Frente de Todos/Todas/Todes

“Gobernar la Ciudad de Buenos Aires implica mucho más que poner bicicletas y Metrobus”

Maru Bielli tiene 31 años, es docente, socióloga y militante feminista. Es la séptima candidata a legisladora por el Frente de Todos en la Ciudad y una de las aspirantes a obtener un lugar en la Legislatura porteña.

Maru Bielli no viene de la rosca política, como tradicionalmente se entiende: no es una referente institucional, ni la “hija de” algún dirigente de renombre. Es una militante, socióloga y docente que este año tendrá la posibilidad de ocupar un espacio en las listas del Frente de Todos/Todas/Todes, en representación de su organización “El Hormiguero”. Séptima en la lista de legisladores, en caso de que el principal frente opositor realice una buena elección, posiblemente ocupe un lugar en la Legislatura porteña.

¿Cómo recibiste la noticia de tu lugar en la lista?

Fue una gran satisfacción porque implica poder ser parte de las listas y de la campaña que va a encarar una de las elecciones más cruciales de los últimos tiempos. Tenemos la gran responsabilidad de estar en el armado del Frente de Todos/Todas/Todes en la Ciudad, que se pudo consolidar como el principal frente opositor y que apuesta a convertirse en una fuerza que pueda hacerle frente a Larreta y gobernar la Ciudad. Nosotres dedicamos todos nuestros días a la militancia en los barrios más castigados, por lo que ocupar un lugar en la Legislatura implica un desafío muy grande para representar a todos aquellos que creen en la política como herramienta de transformación.

¿Qué implica que ese lugar lo ocupe una compañera feminista?

Habla de una etapa política, un momento de nuestra historia donde los feminismos llegaron para quedarse. Copando las calles y el Congreso. Necesariamente este cierre de listas iba a estar atravesado por ese movimiento, como lo estuvo a lo largo de la historia. El feminismo tiene una tradición de lucha y una historia muy fuerte, pero esta etapa es muy importante porque hay muchas compañeras ocupando lugares de representación que son espacios sumamente patriarcales. El desafío es, luego de llegar a esos espacios, habitarlos con prácticas distintas. Ninguna feminista llega sola, llegamos de manera colectiva. ¿Cómo hacemos para ocupar esos espacios, tradicionalmente machistas, pero con prácticas sororas? ¿Cómo hacer para construir poder en lugar de disputarlo? Queremos motorizar otras metodologías más humanas.

¿Qué te parece la candidatura de Matías Lammens?

Tiene dos elementos: por un lado habla de la amplitud de nuestro espacio político, de entender la necesidad de convocar a otras y otres, ya que el momento político implica la responsabilidad de pensar nuevos actores. La decisión política de Cristina en términos nacionales tuvo su traducción en CABA con una lista amplia y que incorpora novedades. Matías Lammens expresa un caudal de vida social que tiene nuestra ciudad, que debe ser la piedra angular de un proyecto político pensado para las mayorías. Estoy convencida de que el tejido social y colectivo que se da en la Ciudad tiene múltiples formas de organización: centros culturales, clubes de fútbol, cooperadoras de colegios. Esa larga tradición de organización es una de las columnas vertebrales sobre las que tiene que apoyarse un proyecto distinto al que nos proponen hace 12 años en la Ciudad. El proyecto del PRO en la Ciudad se asienta sobre la idea de que no hay comunidad organizada y genera falsas instancias de participación: te convoca a vos, individualmente a discutir una parte chiquita de lo que tiene que ver con la gestión de la Ciudad.

¿Se puede ganar la CABA? ¿Qué ejes de trabajo pensás impulsar en caso de entrar a la Legislatura?

Claro que se puede ganar, no tengo ninguna duda. Pero para eso hay que trabajar muy fuerte sobre el sentido común de porteños y porteñas: el PRO se ha dedicado a municipalizar su gestión y la imagen positiva de Larreta se basa en la idea de que la gestión se mide solamente en la cantidad de obra pública. Hay que discutir fuertemente que la gestión de la CABA implica mucho más que el Metrobus o las bicicletas, que están muy bien, pero tenemos que debatir los derechos que tiene que garantizar el Gobierno de la Ciudad: el derecho a la salud, a la vivienda, a la educación. Hoy en día no hay política de acceso a la vivienda, no es una ciudad que piense en el trabajo, que permita conseguir créditos para pequeñas empresas. Tenemos que pensar una gestión por fuera de las tareas municipales y discutir la idea de Larreta como buen gestor.

Ayer se decidió el remate de seis predios públicos dentro de la Villa 31 para pagar las obras del Paseo del Bajo. ¿Cómo ves esa situación?

Se inscribe en un proceso de urbanización muy irregular que lleva adelante la Secretaría de Integración Social Urbana en la 31 y que es distinta al resto. Es la única que depende de esa Secretaría y se llevó adelante con mecanismos muy distintos al resto de los barrios. El traspaso de las tierras a la CABA es necesario, pero lo que ocurre es que esas escrituras autorizan a que la vivienda se pueda dar en parte de pago por una deuda. No se está garantizando la permanencia y la continuidad de les vecines en el barrio, ya que hay un modelo de gestión que prioriza la especulación inmobiliaria por sobre el derecho a la vivienda. Y la Villa 31 es un barrio donde históricamente hubo intereses para no reconocer a sus habitantes, para que no estuvieran ahí. Es muy peligrosa la manera en que se encaró esta urbanización.