Críticas hacia la nueva autopista subterránea

La otra cara del Paseo del Bajo

Desde la oposición en la Legislatura porteña y la Mesa Participativa del barrio Carlos Mugica advierten sobre los riesgos socio-ambientales que tiene el Paseo del Bajo, que se inaugura este lunes como una de las obras más promocionadas por el macrismo en la Ciudad de Buenos Aires.

Uno de los caballitos de batalla de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta en este 2019 de cara a su intento de reelegirse será, sin lugar a dudas, la finalización del Paseo del Bajo, que se inaugurará el próximo lunes bajo el propósito de unir las autopistas Buenos Aires-La Plata, 25 de Mayo e Illia, el puerto y la terminal de ómnibus de Retiro en dos niveles. La habilitación de este corredor de 7,1 kilómetros, que separa el tránsito pesado del liviano a lo largo de Puerto Madero, permitirá achicar los tiempos de viaje en ese tramo de 50 a 10 minutos. En una zona históricamente caracterizada por el embotellamiento y la contaminación, el nuevo Bajo porteño se completó el lunes pasado con la habilitación del Parque del Bajo, un espacio verde y peatonal de 13,6 hectáreas.

Esta inversión de 650 millones de dólares, que en parte fue financiada por un préstamo de la Corporación Andina de Fomento (CAF), contó con el guiño aprobatorio de los choferes de camiones y micros de larga distancia, así como de los conductores de vehículos particulares que circularán sobre la superficie a través de cuatro carriles con sentido al sur por el eje Madero-Huergo, y otros cuatro con sentido al norte por la avenida Alicia Moreau de Justo. Sin embargo, el Paseo del Bajo también es blanco de críticas vinculadas al riesgo socio-ambiental que representa esta nueva obra faraónica del Gobierno de la Ciudad.

Desde el despacho de Paula Penacca (Unidad Ciudadana) reconocieron en diálogo con El Grito del Sur que el Paseo del Bajo “es una obra muy importante para el acceso al puerto y la conexión de las autopistas”. Aunque advirtieron que “en general, al PRO le gustan las obras que requieren grandes inversiones porque cierran su modelo de gestión y de ciudad a partir del beneficio que reciben las grandes constructoras que hacen las obras”. “No vemos que esta obra solucione la separación de Puerto Madero del resto de la Ciudad y sí suma a separar Retiro del río. Gran parte del espacio verde de calidad es el existente, al cual le sacaron las rejas como el del Ministerio de Defensa”, destacaron.

Por su parte, la Mesa por la Urbanización de la Villa 31 también sigue con preocupación la realización de una obra que condiciona el futuro de los vecinos y las vecinas que viven en la zona. “Al barrio Carlos Mugica no le beneficia en nada el Paseo del Bajo; al contrario, lo está perjudicando con este proyecto que armó Larreta. El hecho de hacerlo por afuera y por arriba nos quita espacio y un montón de terrenos. Por eso denunciamos la poda de árboles, hicieron un desastre”, señaló a este medio Héctor Guanco, integrante de la Mesa Rotativa y Participativa del barrio Mugica.

Al mismo tiempo, Guanco denunció que existe un intento encubierto del Gobierno de la Ciudad por seguir fomentando el negocio inmobiliario en las zonas de Retiro y Puerto Madero. “Hay tierras perimetrales que están dentro del polígono de la ley 3343, pero no les dieron su uso y el Gobierno de la Ciudad tiene pensado quedarse con las tierras que justo están costeando el Paseo del Bajo. ¿Para qué? Para darle un uso de 10-12 pisos y, de esa forma, tapar la villa 31. Ya dijimos que en esas tierras deben realizarse viviendas sociales”, esgrimió el referente.

Por último, el habitante del barrio Mugica planteó como inconveniente “la contaminación ambiental” que traen las autopistas. En ese sentido concluyó: “No estamos en contra de que puedan circular en forma más rápida los vehículos y los camiones, pero así como hicieron este Paseo del Bajo, deberían haber urbanizado la villa en tiempo y forma. La 31 aún no está urbanizada y no tiene la infraestructura como corresponde”.