Conflicto Palestina Israel

Araya: “Con la colonización, Israel dinamita la solución de los dos estados”

Presidente de la Confederación Palestina Latinoamericana y del Caribe, Rafael Araya sobre el conflicto en Palestina, el rol de Latinoamérica y la emergencia de nuevos grupos de judíos antisionistas. "Palestina lleva 70 años de resistencia, pasarán otros 700 y no van a lograr doblegarnos", señala.

La embajada del Estado de Palestina es un edificio colonial de dos plantas, sillones amplios y muestras de arte itinerantes. El café que nos ofrecen, a juicio del cronista y del fotógrafo, tal vez sea el mejor que hayamos probado en nuestras vidas. Es un detalle importante porque el desafío es doble: una entrevista a Rafael Araya, presidente de la Confederación Palestina Latinoamericana y del Caribe, y un cronista de origen judío, interesado en socavar prejuicios y preconceptos en una comunidad con dirigentes cada vez más derechizados: de Netanyahu al Rabino Bergman, de Waldo Wolff a Avigdor Lieberman. Pero la temática es Palestina y la coyuntura, como suele suceder en esas latitudes, atravesada por la violencia.

Fotos: Ariel Olivares

Hay una nueva escalada por parte del ejército de Israel contra Gaza. ¿Qué implica esto a un mes de que  la extrema derecha israelí imponga nuevamente en las elecciones generales?

La escalada de violencia israelí viene desde año 1948 y la única diferencia con lo que sucede es la intensidad mas o menos pronunciada de esa violencia de acuerdo al momento político que se vive en la región. Es un hecho cotidiano que forma parte de una política de Estado de Israel: mantener la situación de conflictividad permanente. Es el elemento que necesitan para declararse como un “Estado en peligro de supervivencia” frente a la comunidad internacional. Y eso se manifiesta con acciones agresivas. Es una política destinada a desposeer a los habitantes originarios de sus tierras y sus bienes, desanclarlos de su lugar originario y avanzar con la judeización israelí de los lugares santos cristianos y musulmanes.

¿Cómo impactó en este proceso la ley Israel – Estado Nación del Pueblo Judío, aprobada en 2017?

Es la cereza de la torta de un proceso de judeización de la presencia árabe palestina en el territorio y la consagración de un estado de apartheid donde un no judío no tiene los mismo derechos que un judío. Se constata en la rebelión de la población drusa que sirve en el ejército israelí: muchos de los generales, coroneles y oficiales de alta graduación renunciaron porque sentían que esta situación significaba otorgarles distintas calidades a los habitantes del territorio israelí, que esta conformado en 20% por población palestina, originaria, aborigen. Hay una parte perversa en la redacción de esa ley que dispone que el derecho a la autodeterminación sólo vale para el pueblo judío . ¿Que más racista, supremacista y segregacionista que ese concepto? La fascistisación de la sociedad israelí, que prolijamente ha llevado Netanyahu desde que asumió el poder, encuentra su punto cúlmine en esta declaración de Israel como estado nación judío.

¿Qué sucede con las tensiones entre el Hamas (en Gaza) y Al Fatah en Cisjordania? Israel parecería aprovechar esto para trazar una política dialoguista con unos y demonizar a otros…

No es que se aproveche, lo incentiva de manera poderosa. Es una necesidad imperiosa de Israel  crear un enemigo existencial y necesita de Hamas para justificar su política draconiana de represión sobre un territorio de 362 km² con 2 millones de habitantes. Uno de los lugares más densamente poblados del planeta y un territorio que Israel ha utilizado para probar nuevos armamentos y tecnologías, incluso armas prohibidas por las convenciones internacionales que regulan las armas de guerra. En 2008/2009, el primer objetivo destruido por el Estado de Israel durante la operación Plomo Fundido, fue la planta potabilizadora de agua y el segundo la planta recicladora de aguas servidas. Gaza ha sido bombardeado con uranio empobrecido y la cantidad de fuentes de radiación tiene una clara incidencia en el aumento exponencial en los casos de cáncer, tiroides y enfermedades crónicas. El doble standart con el que la comunidad internacional opera para que el tema de Gaza pueda ser denunciado pero no se tomen acciones prácticas, responde a las presiones que ejercen EE. UU. e Israel.

