Fraude laboral y desregulación financiera

¿Qué son realmente las “Fintechs”?

Los últimos contrapuntos entre el CEO de Mercado Libre, Marcos Galperín, y dirigentes como Juan Grabois y Sergio Palazzo pusieron en agenda la utilización de "nuevas tecnologías" que amenazan tanto las regulaciones sobre el sistema financiero como los puestos de trabajo en los bancos.

El término Fintech surge de la unión de dos términos en inglés: Finance y Technology (en español, tecnología financiera). Se trata de empresas que ofertan a sus clientes productos y servicios financieros innovadores, mediante la utilización de las tecnologías. Sus impulsores hablan de un “medio para abaratar costos y simplificar procesos, dando como resultado un servicio eficiente en internet para el usuario, a la vez que generan menores comisiones en relación a los sistemas tradicionales”. Pueden ser utilizados como formas de financiación de particulares y empresas, transferencias de fondos, asesoramiento financiero e inversiones, pagos y cobros a través de Smartphone y dispositivos móviles, prestamos, etc.

En julio del 2017, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) emitió una nueva normativa (Comunicación A6277), que habilitaba a las entidades bancarias a invertir o ser accionistas de empresas de crédito online. Durante los meses previos, desembarcaron los sitios de préstamos online en nuestro país; esto había despertado la queja de los bancos, que apuntaban a la falta de regulación sobre esa actividad y le pedían a Federico Sturzenegger que haga algo al respecto. “No va a haber regulación mientras no tomen depósito del público”, justificaba el titular del Central en las cuatro reuniones que tuvo con las distintas cámaras bancarias, y agregaba: “si quieren competir, hagan su propia fintech”.

El BCRA no sólo se encarga de regular el tipo de cambio (que a veces aparece como su único fin), sino que tiene funciones muy importantes, y en su merced los bancos que regula también. Su rol como entidades financieras no debería asemejarse a la idea de especulación y saqueo, sino que debería cumplir un rol social para el financiamiento de emprendimientos productivos o de consumo. La reforma de la Carta Orgánica del BCRA de la última dictadura cívico-militar fue alejando cada vez más ese rol de las diferentes entidades y abrió el juego a la especulación y valorización financiera, propagada por el neoliberalismo. De esta manera, el Estado Argentino obligo a todas las entidades de carácter financiero a establecerse como bancos y estar regulados bajo esos términos. Esto eliminó por ejemplo a emprendimientos de índole solidarios como las cajas de crédito, las cuales brindaban financiación (muchas veces a miembros de una misma comunidad) a tasas no especulativas para incentivar emprendimientos productivos.

El Central fija entre otras cosas la tasa de interés que se debe aplicar en todo el sistema financiero, tanto para los sectores que deben a los bancos como a los que éste le paga. Esta centralidad le permite ser una herramienta para guiar la economía de un país. Por ejemplo, durante el anterior gobierno kirchnerista, la tasa de interés siempre fue negativa, algo que permitió que los ahorros y la inversión no se vuelquen a la valorización financiera (plazos fijos, bonos, LEBAC, etc), sino a la inversión productiva y al consumo.

Además el BCRA obliga a los bancos a tener tareas de carácter impositivo, ya que deben investigar si alguno de sus clientes realiza actividades relacionadas al blanqueo de capitales, sea esto relacionado al lavado de dinero (proveniente tanto de negocios ilegales, como drogas, armas, trata; etc.) o a la falta de aportes tributarios, sobre sus propiedades, trabajadores, etc. Si bien existen muchísimas formas de sortear estos controles, que ya conocemos como las Offshore, cuentas en Panama u otros paraísos fiscales. Lo cierto es que hasta el momento los bancos en la argentina siguen teniendo ese rol.

Para la fracción del capital que sostiene las ideas neoliberales, este tipo de regulaciones son en muchos casos trabas burocráticas que terminan debilitando los mercados bursátiles. El avance de las nuevas tecnologías ha permitido emprender nuevos tipos de emprendimientos como las Fintech, donde su principal valor es la flexibilidad.

Fraude Laboral

Varios dirigentes sociales y sindicales –entre ellos el dirigente del MTE, Juan Grabois y el titular de La Bancaria, Sergio Palazzo- fueron a la carga contra la empresa Mercado Libre, por las ventajas que posee respecto de sus competidores. Hace pocas semanas, la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba) también realizó críticas a través de un estudio. En ese informe, de manera algo inesperada, los bancos cuestionaron a las Fintech, pidiendo que “para una armoniosa y equitativa convivencia entre ambos sectores” se solucionen “fallas de mercado”.

Lo cierto es que este tipo de empresas poseen, por un lado, una menor carga impositiva (ya que están catalogadas como empresas de innovación tecnológica), menores cargas operativas relacionadas al control de los fondos (ya que solo se realizan por medios electrónicos sin relación física) y menores gastos en términos laborales, ya que sus empleados se encuentran bajo un convenio colectivo de trabajo de menor costo laboral que el de los bancarios (comercio).

