Ajuste en el Ciencia y Tecnología

Cientificidio calculado

Luego de que se conociera el recorte de más de 2 mil becas para investigadores e investigadoras del CONICET, les afectades convocaron a una jornada nacional de lucha que tuvo lugar en el Polo Científico. "Están asesinando la ciencia", aseguraron.

En el día del trabajador y la trabajadora de la Ciencia y Tecnología, los científicos y las científicas del CONICET realizaron una jornada nacional de lucha que tuvo su epicentro en el Polo Científico de la Ciudad de Buenos Aires y se replicó en distintas partes del país. El reclamo por el recorte presupuestario y la situación de desfinanciamiento que viene afrontando el área de ciencia y tecnología desde el 2016 se intensificó el último viernes 5 de abril, cuando se conocieron los resultados de los ingresos anuales al CONICET. Con un cupo de tan sólo 450 ingresantes, 2100 científicos y científicas se quedarían sin percibir su beca. Este recorte que denominaron “Ciencificidio” -en las propias palabras de les despedides- atenta contra la investigación científica y no coincide con el Plan Argentina Innovadora 2020, que postula que el organismo debía contar con 1251 plazas anuales.

La jornada de lucha contó con un homenaje a Dante Iede -científico detenido desaparecido en la última dictadura cívico-militar- y una olla popular bajo el lema “la ciencia sigue estando bajo la linea de la pobreza“. Mientras les investigadores en asamblea llevaban las bandejas descartables y los más afortunados sopeaban el pan, referentes sindicales ingresaban a la reunión con las autoridades.

Fotos: Catalina Distefano

Les trabajadores del CONICET reclamaron la efectivización de los trabajadores de las carreras de investigación y el cumplimiento de las licencias por enfermedad y maternidad. Además denunciaron la desfinanciación de los institutos de investigación y el hermetismo respecto a los criterios de evaluación con los cuales se designan las becas. Al mismo tiempo resaltaron la importancia de seguir insistiendo en la calidad de trabajo -y por lo tanto en los derechos laborales- que conlleva la investigación científica.
En ese marco, exigieron respuestas de la Comisión Directiva del organismo y pidieron la renuncia del secretario de Ciencia y Técnica del Ejecutivo nacional, Lino Barañao.

Fotos: Catalina Distefano

“Este recorte tiene responsables políticos con nombre y apellido y el principal responsable es Mauricio Macri y el FMI. Pero también tiene responsables dentro del propio CONICET. Los miembros del directorio firmaron una vez más el despido de 2100 compañeros sin que se les mueva un pelo, del mismo modo que en la mesa de becarios de la semana pasada nos dijeron que rechazaban nuestro proyecto para que los becarios tuviéramos verdaderas licencias por enfermedad porque no éramos trabajadores. Yo me pregunto: ¿Qué hubiese pasado si el directorio no hubiera firmado esos despidos?”, dijo por el micrófono Lucila Durso, delegada de “Jóvenes Cientificxs Precarizades”. “Nosotres convocamos hoy porque era el día del Trabajador y la Trabajadora de Ciencia y Tecnología, pero también porque se tenía que reunir el directorio. Sin embargo, hace un ratito bajaron a decirnos que casualmente el directorio resolvió todo el día de ayer y hoy no se tuvo que reunir. Lo que están haciendo es retroceder frente a una movilización que se preveía masiva. Desde Jóvenes Cientificxs Precarizados queremos una instancia de negociación específica para que las autoridades den una solución a todos los compañeres que se quedan en la calle el mes que viene”, continuó Durso.

Fotos: Catalina Distefano

Nahir es becaria posdoctoral del Conicet y trabajadora del ITANOA, y forma parte del espacio “Becarios Empoderados”. La joven dijo a El Grito del Sur: “Entendemos que, después de cuatro años de ajuste, hoy estamos en un momento bisagra donde tenemos que decidir entre la continuidad de estas políticas o un cambio con un Gobierno que apueste a la ciencia y la tecnología como punta de lanza del desarrollo nacional. Con Macri no hay desarrollo y sin ciencia no hay futuro”.

Fotos: Catalina Distefano

Por su parte, Gabriel Bober, secretario general de ATE CONICET Capital, contó a este medio: “Hay dos puntos fundamentales del reclamo. Por un lado, los 2100 compañeros que quedaron sin poder entrar al CONICET, lo que constituye puertas abiertas para la emigración y el abandono de la actividad científica, pero también el tema salarial. Hoy más del 60% de los y las trabajadores y trabajadoras del organismo tiene un salario que no llega a cubrir la canasta básica de la línea de pobreza. Los becarios en su totalidad están bajo la línea de la pobreza y en situación de inestabilidad laboral donde no se respetan sus derechos laborales porque no tienen obra social para su familia, no tienen aguinaldo, no tienen continuidad y podría seguir con los etcéteras”.

Fotos: Catalina Distefano