El primer muerto de Rappi

Morir precarizado

Dos días antes de la muerte del trabajador de Rappi Ramiro Cayola, un fallo judicial le ordenaba al gobierno porteño suspender el servicio de las plataformas de delivery hasta tanto no cumplan con las condiciones mínimas de seguridad. "Ya advertimos que los chicos arriesgan su vida cada vez que se suben a la bicicleta", dijeron desde APP, el flamante sindicato de los repartidores.

Ramiro Cayola, trabajador de Rappi, murió atropellado el viernes a la noche. Pedaleaba hacia el sur por Avenida Madero, llegando a Córdoba, cuando se vio encerrado entre un camión y el borde de la calzada, reducida en ese punto por las obras del Paseo del Bajo. Falleció en el acto; tenía 20 años y estudiaba periodismo deportivo en la UAI.

Apenas 48 horas antes, un fallo judicial le había ordenado al gobierno porteño prohibir los repartos de las Apps de mensajería hasta que las empresas garanticen las condiciones de seguridad de los trabajadores como Ramiro. Sin embargo, el Ejecutivo que conduce Horacio Rodríguez Larreta decidió apelarlo y recusar a su autor, el juez en lo Contencioso Administrativo Roberto Gallardo. Desde la Asociación de Personal de Plataformas (APPS), por ahora, se mantienen cautos a la hora de señalar responsables, aunque sostuvieron en diálogo El Grito del Sur que desde hace meses vienen advirtiendo que “los chicos arriesgan su vida cada vez que se suben a la bicicleta”.

Hasta ahora, se pudo reconstruir que Ramiro tenía activada la aplicación de Rappi en su celular cuando se produjo el accidente, y que llevaba la mochila con el logo de la empresa. El dato fue aportado por testigos que así se lo contaron al sindicato. Si bien todavía no se descarta la hipótesis, no se puede confirmar del todo que Ramiro estuviera llevando un pedido. La única que puede confirmarlo es la empresa, que aún no se pronunció públicamente. La Asociación, sin embargo, difundió vía twitter un mensaje interno entre un trabajador y uno de los operadores de la empresa en el que Rappi reconoce que Ramiro falleció “en cumplimiento de la labor”.

En su fallo, el juez Gallardo menciona una reunión en noviembre pasado de la que participaron miembros del sindicato, la empresa, la Defensoría del Pueblo y representantes de las empresas Rappi, Pedidos Ya y Glovo, entre otras, donde se consensuaron medidas para evitar “el grave riesgo a la seguridad en la vía pública y la afectación a la integridad de los conductores de bicicletas que prestan servicio de reparto a domicilio”. Una de ellas, la principal, que las empresas se registren dentro del Registro Único de Transporte en Motovehículos y/o Ciclorodados para regularizar el funcionamiento del (RUTRAMyC) y cumplan sus requisitos básicos de seguridad para funcionar; en caso contrario, se les prohíba funcionar. Ni el Ejecutivo porteño ni las empresas cumplieron, por lo que el juez obligó al Gobierno a suspenderlas el miércoles pasado, dos días antes del accidente fatal de Ramiro.

Gallardo justificó la prohibición basándose en un informe de la Policía de la Ciudad que detectó que de 417 bicicletas relevadas, 281 de sus conductores -un 67 por ciento- circulaba sin casco; 323 -un 77 por ciento- “lo hacían llevando la caja portaobjetos en la espalda”, y otros 290 -el 70 por ciento- “circulaban sin tener seguro alguno”. Además, el fallo advirtió que en base a información oficial aportada por el Ministerio de Salud, “surge que en el lapso de un mes y sólo en relación a los hospitales públicos de la Ciudad, se registraron 25 accidentes en la vía pública que involucraron a conductores de motos o bicicletas afectadas al servicio de mensajería y/o reparto a domicilio”.