Las cuentas públicas bajo la gestión Larreta

Vivir de prestado y que no se note

Deuda y dependencia del Estado nacional son las principales características de las cuentas públicas de la Ciudad bajo los últimos tres gobiernos del Pro. Así lo indica un informe realizado por Mariana Rivolta para el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas.

«Los dos rasgos que se van consolidando como característicos de las cuentas de la Ciudad son, por un lado, el aumento sistemático de la carga presupuestaria de la deuda pública y por otro, la mayor importancia de los recursos de origen nacional en el financiamiento de la Ciudad de Buenos Aires», es la principal conclusión del informe “Ajuste, Endeudamiento y Mayor Dependencia del Estado Nacional” publicado la semana pasada por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPYPP).

El estudio fue elaborado por la economista Mariana Rivolta bajo la premisa de exponer los motivos del superávit financiero de las cuentas públicas correspondientes al año 2018 en la Ciudad de Buenos Aires, tras 7 años consecutivos de presupuestos deficitarios que incluyeron las gestiones gubernamentales de Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta en la metrópolis porteña.

El ejercicio 2018 cerró con un superávit financiero de $3.475 millones después de 10 años de déficits fiscales, en línea con las promesas de la ley de responsabilidad fiscal. El informe destaca que este cambio es producto de un fuerte ajuste en el gasto (-11%), que se explica por la caída en las inversiones (-15%), la pérdida real de las remuneraciones y las transferencias corrientes (-12% y -15%). Una de las claves para lograr este objetivo fue que los aumentos respecto de 2017 estuvieron por debajo de la inflación del periodo: 30,2% en el caso del gasto salarial, 25,1% las transferencias corrientes, que incluyen programas sociales y de educación, así como el subsidio a la educación de gestión privada y al transporte subterráneo. Además la llegada del superávit se da en paralelo con un aumento real de los intereses de la deuda (+49%) y una creciente participación de recursos de origen nacional, que proceden del incremento de la coparticipación, del monto alcanzado por las transferencias de capital hechas por el Gobierno y de las contribuciones a cargo de las compañías de electricidad.

De acuerdo con el trabajo realizado por el centro de estudios vinculado al partido político Unidad Popular (UP), «los dos rasgos que se van consolidando como característicos de las cuentas de la CABA son, por un lado, el aumento sistemático de la carga presupuestaria de la deuda pública y por otro, la mayor importancia de los recursos de origen nacional en el financiamiento de la Ciudad de Buenos Aires».

En relación al primer rasgo mencionado, durante la última década se incrementó casi 6 veces la participación de la deuda pública en el gasto total y pasó a ocupar en la carga presupuestaria un 5,7% del gasto presupuestario total. «El monto abonado en el 2018 asciende a $14.277 millones, monto comparable con el costo de un Ministerio completo. Supera, por ejemplo, al costo anual del Ministerio de Hábitat y Desarrollo Humano, y más que duplica el del Ministerio de Cultura», explica el informe del IPYPP. Las fuentes de financiamiento provinieron de la colocación de deuda interna por $6.198,5 millones, un préstamo del Banco Ciudad por $903,8 millones, otro con ANSES por $1.500 millones y $3.939 millones con los organismos internacionales de crédito, haciendo un total de $ 12.543 millones, $2.600 millones por debajo de lo presupuestado. Se estima que para el 2019 los intereses de deuda lleguen a representar el 8% del gasto total del Estado porteño.

Por otra parte, en cuanto al segundo rasgo de las cuentas públicas bajo la gestión Larreta, cabe destacar que entre 2007 y 2015 los ingresos procedentes de tributos nacionales representaban en promedio el 9,7% de los ingresos totales. Tanto las transferencias corrientes como de capital desde la administración nacional resultaron sobre-ejecutadas en 2018. El ingreso por $8.645 millones excede en $2.905 millones el total de transferencias presupuestadas. Esta discrecionalidad a partir del monto sobre-ejecutado por el gobierno nacional equivale al 86% del superávit financiero del ejercicio.

«Hoy, los recursos que automáticamente recibe la Ciudad por parte de la Nación, representan el 24% de los ingresos totales de CABA”, concluyó el dirigente Claudio Lozano (UP), coordinador del informe. Si bien Macri había planteado recientemente que «no se puede vivir de prestado para siempre», la Ciudad de Buenos Aires -distrito modelo para el oficialismo Pro- parece estar haciendo caso omiso de dicha premisa.