Entrevista a Lucía García Itzigsohn

Con la E como bandera

En la Universidad Nacional de La Plata se realizará el 1er Congreso de Lenguaje Inclusivo. Lucía García Itzigsohn, periodista feminista y miembro de la Red Par, habló con El Grito del Sur sobre la importancia del lenguaje en las políticas públicas y qué significa un Estado para todes.

Algunes todavía se ríen, muches ni siquiera se esfuerzan, estamos quienes tratamos de integrarlo con la dificultad de habernos forjado en el dogma escolar. Las computadoras y celulares aún lo marcan con el subrayado condenatorio de la falta ortográfica, el rojo como alerta, alerta de quien viene a sacudir lo establecido. Otres, les pibes, fluyen por el lenguaje corrompiendo las reglas,  entre la E, la x y el @, haciendo honor a las teorías foucaultianas que aseguran que lo que no se nombra no existe.

El lenguaje inclusivo existe y desde hace unos años es el karma de lingüistas, escritores y académicos conservadores, pero también es una forma de poner sobre la mesa que en la semántica establecida por la RAE muches quedamos de lado.

El próximo 11 y 12 de abril se realizará en la Universidad Nacional de La Plata el “1er Congreso de Lenguaje Inclusivo”. Organizado por la Defensoría del Pueblo y con paneles enfocados en temas de género y niñez, el evento toma como eje una discusión apenas abordada en el último Congreso Internacional de la Lengua, a pesar de las expectativas al respecto.

El evento contará con la presencia de Say Sacayán, hermane de la activista travesti Diana Sacayán, Ro Ferrer, ilustradora de Chirimbote, y Araceli Ferreyra, diputada Nacional. Para resumir su espíritu, tiene como bajada la frase “desde el @ interviniendo la escritura hasta el todes como forma de organización”.

Lucía García Itzigsohn es periodista feminista, directora de la Comisión de Derechos Humanos en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, integrante de la Red Par e H.i.j.o.s La Plata y dentro del Congreso de Lenguaje Inclusivo formará parte de la mesa de debate “Estado para todes”. En diálogo con El Grito del Sur, Itzigon resaltó la importancia del lenguaje en las políticas públicas y cuestionó qué significa un Estado para todes.

¿Cuál es el objetivo del “1er Congreso de Lenguaje Inclusivo”?

El Congreso se propone dar espacio a ciertas reflexiones y prácticas que están circulando, que la marea verde puso en primer plano y que las periodistas que trabajamos con perspectiva de género hace tantos años venimos poniendo en tensión. Cuestionar al Estado en torno a estas ideas, pensar cómo las instituciones se pueden impregnar de otras realidades y otras perspectivas y hacer un lugar a sujetes que no responden al binarismo sexual. Creo que el objetivo es ese, interpelar las lógicas arraigadas del Estado, que es una institución creada en una sociedad machista y tiene que repensarse a la luz de muchos cambios.

¿Por qué te parece importante que se realice ahora?

Me parece un evento clave en estos momentos de discusión del movimiento de mujeres. La diversidad y los feminismos vinieron a discutirlo todo. En ese sentido, discutir el lenguaje también es cuestionar lo establecido, el sentido común instalado, las relaciones de poder, las maneras de decir, de nombrar, de conceptualizar. En términos históricos es un debate muy oportuno. Que sea una institución del Estado la que lo impulsa -la Defensoría del Pueblo y la Secretaria de Género y de Niñez- es también un hecho interesantísimo, porque quiere decir que estas discusiones están atravesando todas las instituciones.


Vas a participar en una mesa que se titula “Estado para todes” ¿Para vos qué significa esto?

Creo que un Estado que ha tenido la capacidad de ser amplio en su legislación y de incluir a sectores que históricamente estaban por fuera del reconocimiento de los derechos, -aunque ahora tenga otra dirección-  sigue teniendo resquicios desde donde construir.  Un Estado de derechos que también en un año electoral tiene que ver con proyectar qué otras cosas se van a poder hacer desde las políticas públicas y el lenguaje siempre es clave en éstos y en todos los procesos humanos.

¿Que pensás sobre el cambio de visión de la RAE sobre el lenguaje inclusivo en el último Congreso de la Lengua Española?

En principio creo que la RAE es una institución que, por su propia constitución, pretende fijar parámetros de algo tan vivo y tan dinámico como es el lenguaje.  Pretender capturar fijar esos procesos es un tanto contradictorio con lo dinámica que es la realidad. Pero, como toda institución que quiere subsistir, tiene que aggiornarse. De todos modos yo vi una enorme resistencia a discutir el lenguaje inclusivo, salvo algunas escritoras y filólogas que lo trajeron a colación. La RAE ha tenido más facilidad para integrar vocablos que vienen de la tecnología que para asimilar los cuestionamientos por la identidad de género.

¿Te parece que hay una cuestión generacional con la adaptación al lenguaje inclusivo?

Si, las generaciones más jóvenes tiene una formación de mayor paridad. Les parece natural o, por lo menos, tienen que luchar menos contra las miradas conservadoras porque crecieron en una crítica a esa cultura. Me fascina la facilidad con la que los pibes y las pibas secundarias usan la E en todo momento. Son búsquedas por construir sociedades más igualitarias y es maravilloso. En el lenguaje cotidiano de les más jóvenes fluyen estas formas que a otras generaciones les resuenan incorrectas o forzadas y para los pibes son de lo más cercanas, familiares y reales.