Las pibas al frente

Punto Violeta: el primer espacio feminista de la UBA

Punto Violeta es el primer espacio feminista de la historia de los centros de estudiantes de la UBA. La inauguración será el próximo 16 de abril con un festival que incluirá musica, twerk y un panel de referentas. Male, Sol y Flor, presidentas del centro de estudiantes de la Facultad de Sociales, hablaron con El Grito del Sur sobre cómo construir política feminista desde la universidad.

“Punto violeta”, en la Facultad de Ciencias Sociales, es el primer espacio feminista de la historia de los centros de estudiantes de la UBA. Impulsado por el Nuevo CECSO -un frente de 15 organizaciones que logró destronar a la UES-, en “Punto Violeta” se realizarán consejerías pre y post aborto, asesorías para casos de violencia de género y círculos de debates sobre teorías y prácticas queers. El espacio, que funcionará físicamente en el aula 209, será inaugurado este martes 16 con un festival donde habrá música en vivo, shows de twerk, comida y bebida a precios antimacrisis y un panel de invitadas con Angela Lerena, Soledad Vallejos, Malena Magnasco, Ofelia Fernandez, Eleonor Faur, Marina Joski y Jaquelina Flores. Además ya tienen programados talleres de autodefensa, ciclos de poesía feminista y proyecciones de cine.

Sol Guerín (La Cámpora) y Malena Buchsbaum (Nuevo Encuentro) estudian Ciencia Política, mientras que Florencia Seminara (La Mella) cursa Trabajo Social. Las tres son las presidentas de un centro de estudiantes que da la lucha por doblegar las lógicas machistas hacia adentro y hacia afuera de las aulas. En diálogo con El Grito del Sur, Flor, Male y Sol hablaron sobre lo que implica históricamente crear “Punto Violeta” y remarcaron la intención de que esta propuesta se repita en otras facultades de la UBA.

Fotos: Rocío Tursi

¿Por qué surgió la idea de hacer “Punto Violeta”?

Sol: Punto Violeta es un espacio físico en la facultad que decidimos destinar a la organización y formación en feminismo para las compañeras y les compañeres. Nuestras fuerzas políticas ganaron el centro de estudiantes con esa impronta y creemos que a esta Facultad y a la UBA en general le faltan muchas discusiones en ese sentido.

Flor: El nombre surge del Punto Violeta en España, un espacio de refugio y acompañamiento en fiestas: si había un ataque a mujeres o disidencias podían acudir ahí para sentirse segures. Nos parecía interesante traer ese concepto. Es el primer espacio en toda la UBA donde vamos a poder generar movimiento feminista propiamente universitario, entendiendo que hay un montón de discusiones para seguir dando dentro de nuestras carreras, junto con docentes y no docentes, para romper las estructuras vetustas de la UBA y estar acordes al momento histórico.

Male: Uno de los desafíos que tiene un centro de estudiantes hoy es generar espacios de participación reales para les estudiantes. Punto Violeta surge de la pregunta de cómo hacer un centro más inclusivo donde les estudiantes se puedan acercar a proponer actividades y discutir políticas sin estar en ninguna agrupación específica. Que la puerta a la participación venga de la mano del feminismo me parece que está re bueno.

El año pasado, en esta Facultad, se visibilizó el caso de Cristian Bay, donde hubo violencia de género de parte de una de las autoridades y no se cumplió la aplicación del protocolo. ¿Cómo van a hacer para complementar su trabajo con las políticas oficiales de la Facultad que muchas veces no funcionan?

Sol: En la UBA hay un protocolo que se aprobó en el Consejo Superior y que rige en todas las facultades, pero que en la mayoría no se aplica porque el Rectorado no baja el presupuesto ni tiene la voluntad de que esto funcione. Acá en Sociales, con el caso de Cristian Bay, quedó muy en evidencia que el protocolo no se cumple y hay poderes políticos que se ponen por encima de la seguridad de las compañeras. Fue muy grave porque era una caso que implicaba a estudiantes y docentes contra un funcionario que continuaba caminando en los pasillos de la Facultad con total impunidad. Las compañeras habían dejado de confiar en el protocolo, ahora nuestra tarea es discutir su funcionamiento y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que funcione.

