Gabriela Carpineti

“La decisión de Cristina estuvo condicionada por el Poder Judicial”

Gabriela Carpineti, abogada popular y dirigente del Frente Patria Grande, sostiene que CFK estuvo "condicionada" para bajarse a la vicepresidencia y reniega de la idea de "una Cristina moderada". Reconoce la "tristeza" de su agrupación tras la confirmación de la nueva fórmula, aunque advierte que "vamos a poner lo mejor para que Alberto sea presidente". "Nuestra principal tarea como militantes es no ser caretas", dice.

Cuando parecía que no había más que la pared, al kirchnerismo le surgió un brote por izquierda. Con Cristina en el llano, para un sector de los movimientos populares fue más fácil hallar los caminos de encuentro y, a partir de las elecciones de 2017, el vínculo con la ex presidenta, de quien habían mantenido una distancia crítica, mutó a una cercanía casi íntima. Quizás por eso, y porque fueron pioneros en lanzar el operativo clamor “Ella le gana”, la jefa recibió el mismo sábado 18, en su casa de Recoleta, a Juan Grabois, dirigente del Frente Patria Grande (FPG), mientras el país se desayunaba la bomba política del año. Tras ese encuentro, la agrupación difundió un comunicado en el que explicaba su “tristeza” por la nueva fórmula encabezada por Alberto Fernández y advertía que no arriaba sus banderas, que van desde la reforma agraria hasta la rediscusión de la deuda externa contraída durante estos últimos cuatro años.

“No queremos ser caretas, no nos gusta esta idea de la moderación, y el hecho de que Cristina no sea la candidata evidentemente nos desacomodó”, confiesa en diálogo con El Grito del Sur Gabriela Carpineti, una de las dirigentes del FPG más cercanas a Grabois. Gabriela habla siempre en plural. Además de ser abogada querellante en varias causas que tienen entre sus acusados a miembros de las fuerzas de seguridad y a responsables de abusos y violencia de género, también explica por qué salió a bancar a Los Espíritus y por qué cree que “no sirve el feminismo yuta que escracha a los pares y no discute el poder hegemónico”.

-A contramano de la mayoría del kirchnerismo, dijeron haber recibido la nueva fórmula con “tristeza”. ¿Por qué? 

-Los militantes políticos que venimos de las luchas sociales, del peronismo hacia la izquierda, de estar ahí donde más se necesita, donde se ubica el crisol que es el Frente Patria Grande que lidera Juan Grabois, tenemos varios deberes. El primero es no ser caretas. La política es también las emociones, los impulsos, los olfatos. Nosotros queríamos que la candidata fuera Cristina. Evidentemente nos desacomodó que no lo sea. Porque nuestra política estuvo centrada en defenderla de la proscripción, una proscripción perpetrada por dos vías: la teoría del supuesto “techo electoral” y la persecución mediático-judicial. Estamos satisfechos porque derrotamos la primera; hay que decirlo: CFK podría no estar en ninguna fórmula, y ahora está. Gracias, entre otras cosas, a políticas como la nuestra. Y a la vez estamos insatisfechos con nosotros mismos porque no pudimos derrotar los efectos de lo que llamamos la “proscripción judicial”. Pero la insatisfacción, la incomodidad o la automarginación frente a los vaivenes de la política superestructural es un lujo que los militantes populares no podemos darnos en este momento, frente al sufrimiento de nuestro pueblo y el saqueo de la Argentina. Alberto tiene que ser presidente a partir del 10 de diciembre. Desde el Frente Patria Grande, vamos a poner todo y lo mejor de nosotros mismos para que eso suceda. A Macri y a Cambiemos tenemos que aplastarlos en las urnas. Se vienen meses dificilísimos y épicos.

-¿Para ustedes, entonces, Cristina no encabeza la fórmula por su situación judicial?

-Entendemos que la decisión estuvo condicionada por el golpe de la Corte al devolver la “causa vialidad” para que el juicio oral empiece. El Poder Judicial es un poder de guerra, no sólo en Argentina, sino en toda la región. Un poder que condiciona la democracia, como en el caso de Brasil, donde se aniquiló a un líder popular y el pueblo no se pudo expresar electoralmente como hubiera querido.

“Entendemos que la decisión estuvo condicionada por el golpe de la Corte al devolver la “causa vialidad” para que empezara el juicio oral” / Fotos: Nicolás Cardello

-¿No mediaron otras razones? Cristina misma adujo la necesidad de “gobernabilidad”. 

-Esa es otra explicación política. No compartimos esta idea de la “nueva Cristina, racional”, una valoración de una supuesta racionalidad ubicada “al centro” como si antes no lo hubiera sido. La palabra “moderación” no nos gusta. Entendemos que cuando CFK dice “contrato social de ciudadanía responsable” nos devuelve la pelota a nosotros. Es como si intentara aclarar que ella no es una hada madrina que va a salvarnos a todos, sino que depende también mucho más de nosotros mismos. Si nos gusta la Cristina que entiende que en un gobierno popular no puede haber corruptos y que el problema de los trabajadores de la economía popular no se resuelve “derramando” políticas sociales focalizadas, sino repensando el modelo económico. Creo que Alberto y Juan Grabois fueron tipos muy escuchados por Cristina después de la derrota electoral de octubre de 2017, ademas de la influencia evidente del movimiento feminista. En esas escuchas e influencias encontramos una hoja de ruta imprescindible para la militancia popular y la buena política.

