La Villa 31 sigue sumando conflictos

A dos años de su inauguración, el CESAC 47 atraviesa una crítica situación

Los trabajadores y las trabajadoras del CESAC Nº 47, que funciona en la Villa 31, denuncian una situación de hacinamiento y precarización que se fue agravando desde su inauguración en 2017 hasta el día de hoy.

En los dos años de funcionamiento que lleva el CESAC Nº 47 en la Villa 31, el estado del lugar se ha visto fuertemente deteriorado y, por lo tanto, se ha dificultado la prestación de servicios a los vecinos y las vecinas del barrio. Las denuncias de los trabajadores y las trabajadoras van desde la ventilación y la calefacción hasta las condiciones estructurales del lugar: las instalaciones están construidas casi en su totalidad con durlock y cuenta con conexiones eléctricas muy peligrosas. “Son muchos los problemas por los que estamos reclamando acá en el centro de salud, pero a partir de un último detonante dijimos ‘hasta acá llegamos, no nos exponemos más'”, dijo Hugo Carranza, uno de los trabajadores del lugar, en diálogo con El Grito del Sur.

En el lugar trabajan 40 personas que se articulan de manera interdisciplinaria distribuides en nueve consultorios, seis de los cuales no tienen ventilación mientras que los otros tres no cuentan con la ventilación ni la iluminación natural suficiente. Además, dentro del lugar funcionan distintos organismos estatales: Desarrollo Social de la Nación, ANSES, la Secretaría de Integración Social y Urbana, ATAJO, el Registro Nacional de las Personas, entre otros. La diversidad y amplitud de espacios y tareas que se desarrollan deja al descubierto las pésimas condiciones con las que lidian a diario los trabajadores y las trabajadoras. Carranza denunció además “la contratación pedorra que tienen gran parte de nuestros compañeros, sobre todo los promotores y las promotoras de salud, a quienes les pagan como si estuviesen haciendo una beca cuando trabajan el mismo tiempo que nosotros y nosotras”.

Los espacios existentes no alcanzan y tienen una capacidad muy reducida, hay un solo matafuegos, no hay planos de evacuación en casos de emergencia, no hay un suministro continuo de energía, no están realizados los controles de potabilidad del agua de la que se dispone, entre un sinfín de problemáticas que ponen en peligro la salud y el bienestar no sólo de quienes trabajan allí, sino también de los y las que se acercan para ser atendidos y atendidas. De hecho, recientemente fue detectado un caso de tuberculosis entre les trabajadores y trabajadoras, por lo que ahora deberán realizar los estudios correspondientes a todo el personal para descartar posibles propagaciones del virus.

Por todos estos motivos, el personal del CESAC 47 decidió interrumpir la prestación de servicios desde el día lunes. Sólo se encuentran atendiendo en los tres consultorios que cuentan con ventilación a casos de urgencia o que requieran una respuesta a corto plazo. Si bien el martes pasado lograron reunirse con la ministra de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, Ana María Bou Pérez, y el subsecretario de Atención Primaria, Ambulatoria y Comunitaria, Gabriel Armando Battistella, no alcanzaron un acuerdo y pactaron un próximo encuentro para el martes de la semana entrante donde les denunciantes deberán presentar una propuesta que será evaluada por los funcionarios.

En este momento, mientras continúan desarrollando la medida de fuerza, los trabajadores y las trabajadoras se mantienen organizados a través de distintas comisiones, abocadas cada una a distintas áreas, informó a este diario Carla Monetta, otra empleada del lugar. También se están encargando de recorrer el barrio para difundir la problemática y explicar a los vecinos y las vecinas el motivo de la protesta. “Lo que más les duele en un año electoral es que cortemos la atención y asistencia médica”, indicó.

En el encuentro de esta semana con las autoridades porteñas, donde los trabajadores y las trabajadoras expusieron su largo pliego reivindicativo, la ministra aseguró no estar al tanto de la situación “precaria” en la que se encuentran y, sorprendentemente, no realizó grandes objeciones sobre la decisión del personal de reducir la atención al público hasta tanto se resuelvan los problemas manifestados. Respecto a la medida de fuerza, la misma se sostendrá, en principio, hasta el día martes a la espera de una posible resolución con los funcionarios de la Subsecretaría de Salud Comunitaria.