Male: Existe un equipo interdisciplinario institucional que aborda el protocolo y, en esta Facultad, debe ser donde más se intentó poner en práctica. La idea es acercar información para que el protocolo se cumpla pero también abarcar casos que lo exceden, de compañeras que, tal vez, hayan sufrido violencia de género fuera del ámbito de la Facultad.

Flor: Sociales es una de las facultades más avanzadas con el protocolo pero igual faltan un montón de cosas, como una campaña de visibilización al respecto. Que la gente sepa a dónde recurrir, que conozca que hay un mail donde mandar las denuncias. Nuestra idea es difundirlo y hacer de puente, pero no queremos funcionar en base a las falencias que tiene el protocolo por falta de presupuesto.

Fotos: Rocío Tursi

¿Ya se acercó alguna persona a pedir ayuda?

Sol: Sí, desde el primer momento que asumimos la conducción del centro se acercan compañeras y compañeres para contarnos sus casos y pedir ayuda. Pero cuando empezamos a difundir que esto iba a existir aumentó la cantidad de personas, incluso de otras facultades, eso demuestra que hacía falta.

Male: Es un desafío porque no hay otros espacios como éste. Por otro lado, tampoco queremos que sea un lugar solamente para encontrarnos desde las cosas malas. Va a haber contención y acompañamiento en las violencias que sufrimos, pero también incentivamos a proponer momentos e ideas donde explorar los otros puntos de encuentro que tiene el feminismo.

Estamos en una universidad donde se forma conocimiento y se reproduce sentido. ¿El Punto Violeta también va a proponer cuestionar los planes de estudio y la invisibilización de las mujeres en los claustros académicos?

Sol: Sí, el Punto Violeta va a tener varias aristas. Las consejerías, las políticas del orgullo -que tienen como eje visibilizar la diversidad en la Facultad-, los eventos culturales y la movida académica. La idea es cuestionar los planes de estudio sembrando en el estudiantado la duda acerca de porqué no hay perspectiva de género en nuestras carreras, por qué no estamos leyendo a las mujeres y disidencias que están construyendo conocimiento hace años.

Flor: Contamos con un piso muy bueno: tenemos el recorrido de muchas docentes que vienen dando la discusión en las propias carreras. En Sociales hay cátedras históricas de feminismo, como las de la profesora Obertti en Sociología, que vienen dando la pelea para que se incluyan autoras, justificando la importancia de que como futures cientistas sociales tengamos una formación con perspectiva de género. Además, desde las agrupaciones tenemos diferentes propuestas a través de las cuales venimos construyendo conocimiento con perspectiva de género. En La Mella tenemos la “Biblioteca 3 de Junio” en la cual prestamos libros sólo de autoras mujeres y disidencias, La Cámpora organiza los “Jueves feministas”, Nuevo Encuentro la revista digital de feminismo.

Male: Somos todas fuerzas políticas del campo popular lo que es un sinónimo de querer construir mayorías, en la vereda opuesta de los sectarismo. Somos más de 15 organizaciones las que estamos en “La 15”  y cada una trabaja desde diferentes puntos de vista el feminismo, pero la idea es que entren todes. Esto también intentamos reflejarlo en el festival de inauguración del martes: la idea es construir una identidad plural, que amplíe.

Fotos: Rocío Tursi

Son tres mujeres de diferentes organizaciones presidiendo un mismo centro de estudiantes ¿Creen que le están dando un ejemplo a la política partidaria tradicional?

Sol: En Punto Violeta hay más de 15 mujeres de 15 organizaciones tirando para el mismo lado dejando de lado las diferencias que tengamos. Ese es un ejemplo para la política en general.

Male: No sé si ejemplo, todes vamos aprendiendo paso a paso. Históricamente, lo que no era política coyuntural quedaba relegado y era postergable. Creo que lo primero que logra vencer esa lógica es el feminismo. Empezamos a incorporar debates de género hacia adentro de nuestras organizaciones, y el hecho de inaugurar un espacio del centro de estudiantes es una forma de cristalizarlo, acompañado por una demanda de los estudiantes que lo pusieron en agenda obviamente.

Flor: En general somos organizaciones que vienen laburando los mismos ejes y entendemos el feminismo como construcción política. Esto se vio muy plasmado en los vínculos entre nosotras, en cómo discutimos política, dando la discusión a las formas de construir política que venían desde hace mucho tiempo, corriéndonos del eje de la competencia.