Agustina Panissa

“Que una llegue quiere decir que todas podemos llegar”

La candidata a secretaria adjunta de ATE Capital, Agustina Panissa, tiene apenas 31 años y se desempeña como delegada de base en la Defensoría del Pueblo. En diálogo con El Grito del Sur, la militante y sindicalista feminista responde sobre políticas públicas, la tensión entre la calle y la gestión, la disputa en ATE Nacional y el crecimiento del feminismo en el ámbito sindical.

Agustina Panissa nos recibe en la sede de ATE Capital en el Día del Trabajador Estatal. Está reunida en el segundo piso con una veintena de compañeras que aprovechan la jornada para debatir política y planificar las elecciones que tendrán lugar en agosto. Como un presagio cercano o una invitación al futuro, la entrevista tiene lugar en la Secretaría Adjunta, oficina que la joven candidata ocupará este mismo año en caso de ganar las elecciones, como parte de la fórmula que encabeza Daniel “Tano” Catalano, quien busca su segundo mandato al frente del gremio de los estatales en la Ciudad de Buenos Aires. En la oficina, sobre un lienzo de un metro y medio de altura, le cuida la espalda un Germán Abdala a colores.

¿Cómo fue el momento en que te propusieron ser secretaria adjunta?

Yo soy delegada de base en la Defensoría del Pueblo, con mucho laburo pero sin tanta trayectoria: tengo 31 años y apenas dos mandatos. El año pasado, en el marco de la unidad de las CTA, me convertí en secretaria de Juventud, lo cual fue un gran ejercicio. Este año, el Tano tomó la decisión política de avanzar hacia la paridad y nos pidió a los distintos sectores que sumáramos compañeras mujeres a las listas. La Defensoría es el organismo más grande de Ciudad, con 520 afiliados, y teníamos posibilidad de pedir una Secretaría aunque yo prefería ser vocal, seguir en mi lugar de trabajo. Pero vinimos al cierre de listas y ahí me lo tiran. Lo primero que hice fue preguntar por otras compañeras con más trayectoria. Me dijeron que yo tenía una gran representatividad en mi sector, una junta interna detrás, que era feminista, joven y además trabajadora de un organismo de la Ciudad. Me terminó definiendo la idea que me planteó una amiga: la importancia que tiene que una llegue. Porque que una llegue quiere decir que todas podemos llegar.

Fotos: Abril Pérez Torres

Sos mujer, feminista, militante, sindicalista y además trabajadora estatal. ¿Qué implica defender los puestos de trabajo en el Estado?

Lo valioso de este sindicato es que está discutiendo el sentido del Estado y de las políticas públicas. Nosotros siempre decimos que para poder garantizar derechos necesitamos un Estado que lo haga posible y esto se hace posible a través de los trabajadores. Nosotros somos quienes garantizamos los derechos. En estos cuatro años tuvimos muchos problemas. Hay un sentido común en la sociedad, que este Gobierno se apropió y reforzó, en torno a lo que significa ser un empleado estatal: la idea de la burocracia, de que somos un gasto. Cuando te dicen que los trabajadores del Estado somos un gasto te están diciendo que tus derechos son un gasto. Y a la vez nosotros trabajamos con las políticas públicas y vimos su desfinanciamiento: tuvimos que dar respuesta -con cada vez menos herramientas- a la vulnerabilidad social que fue aumentando. Lo que hoy le queda al Estado de contención es lo que supimos construir los y las trabajadoras. Además, casi un 65% de los empleados de la Ciudad – el distrito más rico del país-, está cobrando sueldos por debajo de la línea de la pobreza y, en el ámbito nacional, un 35%. Los que tenemos que garantizar derechos tenemos nuestros propios derechos vulnerados.

Fotos: Abril Pérez Torres

Vas como candidata en Capital Federal, pero la Verde y Blanca también va a disputar ATE Nacional. ¿Qué es lo que se juega en la discusión con la lista Verde?

La Verde y Blanca por primera vez está disputando en todo el país. En los últimos cuatro años vimos cómo ATE Capital -Santa Fe y Neuquén también- fueron punta de lanza de un montón de debates que se dio la clase trabajadora. Cuando no había un norte político, ATE fue uno de los sindicatos que entendió que había que estar en la calle, que había que construir unidad y que esa unidad tenía que ser más amplia. Ese modelo sindical, que para nosotros lo sintetiza el Tano pero del que todos somos parte, tenemos la posibilidad de replicarlo a nivel nacional. Antes nos sucedía que hacíamos marchas en Capital con todos los sindicatos y al otro día venía “Cachorro” Godoy a hacer otra en total soledad y ni siquiera con estatales. En un momento en que estamos generando un camino de unidad con la clase trabajadora, la Verde significa desarmar esos avances.

Estuvieron mucho tiempo en la calle. Obviamente se genera un cierto desgaste y una discusión hacia el interior entre la movilización y la gestión.

Esa discusión está continuamente. A veces se piensa que salimos a la calle porque lo define un dirigente. La realidad es que en la democracia interna con los plenarios y la discusión constante, los propios afiliados nos piden que salgamos. Pero esa tensión existe y la lleva quien representa a sus compañeros de trabajo: entre discutir la carrera, las licencias, los protocolos de género que necesitamos, la formación y a la vez tener a tu propio empleador recortando y poniéndote un techo. Pero tampoco sirve una movilización si nuestros compañeros y compañeras no se sienten identificados. Ir solamente con un aparato no es construir un sindicato desde las bases. Solamente la discusión y el debate constante nos permite, en el medio de la emergencia, poder resolver esa tensión.

Fotos: Abril Pérez Torres

¿Cuál es la diferencia entre que los espacios los ocupen compañeras feministas frente a otras compañeras que llegan ahí para cumplir el cupo? 

En el ámbito nacional se avanzó en el presentismo, que a quienes más perjudica es a las compañeras porque las mujeres somos quienes nos tomamos más licencia por tareas de cuidado o de personas a cargo. Pero cuando se presentó ese proyecto no había ninguna mujer para representarnos. Yo estoy segura que ninguna puede sola: no sirve que yo esté sola en el cargo de adjunta. La construcción feminista implica que seamos un montón en las listas, tejiendo redes, tendiendo puentes, dando discusiones, porque ser sorora no significa que pensemos todas lo mismo pero sí significa darnos espalda para poder dar los debates y sobre todo para representar a las compañeras. Que estemos sentadas en las negociaciones pensando en las problemáticas de las trabajadoras, porque si hablamos de la feminización de la pobreza, de que las mujeres tenemos peores empleos, ¿quién mejor que nosotras para representarnos?

Fotos: Abril Pérez Torres

¿Por qué aún no hubo una secretaria general mujer en ATE?

Nosotras también nos preguntamos cuáles son las barreras para que ocupemos lugares de poder. A veces hay dinámicas que pueden ser medio picadoras de carne y por eso también es importante generar nuevas representaciones y nuevas dinámicas desde los feminismos donde podamos ser más democráticas y eso va a ir sucediendo a partir de las referencias. Pero no se trata de que llegue una sola, necesitamos que llegue una con espalda.