Filo no se va

Un abrazo en defensa del CIDAC

La comunidad educativa de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) se manifestó ayer en defensa del Centro de Innovación y Desarrollo para la Acción Comunitaria (CIDAC), una de las cinco sedes de dicha casa de estudios, que en este momento se ve amenazada por los planes del Gobierno de la Ciudad.

La comunidad educativa de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, acompañada de un numeroso grupo de organizaciones políticas, sociales, culturales y barriales, abrazó al Centro de Innovación y Desarrollo para la Acción Comunitaria (CIDAC) y plantó bandera en el lugar para reafirmar que “Filo no se va”. El CIDAC está ubicado en Barracas y es una de las cinco sedes de la facultad, que actualmente se encuentra amenazada por el Gobierno de la Ciudad. “Queremos permanecer en el lugar y dialogar con la Ciudad para encarar una serie de proyectos que tenemos de profundización del propio proyecto de la universidad en la zona sur”, dijo a El Grito del Sur Graciela Morgade, la decana de la institución.

Foto: Catalina Distefano

La historia del CIDAC se remonta al año 2007, momento en que la Facultad de Filosofía y Letras suma a su patrimonio dos hectáreas que corresponden al ex predio ferroviario denominado “Estación Buenos Aires”, ubicado en el límite entre los barrios de Barracas y Parque Patricios. A partir de ese entonces, empiezan a darle forma al proyecto que en 2008 empieza a florecer luego de ser aprobado en el Consejo Directivo mediante la Resolución 3920/08. El principal objetivo del CIDAC es la construcción de una oferta educativa, recreativa y cultural que esté en relación con las necesidades de los sectores populares del sur de la Ciudad. Ahora esta premisa corre peligro.

Cuando empezó a diseñarse el programa PROCREAR durante la gestión anterior, y se proyectó uno de los más grandes procesos de urbanización registrados en la CABA, las 18.2 hectáreas que comprende el CIDAC se vieron afectadas. A partir de ello, se mantuvieron distintas conversaciones y negociaciones para que el proyecto educativo presentado por el CIDAC fuese parte del plan de urbanización. Producto de ello, las autoridades de Filosofía y Letras recibieron un fideicomiso del PROCREAR en el que unos predios le eran cedidos a dicha casa de estudios para construir una nueva sede. En un mismo sentido, a fines del año 2015 presentaron un proyecto al Programa de Construcción de Escuelas Secundarias dependientes de Universidades, que fue aprobado por el rector de la UBA, Alberto Barbieri, y por el entonces ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni. “Como ese convenio no llegó a ser protocolizado y al gobierno de Cambiemos ese proyecto no le interesó, lo desactivaron”, indicó Morgade.

Foto: Catalina Distefano

“Cuando empieza la obra y cambia el gobierno, hicieron caso omiso a que ahí iba a haber una sede de la facultad y empezaron a decir que era espacio público, entendiendo esto como una plaza, una interpretación de espacio público bastante acotada”, precisó la decana. La situación empeora aún más el año pasado tras la aprobación del nuevo Código Urbanístico, ya que muchos de los predios en cuestión quedan en una situación incierta: terrenos como los del CIDAC se encontraban bajo la órbita nacional y eran administrados por la ONABE -Oficina Nacional de Administración de Bienes del Estado-, pero a partir del traspaso de éstos a la órbita porteña, son tomados como “espacio público” y los proyectos de distinta índole allí realizados corren peligro.

“Toda esa precariedad en términos de tenencia con el Nuevo Código Urbano empieza a presionar con poner en una situación regular esas propiedades. El problema es que, en un marco de avances sobre diferentes terrenos y espacios y mucho avance también en términos de privatización y negocio, es posible que Filosofía y Letras se quede sin esa sede, y es posible que lo que parece sería espacio publico se termine transformando en canchas que sean privatizadas y que generen nuevos ingresos para las arcas de la Ciudad o para el sector privado”, advirtió Morgade. La comunidad educativa resiste a este atropello y propone dar los debates necesarios para continuar con su cometido: “También es posible, y en eso estamos nosotros y nosotras, discutir una idea mucho más compleja de ‘espacio público’, que es pensar que la universidad es espacio público y que tiene que ver con la oferta educativa, la oferta recreativa y la oferta cultural”.

La batucada presente en el abrazo al CIDAC. Foto: Catalina Distefano

Frente a esta situación, docentes, estudiantes y no docentes de la Facultad de Filosofía y Letras se movilizaron al CIDAC en la tarde de ayer, pero no lo hicieron solos y solas: la Red de comedores comunitarios de la villa 21-24, la Mesa de Participación Comunitaria de Barracas, la Mesa de gestión local interministerial de la villa 21-24 y del Núcleo Habitacional Transitorio Zabaleta, la Red de bienestar comunitario de Barracas, el Consejo Consultivo de la Comuna 4, la Red por el espacio público, la Multisectorial La Boca Resiste y Propone, la Mesa de la economía social y popular del Sur, entre otras organizaciones con las que vienen construyendo desde hace más de diez años, estuvieron allí o enviaron su adhesión para apoyar esta lucha. Durante toda la tarde hubo diversas actividades, desde espectáculos musicales hasta murgas y batucadas.

Pero el CIDAC no es el único predio en disputa: el Rectorado de la Universidad de Buenos Aires y las autoridades del Gobierno de la Ciudad -comenta Morgade- están dialogando permanentemente a causa de los distintos problemas desatados. Uno de ellos, por ejemplo, es el proyecto de creación de una calle en medio de la sede de la Facultad de Agronomía, algo que la comunidad en su conjunto rechaza de plano.

Foto: Catalina Distefano

“Queremos permanecer en el lugar y dialogar con la Ciudad para encarar una serie de proyectos que tenemos de profundización del propio proyecto de la universidad en la zona sur: un proyecto que implica un área educativa, de extensión universitaria, un área recreativa y deportiva, que tiene que ver con el polideportivo que se hizo con el voluntariado, y un área cultural en donde nuestro Centro Cultural Paco Urondo tenga también un correlato en Barracas y se transforme en un polo de atracción turística y de arte para la nueva población que va a llegar (2476 familias) y puede ser realmente muy atractivo”, concluyó Graciela Morgade.