Gerardo Romano

“La fórmula Fernández-Fernández me devolvió la esperanza”

El reconocido actor habla en una entrevista con El Grito del Sur sobre la juventud militante de antes y de ahora, de la flamante fórmula que anunció la ex presidenta y de las políticas culturales bajo el gobierno de Macri. "Todo lo cultural y lo audiovisual está parado con este gobierno", dispara.

“¿Cómo están?”, pregunta Gerardo Romano al recibir a El Grito del Sur en el edificio donde vive. Entre el largo pasillo que va desde la puerta principal de entrada hasta el ingreso a su departamento, el reconocido actor recuerda el pasaje de su última pelea en TN con un grupo de venezolanos y venezolanas emigrades a nuestro país y fervientes opositores al gobierno de Nicolás Maduro. “Lo único que hice fue repudiar la intervención extranjera en los asuntos internos de un país”, se excusa en el camino, luego acusado por el canal de cable del Grupo Clarín de tratar en forma xenófoba a los venezolanos y venezolanas presentes en dicho programa.

Actualmente protagonizando la quinta temporada del unipersonal “Un judío común y corriente”, que tiene lugar todos los sábados a las 20hs en el Chacarerean Teatre, Gerardo Romano abre gentilmente las puertas de su departamento en el barrio de Palermo para hablar de su pasado joven como militante político, de su cambiante visión sobre el kirchnerismo a lo largo de las diferentes etapas, de la fórmula que anunció la ex presidenta con Alberto Fernández a la cabeza y de los retrocesos en las políticas culturales que afectan al sector que él representa.

¿Militaste de joven?

Sí, claro. Militaba en una organización que se llamaba FORPE (Fuerzas Organizadas para la Revolución Peronista) junto a Felipe Solá, Alberto Iribarne y Carlos Corach. Era parte de la Juventud Universitaria Peronista. El peronismo fue mi primer amor en política. Yo era naturalmente existencialista: cuando tenía 15 años ya leía a Sartre, a Schopenahuer. Hasta que me enganchó en la facultad un filósofo italiano llamado Prini, que tenía un libro sobre el existencialismo. El tema de los ideales y de la militancia son cosas muy contenedoras, y te permiten establecer otra relación con la muerte y con el sentido de la vida. Hay otros que militan toda la vida, pero van contradiciendo sus ideas a lo largo del tiempo.

¿Qué diferencias notás entre la juventud militante de aquellos tiempos -los ´60 y ´70- y la actual?

Han cambiado las composiciones sociales. En ese grupo que se llamaba FORPE, había muchos estudiantes universitarios de clase alta, con 10 mil hectáreas de buen campo o más. Había gente rica de la avenida Alvear, pero que entendía lo que había dicho Perón y estaba impulsada por esa ola universal que significó el Mayo Francés. Hoy hago vida de veterano, no voy a la universidad pero sí voy mucho a las movilizaciones. Así que no sé si hay una despolitización en la juventud, si los chicos están efervescentes o no.

¿Cómo viviste la década kirchnerista y su efervescencia desde tu lugar de actor?

En los comienzos del kirchnerismo, yo venía del desastre del alfonsinismo y de la tragedia del menemismo con la destrucción del Estado y del país. Cuando apareció la Alianza de De la Rúa, era una situación como ahora: es decir, con tal de que no siga Macri votemos a quién sea, pero que no siga. Descreo profundamente del neoliberalismo. Es así como está resultando ahora porque en ese modelo socioeconómico sobra gente.

En los primeros años tenía cierta aversión al kirchnerismo. Ellos asumieron en el 2003 y, si bien pensé positivamente en una medida tan particularmente inédita y valiosa como bajarle el cuadro a un genocida en la propia Escuela Militar, ya no me quedó ninguna duda con el conflicto de la 125 con el campo.

Fotos: Abril Pérez Torres

¿Por qué ese rechazo inicial? 

Yo estaba muy desencantado con lo que había pasado en el 2001. El fracaso de la Alianza y el corralito me dejaron con una enorme indignación. Participé de todas esas burguesas marchas de los ahorristas y me exilié en el Uruguay. Tampoco creía en los Kirchner porque venían de la mano de Duhalde, que había matado a Kosteki y a Santillán. Por ahí venía por trabajo y me volvía en el día, pero de repente con las situaciones de reivindicación y expansión de derechos, inclusión social y la construcción de una Patria con científicos, obreros y fábricas sin tanta inequidad, me hizo acercarme al kirchnerismo y motivó mi regreso al país.

¿Qué cambió entre el Ministerio de Cultura anterior y la Secretaría de Cultura actual?

Todo lo cultural y lo audiovisual está parado con este gobierno, no hay un peso actualmente. Lo anterior era como una exacerbación, dado que las partidas asignadas a cultura y educación eran amplias. Una característica de los gobiernos peronistas. Durante el kirchnerismo había una intencionalidad clara de profundizar el vínculo con los artistas e incorporarlos con la idea de proyectar la justicia, el arte y la educación.

¿Hubo corrupción en el ámbito de la cultura durante el gobierno kirchnerista?

Que a mí me conste no. Salvo el affaire de Andrea del Boca, que tampoco me consta aún que sea un acto de corrupción. En mi caso me acerqué a este proyecto político sin ninguna expectativa mercantil ni artística.

¿Estuviste en la presentación del libro de Cristina Fernández de Kirchner?

No me invitaron, pero yo pedí que me inviten y me dieron una cintita. Justo me pusieron un ensayo de grabación en la mini-serie que hago y entonces tuve que faltar. Mejor, dado que me dio la opción de mirarlo de afuera porque, cuando uno está metido, ve las cosas distinto que cuando se sale y ve el conjunto. Lo vi con más objetividad.

¿Y qué viste?

Esperanza, alegría, buena onda, cierta mesura. Había ganas del encuentro. Eso vi.

Fotos: Abril Pérez Torres

¿Te sorprendió la fórmula que integrará CFK como candidata a vicepresidenta de Alberto Fernández?

Sí, me sorprendió y me alegró muchísimo. La fórmula Fernández-Fernández me devolvió la esperanza y me da mucha tranquilidad que esté Cristina por sus convicciones, su inteligencia y su capacidad política. Alberto me cae muy bien y me parece una personalidad muy adecuada, tranquila, respetuosa, serena, firme y con templanza. Hoy Alberto supera ampliamente a sus potenciales adversarios en cuanto a su morfología psicológica, es muy adecuado para este momento del país.

¿Qué te falta cumplir aún como actor y como persona? 

He perdido amigos que se han muerto jóvenes sin poder cumplir un carajo. Agradezco estar vivo, yo le encuentro sentido a la vida a través de la necesidad de tener una sociedad más justa. Después todo lo otro es guitarra, yo no soy muy religioso.