Cifras oficiales y ¿posverdad?

En la Ciudad todo sube, menos la mortalidad infantil

A pesar de que la indigencia se duplicó en los últimos tres años, la Dirección de Estadísticas y Censos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires aseguró que el índice de mortalidad infantil en la metrópolis porteña es el más bajo de las últimas tres décadas.

De acuerdo con un informe difundido hoy por la Dirección de Estadísticas y Censos del GCBA, la mortalidad infantil en la Ciudad de Buenos Aires fue de 5,7 por mil en el año 2018. Esta cifra no sólo significó una reducción respecto de la medición del año 2017 (6,7 por mil), sino que además aparece como el número más favorable de los últimos 30 años. De esta forma, la evolución de las tasas de mortalidad infantil parecerían ir a contramano de otros indicadores sociales como la pobreza y la indigencia, que crecieron a pasos agigantados a lo largo de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta.

Cabe destacar que la Ciudad de Buenos Aires posee una de las tasas de mortalidad infantil más bajas del país (en el año 2017 Argentina tuvo una tasa promedio de 9,3 por mil), sin embargo, se percibe una fuerte desigualdad al interior de las Comunas: la 1, 3, 4, 5, 7, 8, 9 y 15 tienen niveles superiores al promedio de la Ciudad, siendo las comunas 4 (La Boca, Barracas, Parque Patricios y Nueva Pompeya) y 8 (Villa Soldati, Villa Riachuelo y Villa Lugano) las que presentan mayores tasas de mortalidad infantil.

La mortalidad durante el primer año de vida puede dividirse en dos etapas principales: la modalidad neonatal que ocurre durante las primeras cuatro semanas de vida -ésta suele atribuirse a factores endógenos tales como nacimiento prematuro y vicios de conformación congénita- y la mortalidad post-neonatal que se produce durante el resto del primer año de vida y tiene un origen exógeno (enfermedades infectocontagiosas, del aparato respiratorio, diarrea y enteritis). Si se observa el período 1990-2018, el informe asegura que la mortalidad post-neonatal (28 días después del nacimiento) es la que más disminuyó su participación: “su nivel se redujo en un 71,2%, frente al 60,7% de reducción en la mortalidad neonatal”. Por otra parte, el GCBA sostuvo que la mortalidad post-neonatal bajó su nivel respecto a 2017, “destacándose las causas asociadas a tratamiento y otras reducibles que disminuyen su participación mientras aumentan levemente las difícilmente reducibles y las mal definidas e inespecíficas”.

Esta serie de datos favorables para el Ejecutivo porteño se erigen como sumamente llamativos en un contexto donde el resto de las variables está lejos de acompañar: de acuerdo con los datos oficiales del tercer trimestre de 2018, se estimaron unas 200 mil personas bajo la línea de indigencia -este número se duplicó en los últimos tres años-, mientras que el 20,9% de los habitantes de la ciudad más rica del país no llegan a cubrir el costo de la canasta básica y se ubican por debajo de la línea de pobreza.