Homenaje a la concejala brasileña

Pétalos negros, luto de colores

Colectivos de brasilerxs y afroescendientes realizaron ayer el evento “Florecer por Marielle”. A un año del asesinato que terminó con la vida de la concejala y su chofer, reivindicaron su legado de lucha y su capacidad para hacer política desde los afectos.

A un año del asesinato de Marielle Franco y su chofer, Anderson Gomes, la concejala brasilera fue homenajeada alrededor del mundo. Marielle era mujer, negra, lesbiana, favelada. Su resistencia al avance de la derecha racista y misógina y su capacidad de hacer política desde los afectos le costó la vida. En 2016 Marielle se postuló por primera vez a concejal y fue la quinta más votada en su ciudad. En la Cámara, fue una de las siete mujeres entre los 51 concejales. Además presidió la Comisión de Defensa de las Mujeres. Esta semana fueron detenidos los responsables materiales de su asesinato: Ronnie Lessa, de 48 años, sargento retirado de la policía militar, acusado de empuñar el arma y disparar los 13 tiros que impactaron en el auto de Marielle la noche del 14 de marzo del 2018. Y Elcio Viera de Queiroz, acusado de conducir el automóvil desde el cual se cometió el crimen. Según informaron los medios locales, Lessa, aparte de vivir en el mismo condominio, tendría una relación personal con el actual presidente brasileño Jair Bolsonaro.

Fotos: Catalina Distefano

En Buenos Aires, colectivos de brasilerxs y afroescendientes -acompañados por militantes políticos y referentes sociales- realizaron el evento “Florecer por Marielle” en el Obelisco. Desde las seis de la tarde el característico enclave de la ciudad porteña se punteó de flores, pelos enrulados, ropa de colores fuertes, remeras con consignas en portugués y carteles de calles con la frase “Rua Marielle Franco”. A través de discursos, canciones y performances se homenajeó a la concejala. A través de la ocupación del espacio público se reafirmó la importancia que le daba Marielle al derecho a habitar la ciudad, a pesar del avance en la militarización de Río de Janeiro. Si algo quedó en claro durante la tarde es que, aunque se conozca a los autores materiales, la situación no cambia: la muerte de Marielle es un crimen de Estado porque las mujeres, lesbianas, negras y pobres que alzan la voz para exigir sus derechos, incomodan.

“Hace un año nos imaginámos que esto podía suceder. Marielle tenía enemigos muy grandes en Brasil. Su partido llevó a cabo la investigación sobre las mafias de paramilitares que dominan las favelas y están ahí para tributar a los comerciantes, tomar tierras y cobrar servicios irregulares. Cuando alguien obstaculiza su negocio lo ejecutan. Pero lo cierto es que esto empieza antes, con la ruptura democrática en el 2016. Ya en ese contexto de golpe, con las fuerzas paramilitares sin control, la intervención militar en Río de Janeiro y el ascenso de los protofacismos empezamos a descreer del Poder Judicial brasilero. Juntarnos acá sirve para mostrar que no vamos a abandonar la calle, no importa lo que tarde, vamos a seguir reclamando justicia”, contó a El Grito del Sur Isabela Gaia, integrante del Colectivo Passarinho. El colectivo Passarinho se formó en 2016 al calor de las manifestaciones a la embajada de Brasil en Argentina contra la destitución de la Dilma Rousseff. Según cuenta Isabel, aunque la militancia desde lejos es difícil, “es importante la conciencia latinoamericana de que nuestras luchas y nuestros colores están en constante diálogo”.

Fotos: Catalina Distefano

Algunas horas antes del acto, Shirlene Oliveira, cantante y artista plástica, intervinieron junto a integrantes del Colectivo Passarinho el cartel de la estación de Subte A “Río de Janeiro” con el nombre de Marielle Franco. “La callaron pero la resistencia está viva”, dice Shirlene, quien junto con la fotógrafa Malu Campello, Bruna Stamato, Cristiane Vieira y Jorgia Machado estan presentando la exposición “Topo da Pirámide. Registro fotográfico afrodescendiente en Buenos Aires” en el Centro Cultural Tierra Violeta.

“El Estado brasileño tiene que decir que mandó a matar a Marielle, estamos esperando hace un año que hagan investigaciones como se debe.  ¿Cómo es que un ex policía puede, económicamente, vivir en el mismo lugar que el Presidente de la Nación? Vamos a seguir exigiendo respuestas”, opinó Jorgia Machado.

Shirlene Oliveira y Jiorgia Machado. Fotos: Catalina Distefano

Fotos: Catalina Distefano

La importancia que tomó el crimen de Marielle Franco en nuestro país también contribuye a visibilizar el movimiento negro y romper el mito de que no existen afrodescendientes en Argentina. “Todo en sepia” es un grupo de mujeres feministas afrodescendientes argentinas que, por medio del teatro, abordan las opresiones de género y raza. “Descendemos de los esclavizados que trajeron acá hace 400 años y formaron el Estado-Nación. Marielle Franco es la primera mártir negra sudamericana que tenemos, la tomamos como bandera para poder visibilizar la realidad de la mujer negra”, dice Silvia Balbuena, miembro de “Todo en sepia”.

La lucha de las disidencias sexuales también pasaba por el cuerpo de Marielle. A pesar del carácter machista y homofóbico del gobierno de Jair Bolsonaro, el feminismo brasileño- que en octubre pasado salió a las calles a decir “Ele Nao”- asegura que seguirán manteniendo vivo su legado. “Siento que con Marielle se fue parte nuestra, pero asimismo siento que sigue viva en todas nosotras, su camino y su fuerza persisten. Tenemos la idea radical de que en el futuro hay mujeres negras”, explica Julia Cohen, quien forma parte del colectivo artístico afrofeminista “Kukily”.

Julia Cohen Fotos: Catalina Distefano

El crimen de Marielle fue una de las tantas consecuencias del avance de las derechas en Latinoamérica y el mundo. A 5 meses de su muerte, se aprobaron varios proyectos de ley que ella había impulsado, como la creación de guarderías municipales nocturnas y una campaña permanente de concientización contra el acoso sexual en el transporte público.

En el Obelisco, el micrófono rota de mano en mano antes de dejar espacio a la música. A pesar de competir con el tráfico de la avenida 9 de Julio, se llegan a escuchar las palabras de la conductora del evento: ‘Somos resistencia, la mujeres negras juntas siempre fuimos quilombo, porque quilombo significa resistencia’.

Fotos: Catalina Distefano