La Bancaria difundió el pasado martes el comunicado “MERCADO PAGO, VIOLENCIA Y FRAUDE LABORAL”, en donde deja muy en claro lo repasado anteriormente. “Desde hace años, y particularmente desde que, a fines de 2015, comenzó el brutal proceso de desregulación, advertimos sobre los graves riesgos que supone un sistema financiero abierto y sin normas, tanto para la economía nacional como para los usuarios, y -en consecuencia- sobre los trabajadores. La responsabilidad de esa desregulación es del actual gobierno y de la actual dirección del Banco Central”. Allí enumera los principales beneficios de los cuales gozan este tipo de empresas: “Estas entidades operan sin el necesario control para salvaguardar el interés público, los derechos de los usuarios y del patrimonio de los terceros que en definitiva están administrando. Esas entidades se apropian sin consentimiento, control y debido resguardo de datos personales de millones de personas, con riesgo cierto para las personas físicas y jurídicas involucradas en sus operaciones. Las mismas pueden suponer incluso maniobras de elusión tributaria, e incluso de lavado de dinero” Y agrega: “Se expanden, además, gracias a irresponsables exenciones tributarias y elusión consentida de contribuciones a la seguridad social, inclusive del 50% del impuesto a las ganancias que, como impuesto al salario, pagamos los trabajadores en forma íntegra”.

Por otra parte, denuncia la manera en la cual el gobierno nacional desregula la emisión monetaria: “El gobierno y el Banco Central siguen haciendo concesiones gratuitamente, sin contrapartida y sin control de la actividad financiera, que constituye un servicio público, pues a través de ella se multiplica, e inclusive se suplanta, la emisión de moneda que es una función indelegable del Estado, con beneficio para grandes grupos financieros”.

A esta altura empieza a quedar claro que la cruzada realizada tanto por Palazzo, como por la Bancaria, no tiene solo que ver con sumar un nuevo grupo de afiliados a su sindicato. Muy por el contrario, la pelea contra Mercado Libre y el resto de las Fintech, es uno de los tantos frenos que este sindicato viene realizando al intento de desregulación neoliberal del sistema financiero. Palazzo viene de cerrar una paritaria muy compleja, la cual fue firmada con 6 meses de retraso y significó una vez más un aumento que le permite a los trabajadores bancarios no perder su poder adquisitivo frente a la inflación galopante de los últimos años. Pero este largo proceso no tiene nada que ver con el 30% final de aumento que logró el sindicato, ya que la negociación por parte de los bancos estuvo focalizada en poder modificar ciertos pilares históricos de este gremio: la extensión de horario de atención al público, extensión de la jornada laboral, trabajar sábados y feriados, eliminación del día del bancario, eliminación de la participación en ganancias del sistema financiero, etc.

Desde que el gobierno de Macri no pudo llevar al Congreso su deseada reforma laboral, muchas de las políticas de flexibilización fueron realizadas en varios convenios colectivos a partir de los procesos de negociación paritaria. Palazzo y La Bancaria, tuvieron que esperar un mes antes de las PASO para que los bancos y el Gobierno cedan en la negociación, y evitaron tener un paro para fines de julio como había anunciado el sindicato.

Ganado una vez más el round paritario, pareciera que para Palazzo y muchos de los dirigentes sociales y sindicales con los cuales dialoga, entienden que cargar contra Mercado Libre, es una manera de frenar el proceso de desregulación financiera y laboral al que nos lleva el gobierno de Mauricio Macri. Cuando La Bancaria dice que “hay violencia laboral en Mercado Pago, comenzando por la violencia del fraude que supone negarle las condiciones de nuestro Convenio Colectivo a sus trabajadores, imponiéndoles salarios y otras condiciones laborales que las que corresponden”, no le habla sólo a Galperin, sino que les anuncia a los bancos que no vayan por este camino. Los intentos de la mayoría de los bancos por achicar su planta de empleados son cada vez mayores. Santander Rio posee, por ejemplo, sucursales absolutamente electrónicas, donde solo hay un empleado/a bajo el convenio colectivo de trabajo del gremio de comercio, que tiene sus puertas abiertas los sábados.

Intentos de este tipo hay muchos, y buscan eliminar el rol de los trabajadores bancarios y la regulación del sistema financiero. Los riesgos están a la vista. Desregulación de las tasas de interés, descontrol de la emisión monetaria, proliferación de actividades delictivas con facilidad para el blanqueo de capitales y mayores desregulaciones para los consumidores, dejando amplios sectores sociales endeudados de por vida a tasas descabelladas. No se trata de frenar los avances tecnológicos, sino de discutir el rol del Estado y de los trabajadores en esta nueva etapa. La ofensiva contra Mercado Libre es un intento para frenar el Libre Mercado, ojalá de algo sirva.