta de eso?”, pregunta Darío, preparador físico y asociado independiente de Herbalife desde 2012. Darío es el encargado de cerrar la presentación y es la única persona que da su nombre completo, que existe según Google, que se identifica como distribuidor de Herbalife en Linkedin y que profesa la religión abiertamente y sin tapujos. “El problema de los trabajos tradicionales es que no están hechos para que progrese el que más se esfuerza, sino para que podamos pagar las cuentas sin más”. Él, además de progresar económicamente, bajó 6 kilos de grasa, subió 10 de tono muscular y estuvo cinco veces en el exterior, como bien prueban las selfies con fondo de playa que proyecta en la pantalla. “Escalar en Herbalife no depende de otras personas, no importa si tenés 18 o 90 años, si sos hombre o mujer, no importa tu religión”, dice.

Todos somos iguales ante los ojos de Herbalife: solo hay que asistir al seminario de negocios que te forma en nutrición y marketing -$250 el acceso- y comprar una membresía –la más barata cuesta $3.000 e incluye un bolso, un pin, un folleto sobre alimentación saludable y el primero de muchos batidos-. Darío agradece que hayamos venido, dice que debemos estar cansados del trabajo y César hace que sí con la cabeza. Aprecia que en lugar de quedarnos a pensar en nuestros problemas hayamos venido hasta acá, a dar el primer paso para cambiar nuestras vidas. Se terminan las diapositivas. Vuelve Cristiano Ronaldo a la pantalla, la frente que brilla, la camiseta de Herbalife estirada sobre sus pectorales y la mirada puesta en una esquina de Villa Crespo.