-¿Y Alberto, qué es?

-Tenemos una gran relación con él y nos respeta mucho, porque tenemos pensamiento propio y sabe que somos cientos de cuadros técnicos y políticos a disposición del momento histórico. Vemos que la que se viene es una etapa más parecida al 2003 que a otros momentos de la década de avance popular que vivimos desde entonces hasta que asumió Macri. Alberto ha mantenido muy buenos diálogos con sectores del poder a los cuales Cristina y nosotros nos hemos enfrentado. Sin ir más lejos, esta semana, militantes de nuestro frente tuvimos una audiencia por protestar contra Clarín y sus sucesivas violaciones a los derechos de los medios comunitarios. Para que en Argentina no haya más hambre, saqueo, pobreza, desocupación, no necesitamos “racionalidad” sino mucha firmeza, ética y patriotismo para ponerle los puntos a los que concentran la riqueza. Para que no haya un solo pobre en nuestro país, hay que terminar con los miserables que se la llevan en pala. Por eso la agenda de “Tierra, Techo y Trabajo” que los movimientos sociales y populares han parido estos años, al calor de la resistencia al ajuste de Macri, y acompañados por el faro del Papa Francisco no puede quedar relegada en promesas electorales o “ravioles” del organigrama estatal. Tienen que ser políticas públicas de alcance federal, con participación popular y un estricto control de su ejecución presupuestaria.

-Cristina, en Merlo, habló por primera vez en años de “gatillo fácil”. ¿También van a hacer hincapié en el tema seguridad?

-Necesitamos construir una institucionalidad de nuevo tipo entre las fuerzas de seguridad y los sectores populares. A mi me gusta hablar de reconstrucción de un diálogo entre semejantes enfrentados “desde arriba”, porque ambos, jóvenes y agentes subordinados, son sectores populares. Algunos con más conciencia de clase y otros con menos. Si algo hizo Patricia Bullrich fue inventar una guerra, mandar a sus subordinados a los barrios a matar pibes pobres. Lo que también es mandarlos al muere a ellos, al muere judicial penal. Nunca tuvimos tantos éxitos “progresistas judiciales” contra las fuerzas de seguridad como ahora. Los protocolos y decretos de Bullrich lo único que hacen es dejar desprotegidos legalmente a los integrantes de la fuerza. Aniquilar la vida de aquellos a los que disparan y condenar la vida de los que disparan también. Un ejemplo fue la sentencia por las torturas a Iván y Ezequiel: ese día sentí que tenía que acompañar la alegría de los familiares, amigos y militantes, y la mía, que fui su abogada, pero a la vez entender la existencia de mierda de los prefectos, intoxicados por la “Doctrina Bullrich”, por el odio que les imprimió. Ese día entendí que los militantes estamos en el mundo para curar heridas.

“Me jode mucho que en nombre de Evita y de Perón se cometan abusos de poder de todo tipo” / Foto: Nicolás Cardello.

-¿Una posición similar tuviste respecto al caso de Los Espíritus?

-Salvo con los perversos explícitos, confesos y probados, y los que ponen en riesgo vidas propias y ajenas, trato de adoptar una actitud de escucha y comprensión del dolor y la contradiccion humana. Una persona de confianza mía me acercó la situación y los escuché. Quise entender en qué contexto se dio todo lo que se denunció, que dicho sea de paso persiste en el anonimato. Yo también creo en el perdón, en la transformación y sobre todo en la capacidad de hacerse responsable de los actos. Creo en la ética y la responsabilidad, no en el garrote de la culpa.

-En tu posteo, que fue polémico, sostuviste que lo más importante era que los dejaran trabajar. ¿A pesar de todo?

-Sí, sigo creyendo en la creación humana, en la posibilidad de reinventarse y recrearse, a través del trabajo. Para mí el día del trabajador es el día de los que se inventan una vida a través del trabajo. Aprendí mucho con personas privadas de libertad, y lo que más quieren es trabajar, adentro de la cárcel. El trabajo es la posibilidad de rearmarse como sujeto. Te pueden quitar la libertad, pero lo que más necesitas es volver a laburar. Para mí no sirve el feminismo yuta que escracha a los pares y no discute el poder hegemónico. Soy abogada de una víctima de abuso y secuestro de un asesor del intendente Menéndez. Y el acto de lanzamiento de la fórmula Fernández Fernández fue en Merlo, lo cual es una contradicción para muchas compañeras: tenemos la fuerza para escrachar a los pares, pero no para discutir el podercito político de los varones. Eso habla de los límites del movimiento hoy. Me jode mucho que en nombre de Evita y de Perón, quienes levantan esas banderas, nuestras banderas, se cometan abusos de poder de todo tipo y que algunos intendentes encubran abusadores. Tenemos un  país por delante para transformar. Sin abusos de poder, sin corrupción, y fundamentalmente con el protagonismo determinante de nuestro pueblo.