Urbanismo en clave de género

Ciudades feministas

La colectiva feminista Mala Junta Poder Feminista, organización integrante del Frente Patria Grande, lanzó "Ciudades Feministas", una propuesta para relevar, analizar e intervenir la ciudad desde la perspectiva de las mujeres y disidencias que la habitan.

El espacio urbano es hostil para mujeres y disidencias. Expone, limita, es agresivo, invasivo, áspero. No es casual que formemos grupos de Whatsapp para avisarnos si llegamos bien a nuestras casas, que anotemos las patentes de los taxis que toman nuestras amigas, que llevemos gas pimienta en la mochila, que evitemos ciertas calles oscuras o incluso que crucemos de vereda cuando hay un grupo de varones cis por miedo a los comentarios que podemos recibir.

Frente a esto y con la intención de pensar una ciudad más inclusiva y gozosa en todas sus facetas, las integrantes de Mala Junta Poder Feminista, espacio de géneros del frente Patria Grande, lanzaron el proyecto “Ciudades Feministas”. El proyecto relevará diferentes barrios porteños en clave de género para luego intervenir generando redes y políticas públicas focalizando en los espacios de disfrute y la posibilidad real de mujeres y disidencias a movernos en la ciudad. “Buenos Aires tiene un presupuesto altísimo en comparación con otras ciudades del país, pero al estar gobernada de manera neoliberal los espacios de disfrute cada vez son más chicos”, explica Ayelén Cura, integrante de Mala Junta. “El hecho de que haya femicidios y travesticidios todas las semanas hace que nuestra forma de movernos también esté limitada por la seguridad. Pero no buscamos un pedido de seguridad desde una mirada punitivista que exige más policía, sino desde la mirada feminista del deseo”.

Como vienen expresando arquitectas y urbanistas feministas desde hace años, el espacio público no es neutro, sino que está pensado en una lógica patriarcal donde los hombres se sienten mucho más libres de hacer uso de éste. Una de las referentes del tema es la arquitecta cordobesa Ana Falú, que en el informe “Espacios metropolitanos igualitarios” del Observatorio Metropolis remarca la importancia de hacer patente las necesidades y deseos de mujeres y disidencias, ya que “la política pública en los temas de hábitat urbano, y no sólo en éstos, se ha posicionado en equivocadas concepciones neutras de la sociedad, basándose en el concepto de hogares y diluyendo a las mujeres en el concepto de familia”, explica.

La falta de guarderías en los trabajos y la escasez de vacantes en los jardines maternales tampoco contribuye a formar ciudades feministas y aunque aspiramos a la paridad en las tareas domésticas y de cuidado, mientras tanto estas siguen recayendo sobre las mujeres e identidades feminizadas.

Otro punto fundamental es pensar el urbanismo es entender la movilidad en clave de género. En un momento en el cual la inflación aumenta y la economía está en crisis, el incremento de tarifas de los transportes públicos no colabora a reducir las brechas económicas en materia de género. Son muchos los informes que hablan sobre la diferencia entre los recorridos de los varones, caracterizados por ser más lineales -en general del trabajo al hogar-, y los de las mujeres en forma de zigzag.  Esto no fue tomado en cuenta a la hora de elaborar las políticas públicas del macrismo, cuyo sistema de descuentos funciona sólo en caso de realizar una sucesión de viajes en diferentes medios de trasporte a lo largo de menos de dos horas, pero no contempla por ejemplo a aquelles que van y vuelven de llevar a les niñes al colegio o quienes paran a comprar la comida familiar.

“Ciudades feministas” comienza el viernes 10 y sábado 11 de mayo en diferentes puntos de la Ciudad y consta de cuatro encuentros. En el primero se hará una puesta en común del cuestionario virtual para relevar las condiciones sociodemográficas en las que vive cada une de les participantes. En los siguientes se abordarán temas de género y urbanismo teniendo en cuenta también la representación de los cuerpos en las imágenes de la vía pública, el acoso callejero y los ataques de odio hacia las disidencias sexuales. Por último, se abordará un reconocimiento del uso del tiempo desde una perspectiva de la economía feminista.

Como explicaron desde Mala Junta- Poder Feminista, además de formar y organizarse entre compañeras, la idea es tener datos efectivos para poder exigirle al Gobierno recursos para generar una ciudad más inclusiva y la presencia de más mujeres feministas y disidencias pensando la movilidad y el trazado urbano.

 

Cuestionario de inscripción para la actividad “Ciudades Feministas”