Avaricia inmobiliaria

Los Caputo vinculados a una muerte por derrumbe en San Cristóbal

El lunes pasado, el sonidista de Canal 7 Adrián Continiello falleció luego de que se derrumbara parte de un inmueble en Pavón al 3000. El único imputado es el arquitecto Eduardo Agustín Aguaviva, director de la obra y empleado jerárquico de la constructora Caputo Hermanos SA.

Hace apenas una semana, falleció sepultado bajo una pila de escombros Adrián Continiello, un joven de 32 años que trabajaba como sonidista en Canal 7. El siniestro se produjo sobre la Avenida Pavón al 3000, en el barrio de San Cristóbal, luego de que se desplomara una parte del supermercado lindero a una obra en construcción en la que se realizaban tareas de excavación. Otras ocho personas resultaron heridas en el derrumbe.

Hasta el momento el único imputado es el arquitecto Eduardo Agustín Aguaviva, director de la obra y empleado jerárquico de la constructora Caputo Hermanos SA, donde trabaja desde 2005. Según informó Página/12, la dirección del profesional responsable y la compañía coinciden. Esta empresa es propiedad de Flavio y Hugo Caputo, hermanos de Luis, exministro de Finanzas y hombre de confianza del macrismo.

Los conflictos con la obra en cuestión no son recientes: en febrero pasado, el sindicato de la construcción (OUCRA) había presentado una denuncia de carácter urgente donde listaba una serie de incumplimientos por parte de la empresa Lybster SA, encargada de la edificación del futuro inmueble. Estas irregularidades son comunes en una ciudad que valoriza su suelo a velocidad crucero a costa del incumplimiento de las normas mínimas de seguridad e higiene. En esta dinámica, las constructoras cuentan con la vista gorda de los organismos de auditoría y control. De hecho, como parte de la investigación, se realizaron allanamientos tanto a la empresa constructora – Lybster S.A.- como en las oficinas de la Dirección General de Registro de Obras y Catastro del Gobierno porteño.

Los familiares se movilizarán hoy bajo la consigna #JusticiaPorAdrián y señalaron la negligencia del Gobierno de la Ciudad, ya que el joven había denunciado en reiteradas oportunidades las irregularidades en la obra. Esteban, hermano de la víctima, declaró: “mi hermano era un chico joven con proyectos. Era un ser de luz. Acá hubo gente a la que no le importó la vida de mi hermano y, por ahorrarse dinero y tiempo, decidieron terminar con su vida”.