"Una casa de y para las trabajadoras sexuales"

Las putas inauguraron la Casa Roja de Constitución

Con feria, baile y show en vivo, la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR) inauguró su local en Constitución. Georgina Orellano, referenta de la agrupación, afirmó que el trabajo de la Casa se orientará a que "las compañeras puedan acceder a la salud integral, alfabetizarse o terminar el secundario".

En una de las esquinas más picantes de la Ciudad de Buenos Aires, en pleno barrio de Constitución, la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR) abrió ayer las puertas de su local político “La Casa Roja”. La esquina de Constitución y Santiago del Estero se llenó de putas, tortas, trans, travestis y putos que agitaron durante toda la tarde y terminaron bailando al ritmo de la banda de cumbia “Sudor Marika”. El evento finalizó con el corte de la torta puteril, que hicieron las trabajadoras sexuales para celebrar el evento.

“Para nosotras es muy importante la inauguración de un espacio propio de y para las trabajadoras sexuales en un barrio donde se concentra la mayor parte del trabajo sexual y donde predomina la persecución policial y la violencia institucional”, explicó Georgina Orellano. “Queremos estar presentes atendiendo las demandas en el territorio. No sólo acompañando a las compañeras, sino generando políticas para que todas puedan acceder a la salud integral, alfabetizarse o terminar el secundario”.

La jornada fue conducida por la Señorita Bimbo, que le puso su característica impronta al festival. Estuvieron también referentes LGBTTIQ como Lucas Fauno, la periodista de Futurock Noelia Custodio y el ex legislador porteño Pablo Ferreyra. El evento se realizó de conjunto con la Asociación contra la Violencia Institucional (ACVI). Su presidente, el abogado Matías Busso, explicó: “En el Día Internacional de las Trabajadoras Sexuales, inauguramos una casa diversa que brega tanto por los derechos de las trabajadoras como también por todos los compañeros de la economía popular”. Busso remarcó que la casa prevé recibir a los distintos colectivos vulnerados del sur de la Ciudad de Buenos Aires: vendedores ambulantes, migrantes, personas trans o gente en situación de calle. “La bautizamos como una casa de derechos, que nace por la reivindicación de las trabajadoras sexuales pero busca darle visibilidad y derechos a todos estos colectivos”.

En uno de los barrios más postergados de la Ciudad, las putas llegan con una propuesta política de actividades culturales, sociales y de salud. En el local ya se vienen realizando capacitaciones para trabajadoras, asesorías y formación en prevención y promoción de la salud.