Fotos: Ariel Olivares

¿Es viable la solución de los dos estados? 

La declaración del Estado de Israel como Estado-Nación del pueblo judío hace prácticamente inviable la solución de dos Estados. Cuando se firmaron los acuerdos de Oslo, entre Isaac Rabin y Yasser Arafart, se estableció acuerdo para detener los procesos de colonización de la Ribera Occidental. Sin embargo, con el asesinato de Rabin a manos de un terrorista judío de ultraderecha, comienza un proceso de hipercolonización: para el 1993 habían 60 mil judíos israelíes en distintas colonias; hoy llegan a casi 700 mil personas en 132 asentamientos que han cortado la conectividad territorial del suelo destinado a conformar el Estado palestino. Crear un Estado sin continuidad territorial tiene una complejidad casi inviable e Israel, con la colonización, esta dinamitando la posibilidad de dar cabida a la solución de los dos estados. ¿Qué nos queda a los palestinos? Probablemente, y si la comunidad internacional no toma una determinación, seguiremos luchando por derechos civiles, por un estado laico y democratico donde cada ciudadano tenga los mismos derechos y deberes frente a la ley, porque incluso eso es distinto. El racismo del estado de apartheid es una práctica cotidiana. Palestina lleva 70 años de resistencia, van a pasar otros 700 y no van a lograr dobleganos.

¿Cuál es el rol de Latinoamérica y la militancia progresista en la causa palestina?

Cuando una causa se internacionaliza deja de ser nacional para ser una causa común a toda la humanidad. En Argentina, los movimientos populares, partidos políticos, organizaciones sociales, lo han asumido como una causa solidaria y como una de las banderas de reivinidcación ante una situación de colonización como ocurre en Malvinas. No podemos mirar a Palestina como causa aislada que sucede a 14 mil km sin mirar la realidad de Malvinas y otros enclaves coloniales amparados por el imperialismo en el mundo. La causa palestina no es de los palestinos, es de la humanidad, es la lucha contra los poderes fácticos transnacionales.

Fotos: Ariel Olivares

¿Existe una emergencia de sectores judíos progresistas y antisionistas?

No solo existe sino que es un cuerpo que va tomando cada vez más forma. Los grandes medios de comunicación de masas nos han querido brindar la imagen única de que todo judío es pro israelí, pero después nos encontramos con importantes movimientos judíos antisionistas. El sionismo nace de un montón de señores ateos que se suben a las espaldas del judaísmo para encontrar una justificación de caracater divino y ocupar el territorio de Paelstina. Ilan Pappé, gran historiador, tiene una frase que ilustra de manera magistral esta situación: “Casi ningún sionista cree en Dios pero todos están seguros de que les regaló Palestina”. Estos judíos antisionistas no adhieren en forma alguna a los principios que impulsa el establishment israelí para mostrar la imagen de que son un bloque abroquelado. Pero el negocio del sionismo es meter a todos en una misma bolsa: que quien critica al Estado de Israel pasa a ser antisemita.

¿Como te imaginas que va a estar la causa palestina de acá a 10 años?

En lucha. ¿Que puedo esperar de acá a 10 años? Que finalmente la actitud declamativa de condena al Estado de Israel se traduzca en hechos. Que se apliquen medidas coercitivas para llevar a Israel a la mesa de negociación y permitir que la propuesta de que existan dos estados sea viable, se pueda concretar y se encuentra una solución que a largo plazo signifique la convivencia en paz con Israel y todos los países vecinos. Israel subsiste por la ayuda incondicional de Estados Unidos. ¿Qué pasaría con esos recursos si hubiera paz? Espero que haya una desfascistización de la sociedad israelí porque gran parte de la solución viene por romper con la lógica de ocupación de otro pueblo. Que los israelíes presionen a su gobierno para vivir en paz. Para que veas el nivel de degradación de la sociedad israelí: en 1982 se reunieron 400 mil personas para repudiar la invasión al Líbano y exigir el inmediato retiro de las tropas. En 2014, con la operación Margen Protector, se reunieron en Tel Aviv apenas 10 mil. Esa diferencia de 390 mil personas es la secuela de un procesos de derechización, de deshumanización. Han logrado convencer a la población de que el otro es inferior