Susana Reyes y la vuelta del Isauro Arancibia

“Si hay alguien que encarna la transformación, son ellos”

Luego de una intensa lucha por volver a educar y estudiar en su edificio, la comunidad educativa del Isauro Arancibia inició el ciclo lectivo. "Fue una alegría para todos", dijo Susana Reyes, directora de la institución, en diálogo con este medio.

El deseo de la comunidad educativa del Isauro Arancibia de volver a su edificio se cumplió la semana pasada, cuando finalmente, tras una larga pelea, pudieron iniciar el ciclo lectivo en el establecimiento que les corresponde. Estudiantes, docentes, artistas, legisladores y legisladoras, asistieron al primer día de clase con una sonrisa en la cara, felices por el regreso y entusiasmados por los nuevos proyectos que encararán este año. “Mucha gente del barrio trabajó con nosotros para lograr esto, fue una alegría para todos”, cuenta Susana Reyes, directora de la institución.

Angélica Graciano, Eduardo López, Mariano Recalde, Carlos Tomada y Susana Reyes, de izquierda a derecha.

Pero el Isauro no es cualquier escuela, y sobre todo después de los datos publicados por el INDEC que reflejan un gran crecimiento de la pobreza y la indigencia en nuestro país, su funcionamiento cobra gran importancia. Niños, niñas, jovenes, adultos y adultas en situación de calle asisten a clases a diario para recibir la educación, la contención, la comida y el amor que el Estado les negó durante años. “Cada vez hay más gente en situacion de calle, lo vemos todos los días: se acercan personas al final de la jornada a preguntar si sobró comida”, describe.

Los y las estudiantes llegan a las 9 de la mañana, luego de dejar a sus hijos en el jardín maternal o en la escuela, cursan hasta el mediodía, paran para almorzar y luego continúan con talleres de oficio hasta las cuatro de la tarde, cuando termina la jornada. Es en el Isauro donde logran pararse desde otro lugar para repensarse y pensar un proyecto de vida, ese que los medios y el Gobierno insisten en hacerles creer que no pueden tener. “Para toda la comunidad del Isauro tener un edificio es algo muy importante, teniendo en cuenta sus características. La inestabilidad generaba mucha incertidumbre en una poblacion que de por sí vive en la incertidumbre”, agrega Reyes.

Además, no están solos y solas, cuentan con un equipo de psicólogues que acompañan el proceso y el proyecto educativo de les estudiantes. De esta forma buscan combinar una propuesta educativa integral con una mirada social enfocada en la contención de todos y todas, lo que les permite asegurar la permanencia de esas personas en la institución. “Es un desafio -admite- que venimos construyendo desde hace mas de 20 años para que salgan al mundo a ocupar el lugar que les corresponde”.

Susana repasó también las distintas dificultades que se presentan producto de las políticas adoptadas por el oficialismo y a partir de ello destacó la voluntad inquebrantable de miles de niñes, jóvenes y adultes que deciden seguir apostando por la educación. “Si hay alguien que encarna la transformacion, son ellos. Después de una noche arriesgándose a muchísimos peligros, pasando frio y sufriendo miles de prejuicios, se levantan al otro día listos para ir a la escuela”, asegura.

El camino recorrido ya es muy largo, pero la tarea lo es aún más. Consultada sobre el saldo de estos 20 años de apuesta por este modelo educativo y los desafíos de cara a los próximos años, Susana Reyes dijo: “El Isauro es un espacio de construcción colectiva en el que se ejerce el derecho a la educación. Pero es necesario tener más escuelas, no más cárceles, ni niños presos desde los 12 ni los 8 años, como pretende este Gobierno. Hacen falta más instituciones para esta población desamparada. Hablan mucho de la inseguridad, pero quién puede estar más inseguro que un chico que está en la calle, que no tiene ni una puerta para cerrar, que vive en la intemperie”.